Estancada la negociación con la UE, el Brexit entra en su hora más crítica

Acorralada por los funcionarios europeos y la Cámara de los Comunes, May pidió un "último esfuerzo"
Acorralada por los funcionarios europeos y la Cámara de los Comunes, May pidió un "último esfuerzo"
Luisa Corradini
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9 de marzo de 2019  

PARÍS.- Cuando faltan solo cuatro días para una votación crucial del Parlamento británico, que debe decidir el futuro de Gran Bretaña en la Unión Europea (UE), nadie sabe aún cuál será el destino del Brexit , programado para el 29 de marzo.

A pesar de ese pesimismo general, diplomáticos europeos y británicos en Bruselas se mostraron esta semana menos catastrofistas.

En un intento suplementario de obtener la aceptación del acuerdo -no solo de los diputados británicos, sino también de los responsables de Bruselas-, la primera ministra Theresa May solicitó ayer a los europeos "un último esfuerzo".

"Es el momento de actuar. Solo necesitamos un esfuerzo suplementario para responder a las últimas inquietudes muy específicas de nuestro Parlamento", dijo May.

Al mismo tiempo, en un discurso cargado de intensidad durante una visita a una empresa del nordeste de Inglaterra, advirtió a la Cámara de los Comunes que, si rechazan el Brexit, nadie sabe lo que sucederá.

"La semana próxima los diputados estarán ante una decisión crucial en Westminster: apoyar el acuerdo sobre el Brexit o rechazarlo. Apóyenlo y Gran Bretaña dejará la UE. Rechácenlo, y nadie sabe lo que sucederá", dijo.

El 15 de enero, los diputados británicos habían rechazado masivamente un primer acuerdo. Desde entonces, May volvió a negociar con la UE, que sigue estudiando algunas propuestas formuladas por Londres, en particular para aportar modificaciones al punto más conflictivo del acuerdo original: el dispositivo del backstop o red de seguridad, pensado para evitar el retorno de una frontera física entre la República de Irlanda y la provincia británica del Ulster (Irlanda del Norte). El mismo, que debería entrar en vigor dos años después del Brexit si Londres y Bruselas no se ponen de acuerdo sobre la futura relación comercial, eriza a los partidarios de abandonar el bloque.

Los británicos temen quedar bloqueados indefinidamente en ese backstop que los obligaría a permanecer en la unión aduanera y, en consecuencia, privados de política comercial independiente.

Los otros 27 países del bloque se niegan a poner límites de tiempo o que Londres pueda liberarse unilateralmente del backstop, que consideran un seguro contra todo riesgo. Pero están abiertos a hacer concesiones de procedimiento, susceptibles de reforzar el compromiso jurídico de la UE de que esa red de seguridad solo tiene vocación de ser utilizada en forma temporaria.

Riesgos

Las nuevas propuestas británicas fueron presentadas a Bruselas el 26 de febrero. Desde entonces, los negociadores de ambas partes trabajan sin descanso, a medida que se acerca peligrosamente el riesgo de caer en el gran vacío de un "Brexit duro" o sin acuerdo ( no deal).

Según fuentes europeas, los negociadores convergen en la idea de sumar un texto -de validez jurídica incontestable- al contrato de divorcio, que contendría la promesa a Londres de que la UE hará todo para negociar rápidamente una futura relación satisfactoria con Gran Bretaña, a partir del 29 de marzo.

Absolutamente intransigente desde un principio ante la posibilidad de optar por un plan B a su acuerdo, May se vio finalmente forzada a dar marcha atrás. En un discurso pronunciado en el Parlamento a fines de febrero, explicó su intención de proceder en tres etapas. Primero, el 12 de marzo someterá al voto de los parlamentarios una versión modificada del acuerdo de divorcio que firmó en noviembre con Bruselas y que la Cámara de los Comunes rechazó masivamente en enero.

Si ese nuevo texto vuelve a ser vetado por la Cámara, el 13 preguntará a los diputados si quieren dejar la UE sin acuerdo ( no deal). Si se niegan, el 14 de marzo someterá a votación una moción sobre la posibilidad de extender "por un período corto y limitado el artículo 50" del Tratado de Lisboa, que lanzó el proceso de salida de la UE hace dos años.

May repite incansablemente que se opone a esa postergación, señalando que esta nunca podría ir más allá de junio, pues -en caso contrario- el Reino Unido estará obligado a participar en las elecciones europeas de fines de mayo. En otras palabras, la jefa de gobierno hizo hasta ahora todo lo posible para ganar tiempo con la esperanza de que Bruselas o los diputados británicos terminen aceptando su acuerdo a fin de evitar una salida caótica.

Es en esa atmósfera de extrema tensión que Europa aborda la última recta. Tanto en el continente como en Londres, la fiebre aumenta ante la perspectiva de un no deal, catastrófico para todo el mundo, pero sobre todo para Gran Bretaña, que perdería entre 5 y 7 puntos de PBI y miles de empleos.

Cuando faltan 48 horas para la semana decisiva, si bien nadie excluye de ambos lados del Canal de la Mancha la hipótesis de un fracaso de las negociaciones o una salida británica sin acuerdo, el escenario de una postergación del Brexit por tres o cuatro meses gana todas las apuestas.

Pero un atisbo de optimismo apareció en Bruselas en los últimos días. Así lo confirmaba ayer una fuente británica cercana a la negociación, estimando que la posibilidad de llegar a un compromiso era de "poco más de una chance sobre dos".

Quién es quién en el Brexit

Theresa May (primera ministra británica)

El Brexit marca toda su gestión y también podría ser la causa de su eventual caída. La primera ministra lucha hasta ahora infructuosamente para reconciliar facciones opuestas dentro de su propio Partido Conservador sobre cómo debería ser la salida de la Unión Europea y honrar el referéndum de 2016

Donald Tusk (presidente del consejo europeo) Jean-Claude Juncker (presidente de la comisión europea)

  • Lideran la firme posición asumida por Bruselas en las negociaciones. Tusk sostuvo: "En el infierno hay un lugar especial para los que promovieron el Brexit sin tener un plan de cómo hacerlo".

Jeremy Corbyn (líder laborista)

  • Como jefe del principal partido opositor británico presionó al gobierno para obtener un Brexit "light". Pero Corbyn fue ambivalente respecto del Brexit. En 1975 votó a favor de la salida.

Stephen Barclay (ministro para el brexit)

  • Desde noviembre tiene la difícil tarea de negociar con Bruselas el futuro de más de 161 tratados que marcan la relación entre Londres y Europa. Ya llegó a un acuerdo en 43 tratados.

Jeremy Hunt (canciller)

  • Asumió en julio pasado. Hasta 2017 apoyó la permanencia en la UE, pero luego cambió de opinión en respuesta a "la arrogancia de la Comisión Europea" en las conversaciones por el Brexit.

Leo Varadkar (primer ministro)

  • Tras el Brexit, Londres abandonará la unión aduanera y el mercado único. Pero Irlanda se niega a tener una "frontera dura" con el Ulster, la región británica de Irlanda del Norte.

Arlene Forster (líder del partido unionista)

  • La líder norirlandesa se opone a la existencia de una "frontera dura" con la vecina Irlanda, y rechaza el backstop, la cláusula propuesta por May para la línea fronteriza.

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