España se prepara para una nueva crisis mientras flexibiliza el confinamiento

La oposición y los presidentes de varias comunidades autónomas manifiestan sus críticas en los medios de comunicación y también en el Congreso, donde esta semana el presidente Pedro Sánchez buscará prorrogar una vez más el estado de alarma
La oposición y los presidentes de varias comunidades autónomas manifiestan sus críticas en los medios de comunicación y también en el Congreso, donde esta semana el presidente Pedro Sánchez buscará prorrogar una vez más el estado de alarma Fuente: AFP - Crédito: Pierre Philippe Marcou
Laura Ventura
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17 de mayo de 2020  • 15:40

MADRID.- Inversamente proporcional. A medida que se produce la desescalada de la crisis sanitaria, otra crisis escala y cobrea tensión: la política. El gobierno español celebra la menor cifra de muertos registrada en un día, 87 víctimas, pero se prepara para un enemigo visible y audible. La oposición y los presidentes de varias comunidades autónomas manifiestan sus críticas en los medios de comunicación y también en el Congreso, donde esta semana el presidente Pedro Sánchez buscará prorrogar una vez más el estado de alarma . Además, las manifestaciones en contra del gobierno comienzan a multiplicarse en las calles de todo el país.

El viernes último , Madrid, acostumbrada a celebrar la Fiesta de San Isidro cada 15 de mayo en sus calles, al son del ritmo tradicional castizo -el chotis-, y con trajes de chulapos y chulapas, sufrió una gran decepción. El gobierno nacional anunció que no autorizaba su desescalada a la "fase 1" , que comenzaría el lunes, dado que aún no están garantizadas las condiciones sanitarias para contener el virus. La "fase 1" permite, por ejemplo, la reapertura de bares y restaurantes tan anhelada por comerciantes y las reuniones con familiares y amigos de hasta 10 personas.

Desde mañana España pasa a la "fase 1", con excepción de la comunidad de Madrid, la ciudad de Barcelona y algunas áreas de Castilla y León. El gobierno a menudo rectifica sus propios anuncios, como ocurrió con el de la temporada de liquidaciones y rebajas, ya que primero prohibió esta promoción en los comercios (para evitar aglomeraciones), aunque luego la permitió a partir de la "fase 1". Incluso se bromea con el hecho de que Madrid y Barcelona estén en la "fase 0,5", ya que desde mañana se podrán abrir comercios de menos de 400 metros sin cita previa, iglesias, museos y bibliotecas (con un tercio de su capacidad), medidas que iban a ser permitidas en la "fase 1".

La presidenta del gobierno de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, del Partido Popular, opositor al de Sánchez, disparó contra la medida del gobierno: "Nos exigen unos requisitos que vamos cumpliendo pero después se van cambiando todas las semanas. Esta incertidumbre y los bandazos que constantemente están dando lo único que van a hacer es llevarnos a la ruina".

El miércoles Sánchez acudirá al Congreso para solicitar una nueva prórroga al estado de alarma, período que esta vez se extendería durante un mes más y donde todas las decisiones estarían concentradas en el Ministerio de Sanidad. Aliado de Díaz Ayuso, Ignacio Aguado, el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, dijo que posee dudas sobre la constitucionalidad de esta medida. "Desde luego, es contrario al espíritu de la Constitución. Otra cosa es que ya haya pactado dos prórrogas sucesivas con sus socios separatistas y nacionalistas, que no me extrañaría", aunque no fue claro sobre el voto que brindará su partido, Ciudadanos.

La crisis política no se advierte solo entre opositores, sino incluso entre aliados. Ayuso resultó cuestionada esta semana puesto que desde que se desató la epidemia mudó su residencia y oficina a dos suites de un costoso apart hotel, cuya contratación, tendría irregularidades . Quien habría difundido una copia del contrato, que luego se supo que era falsa, sería un miembro del partido Ciudadanos, con quien el Partido Popular gobierna en coalición en Madrid.

La vocera del gobierno, María Jesús Montero, aseguró que se mantiene un diálogo "con la totalidad" de los grupos políticos del Congreso para aprobar la prórroga, excepto con el Partido Popular y Vox, que se "autoexcluyeron". Esta declaración resulta por demás optimista porque estos partidos pueden dar vuelta una votación en el Congreso, dado que el oficialismo (el Partido Socialista) aún con los votos de Unidas Podemos y de Ciudadanos no logra obtener la mayoría .

Sánchez recibió críticas también de parte de otros presidentes autonómicos como del gallego, Alberto Núñez Feijóo, quien exige que se permita celebrar elecciones en su comunidad, así como del catalán Quim Torra, quien destaca que hasta que su jurisdicción no recupere las competencias concedidas al estado de alarma, no respaldará otra prorroga.

El gobierno además enfrenta el rechazo de sectores civiles que han comenzado a manifestarse a diario con sus cacerolas en todo el país, e incluso en Galapagar, frente a la casa del vicepresidente Pablo Iglesias. La vocera del gobierno dijo que aunque criticadas, estas disposiciones han logrado salvar la vida de 300.000 personas [se registraron 27.650 muertes].

El diario La Vanguardia invitó a sus lectores a participar de una encuesta. "¿Sube de tono la política española a medida que avanza el desconfinamiento?", es la pregunta a la que el 96,08% respondió afirmativamente. Sánchez, quien nunca ha sido inmune a las críticas y ataques, aguarda en la sala de espera obtener el que considera el antídoto de esta crisis: más estado de alarma.

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