Entre la frialdad y la hostilidad abierta

Las relaciones diplomáticas entre árabes e israelíes han sido prácticamente nulas
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22 de octubre de 2000  

JERUSALEN (AFP).- Veintitrés años después de la visita histórica del presidente egipcio Anwar al-Sadat a Jerusalén, las relaciones entre Israel y los Estados árabes oscilan entre una gran frialdad y una hostilidad abierta.

Israel sólo logró establecer relaciones diplomáticas completas con tres países árabes: con Egipto, tras el acuerdo de paz de 1979; con Jordania, en 1994, y con Mauritania, después de los acuerdos de octubre de 1999.

Otros dos países árabes tienen oficinas de intereses en Israel, es decir, la más baja representación diplomática: Marruecos, desde 1994, y Túnez, desde 1996.

Un país del Golfo, Qatar, aloja una representación comercial israelí, mientras que otra monarquía del Golfo, Omán, anunció el 12 de octubre último el cierre de su oficina comercial en Tel Aviv y la de Israel en Mascate, abiertas hace cuatro años.

Las esperanzas en Israel sobre una normalización con el conjunto del mundo árabe como consecuencia de la paz con Egipto, y después con Jordania, no se realizaron.

Sin paz con los palestinos, las relaciones de buena vecindad entre Israel y sus vecinos árabes que, desde un comienzo, se opusieron a la creación de un Estado judío en Medio Oriente, se han vuelto imposibles.

La colonización judía de los territorios palestinos, la anexión de Jerusalén Este y la represión sangrienta de las revueltas palestinas exasperaron las opiniones públicas árabes, así como la invasión del Líbano en junio de 1982.

Egipto había llamado en ese momento a su embajador en Israel, sin romper las relaciones diplomáticas, pero los lazos nacientes entre los dos países ya nunca se recuperaron.

Acuerdo de no beligerancia

Oficialmente, Israel está en paz con Egipto y Jordania. En los hechos, se trata más de un acuerdo de no beligerancia, por otra parte escrupulosamente respetado, pues ninguna de las partes tiene interés en una nueva guerra.

Los intercambios comerciales entre Israel y Egipto son modestos -75 millones de dólares anuales- mientras que los intercambios turísticos nunca se desarrollaron ampliamente.

También las relaciones sociales entre los dos pueblos son inexistentes, como consecuencia de las consignas de boicot dadas por uniones profesionales árabes.

Israel está en estado de guerra desde 1948 con Irak, Siria y el Líbano, pero vinculada por acuerdos de armisticio con estos dos últimos países.

Los dirigentes árabes reunidos en la cumbre de El Cairo, que culmina hoy, deben adoptar un texto que llame a "impedir la infiltración de Israel en el mundo árabe bajo cualquier forma".

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