España: un bebé se intoxicó con una pastilla de éxtasis que encontró en un parque

El pequeño de 11 meses se metió la pastilla en la boca en un movimiento que su madre no pudo anticipar
El pequeño de 11 meses se metió la pastilla en la boca en un movimiento que su madre no pudo anticipar Crédito: Gentileza El País
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8 de septiembre de 2019  • 13:33

Un bebé de once meses, que estaba con su madre en un parque de la ciudad española de Getafe, se intoxicó con una pastilla de éxtasis que encontró debajo de un tobogán y se puso rápidamente en su boca, en un movimiento tan rápido que sorprendió a su propia madre, que lo tenía sobre la falda.

La mujer, Dee , al ver que el bebé se ponía algo en la boca, trató de impedir que se lo tragara. Metió su dedo en la boca del pequeño y sacó un rastro de saliva azul. La droga ya estaba en el organismo del niño, que fue llevado de urgencia por sus padres al hospital más cercano.

Según el informe médico, el niño había consumido la citada droga sintética, concretamente, metanfetamina/metildioximetanfetamina y llegó al lugar tieso. Según el parte de ingreso, presentaba "un episodio de desconexión del medio, rigidez generalizada y revulsión ocular", según consigna el diario español El País.

Le pusieron un sondaje urinario y le dieron medicación intravenosa. Pasó en observación tres días y luego le dieron el alta, afortunadamente sin secuelas.

Los padres del niño piensan que los servicios sociales sospechan de ellos porque son rumanos
Los padres del niño piensan que los servicios sociales sospechan de ellos porque son rumanos Crédito: Gentileza El País

Luego del infortunado episodio, los padres de la criatura, Dee y Marian, de origen rumano, sienten que los servicios sociales del hospital los tienen bajo sospecha, tal como la la unidad de atención familiar de la policía que debe decidir si continúa indagando el entorno del niño -investigaron a los familiares cercanos- o cierran el caso.

Los padres contaron al citado medio español que en el hospital, los médicos escribieron en el informe que el niño podría estar bajo "riesgo social" y anotaron el origen foráneo de la pareja, aunque les dijeron que era una situación de protocolo.

Desde entonces, el matrimonio vive angustiado y con temor a que el sistema les quite el niño, que buscaron por mucho tiempo y que, según Dee, "les dio sentido a sus vidas" y por nada del mundo lo pondrían en peligro. "Cuando eres rumano en este país -agregó Dee- no solo tienes que ser decente, también debes parecerlo", especialmente luego de algo como lo que les ocurrió a ellos.

Para acabar con las sospechas en su contra, el matrimonio se realizó -tuvieron que pagar por ello- análisis para determinar que estaban limpios de cualquier tipo de estupefacientes, incluso éxtasis. Estaban limpios.

Mientras esperan que el juez decida qué hacer con su caso, ellos recogen firmas entre sus vecinos y las guardan por si acaso algún día llegue una comitiva judicial para llevarse al pequeño

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