ETA no detiene su ola de atentados

El grupo terrorista vasco hizo detonar ayer dos nuevos artefactos explosivos, en su quinto golpe en menos de 48 horas
Silvia Pisani
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23 de junio de 2002  

MADRID.– Con una ofensiva de cinco atentados en poco más de 24 horas, la banda terrorista ETA se hizo oír en la cumbre europea que ayer finalizó en Sevilla y, al mismo tiempo, agitó el fantasma de una nueva campaña durante la temporada de verano que comenzó formalmente ayer.

Sumadas a las tres de anteayer, las dos explosiones registradas en la víspera revelaron una capacidad operativa que hacía tiempo no mostraba la banda. En total, detonó cerca de 200 kilos de explosivos en atentados que en ningún caso provocaron víctimas mortales, pero sí heridos y daños materiales.

La organización logró uno de sus objetivos al obligar al presidente José María Aznar a dedicarle sus primeras palabras cuando, en su despedida como cabeza del bloque europeo, enfrentaba micrófonos de todo el mundo para leer las conclusiones de la última cumbre que lo tuvo por anfitrión.

“Seguiremos combatiendo al terrorismo. Y no vacilo al afirmar que los responsables de estos actos serán apresados. Ellos saben que serán apresados. Y yo espero que eso sea pronto”, dijo Aznar, con expresión severa en el rostro.

Los dos últimos atentados ocurrieron en la playa andaluza de Mijas, el primero de ellos, y, poco después, en Santander, capital de Cantabria. Otra vez, los blancos elegidos están ligados con el mercado turístico: un hotel de cuatro estrellas y campo de golf en el caso de la ciudad malagueña. Y una zona de bares informales, en la otra.

Ambos hechos se suman a la seguidilla de tres atentados registrada anteayer en las ciudades de Fuengirola y Marbella, y en la aragonesa de Zaragoza. En total, cuatro coches bomba y un paquete explosivo con la misma mezcla: cloratita y dinamita.

Turistas en peligro

La escalada parece evidenciar una nueva ofensiva de ETA de cara al inicio de la temporada de verano. Para esta época, numerosos turistas europeos –sobre todo, de Francia, Alemania y Gran Bretaña– se acercan a playas españolas. En las últimas horas, ya se deslizaron advertencias sobre eventuales riesgos.

“Si la policía tardaba un poco más, no sé lo que hubiera sido de nosotras. Estábamos justo allí, donde explotó todo”, dijo una de las empleadas del hotel Tamisa Golf, donde ayer, a las 13, estalló el paquete bomba. Cerca del lugar, un cartel promete “descanso inolvidable entre las montañas de Mijas y el campo de golf más famoso de la Costa del Sol”.

Advertencia

El relato de la empleada obedecía a la repetición cabal de la rutina de ETA en casos similares. Esto es: la advertencia, poco antes de que se active el detonador, de que una bomba está por estallar. Eso dio el tiempo suficiente para que la policía llegara al lugar y evacuara a turistas y personal en pocos minutos. Unos y otros vieron la columna de humo provocada por el estallido desde el lugar donde se refugiaron. Y el paso posterior de los bomberos para apagar el fuego que generó el artefacto.

Algo similar le tocó vivir a un grupo de turistas que tomaban su aperitivo en bares de la zona céntrica de Santander. Y otro tanto había ocurrido con los atentados de anteayer.

Mientras tanto, funcionarios del gobierno y del partido de Aznar intentaron minimizar lo ocurrido. “Sabemos que ETA siempre trata de llamar la atención y, con estos hechos, lo logra”, dijo la presidenta del Congreso de los Diputados, María Fernanda Rudi. En medios vinculados con la industria del turismo la inquietud era mucho mayor. El temor es que la súbita escalada tenga impacto en su actividad que, en conjunto, todos los años aporta a España no menos de 50.000 millones de dólares.

La escalada ocurrió en momentos en que el país tiene su seguridad reforzada por ser anfitrión de 14 jefes de Estado del continente y de sus delegaciones, que participaron en la cumbre de la Unión Europea.

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