Esta vez Barajas fue el blanco de ETA

La explosión de un coche bomba en el aeropuerto destruyó 110 autos; no hubo víctimas mortales
La explosión de un coche bomba en el aeropuerto destruyó 110 autos; no hubo víctimas mortales
Silvia Pisani
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28 de agosto de 2001  

MADRID.- Por sexta vez en lo que va del verano español, ETA atentó contra un blanco turístico. Ayer fue en el aeropuerto internacional de Barajas y en un momento -las ocho de la mañana- en que es un auténtico hervidero. Unos 40 kilos de explosivo estallaron en un coche bomba y sólo por milagro no hubo muertos ni heridos graves.

En parte, eso debe agradecerse a que, como a veces hace la banda, uno de sus miembros alertó con una llamada telefónica sobre lo que iba a ocurrir. Lo hizo una hora antes, a las 7.

Pero, como también suele pasar, su información no fue exacta. La bomba estalló minutos antes de lo informado. Por fortuna, para entonces, el estacionamiento en el que se colocó el coche bomba ya había sido desalojado, perimetrada una amplia zona del aeropuerto y cortados sus accesos.

Tanto, que se vieron en Barajas imágenes similares a las vistas semanas atrás en Ezeiza, con la toma del aeropuerto a raíz de la protesta por la crisis de Aerolíneas: centenares de pasajeros caminando kilómetros con sus equipajes a cuestas. Sólo que éstos iban aterrorizados y muchos, en medio de crisis de nervios. La mayoría quería irse de allí cuanto antes.

La bomba causó severos daños en la estructura del estacionamiento. Un boquete de por lo menos 30 metros cuadrados así como daños en otros 110 autos estacionados en el lugar. Treinta de ellos ardieron por completo. Al igual que ocurre en España con cada atentado, los perjudicados serán indemnizados por el Estado.

No menos fácil la tuvieron quienes en ese momento estaban por aterrizar. "No podíamos creer lo que veíamos. Una gruesa nube de humo negro salía del aeropuerto y había helicópteros policiales sobrevolando la zona. Hacia allí, sin embargo, iba nuestro avión y no se desviaba", dijo una aterrada pasajera de un vuelo de Iberia que venía de Galicia.

Turista mendocina

Cerca de un millar de vuelos operan diariamente en Barajas. Hubo, por supuesto, postergaciones durante todo el día. "Yo sabía lo de la ETA, pero jamás pensé que me podía pasar a mí, que vengo de visita por quince días", dijo una turista mendocina que, tras tres días en Madrid, esperaba en ese momento partir hacia Barcelona, a encontrarse con familiares.

Fue un día de demasiados sustos juntos, con dos nuevas amenazas horas después. La primera, a las 11, cuando se sospechó de la existencia de otro coche bomba. Hubo después una nueva alarma cerca de las 20, que movilizó una vez más a los investigadores. Para entonces, el aeropuerto había recuperado su ritmo.

Sin embargo, durante todo el día se advirtió a los pasajeros que evitaran trasladarse al lugar en auto y que usaran, en cambio, el servicio de subterráneos. Por más equipaje que tuvieran que cargar.

Nervios en el subte

Pero el hecho de que el subterráneo haya seguido funcionando todo el tiempo irritó a muchos viajeros. "No puedo creer que nos hayan dejado aquí abajo olvidados mientras arriba todo estallaba", se quejó uno de ellos a través de los micrófonos de Telemadrid, un noticiero vespertino.

En lo que va del verano español, este fue el sexto atentado que se registra contra blancos turísticos, como parte de su anunciada campaña estival. Empezó con dos bombas en pequeños poblados de Cataluña, siguió con un coche bomba en el aeropuerto de Málaga, luego con un intento en las vías del tren de alta velocidad a Sevilla (AVE) y, hace diez días, con el atentado que dañó un hotel en Salou, también en Cataluña.

Los operadores temen que esta seguidilla termine por afectar una actividad que anualmente reporta a España más de 70.000 millones de dólares. Si bien ninguno de estos ataques causaron muertos ni heridos.

Distinta suerte tuvieron las cinco víctimas fatales que sí cobró la banda desde comienzos de julio último. La última, hace sólo siete días, cuando una mujer murió desangrada al estallarle un juguete bomba con el que jugaba su nieto, hoy fuera de peligro, pero ciego y afectado por gravísimas secuelas neurológicas.

Las autoridades tuvieron que reconocer lo que no querían. Que la banda separatista tiene una "estructura" en Madrid, según dijo el responsable de Interior comunal, Francisco Javier Ansuátegui. Lo mismo reconoció el jefe de la policía, Juan Cotino: "Cuando ETA quiere matar, mata".

Esta fue la tercera vez en su historia que ETA atentó contra el aeropuerto de Barajas. Y la octava que lo hace en Madrid en 17 meses.

Objetivos de verano

26 de julio: la organización terrorista vasca colocó un coche bomba en el aeropuerto de Málaga. La policía recibió un aviso del posible atentado y el artefacto pudo ser desactivado.

18 de agosto: un coche bomba cargado con 50 kilos de dinamita explotó frente a un hotel de Salou, en el este de España. Hubo 13 heridos leves.

27 de agosto: estalló un coche bomba en el aeropuerto internacional de Barajas. No hubo víctimas, ni heridos.

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