Escocia lanzó su plan para la independencia

El gobierno local presentó una guía para separarse de Gran Bretaña en 2016
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27 de noviembre de 2013  

GLASGOW.- El gobierno autónomo escocés lanzó finalmente ayer su polémico proyecto para independizarse de Gran Bretaña, una iniciativa que aún no tiene el respaldo mayoritario de la población local y que tiene puntos oscuros en cuanto a su implementación.

"El futuro de Escocia está ahora en manos de Escocia", dijo, entusiasta, el primer ministro, Alex Salmond, al presentar en Glasgow el libro que responde a 650 cuestiones concretas sobre cómo sería la eventual secesión luego del referéndum, que se llevará a cabo el año próximo.

El gobernante Partido Nacionalista Escocés argumenta que las finanzas de la región están en mejor situación que las del resto de Gran Bretaña y que, gracias a sus recursos naturales y al desarrollo de sus industrias tecnológicas, no necesita depender de Londres.

Escocia cuenta con un "gran potencial" para ser un país independiente, señaló Salmond. "Los escoceses pagamos más impuestos que el resto de los británicos en los últimos 32 años", denunció.

Entre sus principales puntos, el llamado Libro Blanco sobre la independencia especifica que Escocia conservará la libra esterlina como divisa, seguirá dentro de la Unión Europea (UE) y de la OTAN, y mantendrá a Isabel II como su monarca. En tanto, reclamaría gran parte de los ingresos del gas y del petróleo del Mar del Norte, de los que el 90% están en aguas escocesas.

Según el Libro Blanco , el próximo hito separatista será el referéndum del 18 de septiembre de 2014, con vistas a una eventual declaración de la independencia, el 24 de marzo de 2016.

Sin embargo, el secretario británico para Escocia, Alistair Carmichael, dijo que el gobierno escocés dejó sin responder cuestiones muy importantes. Londres, por ejemplo, no garantizó que vaya a permitir que la libra esterlina sea la moneda escocesa, y tampoco ninguno de los países de la UE recibiría con agrado la membresía de una nación separatista.

La apuesta de Escocia es seguida de cerca a nivel internacional, sobre todo por Cataluña, donde un 80% de la población está a favor de celebrar un referéndum por la independencia de España.

Los grupos opositores cuestionan también el plan independentista para deshacerse de los submarinos nucleares Trident, que actualmente tienen su base en el puerto de Clyde, al tiempo que aspiran a seguir siendo miembros de la OTAN.

De todas formas, las últimas encuestas señalan que alrededor del 47% de los escoceses apoyan la permanencia en Gran Bretaña, mientras que la cantidad de indecisos es alta: 24%.

"A Escocia le va muy bien dentro de Gran Bretaña", dijo Carmichael. El gobierno británico sostiene que cada escocés deberá pagar unos 1600 dólares extras al año por el aumento de impuestos para sufragar el nacimiento del nuevo país.

Escocia es la más septentrional de las cuatro naciones que forman Gran Bretaña, junto con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte. Su territorio, con unos 5,3 millones de habitantes, equivale al 30% de la superficie total del reino.

Fue una nación independiente hasta 1707, cuando se firmó el Acta de Unión con Inglaterra para formar Gran Bretaña.

Agencias ANSA, AFP y AP

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