Europa, en un día de furia por el rechazo a los planes de ajuste

Crecen los paros y protestas; temen un default
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25 de noviembre de 2010  

DUBLIN.- La furia y el miedo a la crisis causada por la aparentemente imparable deuda de Europa se propagaron ayer por todo el continente. Portugal vivió su mayor huelga de la historia; Irlanda anunció los mayores recortes presupuestarios que se recuerden, y los enfurecidos estudiantes italianos y británicos chocaron con la policía a causa de los ajustes en la educación.

En medio de todo eso, los analistas se mostraron profundamente escépticos respecto del futuro cuando afirmaron que ni siquiera los desesperados esfuerzos de los gobiernos, de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional bastarían para impedir que los países entraran en default o que los bancos quebraran.

La Bolsa irlandesa fue testigo de un "baño de sangre" de las acciones bancarias, ya que los inversores oprimieron el botón del pánico y los mercados decidieron que sólo era una cuestión de tiempo para que Portugal y España fueran los próximos países que salieran a pedir ayuda. En Lisboa, los huelguistas cerraron incluso el aeropuerto, y dejaron varados a los pasajeros, que no podían entrar ni salir del país.

El viajero Luis Moreira, que alcanzó a tomar uno de los últimos trenes que salían de Lisboa, dijo que los problemas de Europa parecen agravarse día tras día. Apoyó la indignación creciente por los recortes salariales y jubilatorios, y se preguntó por qué se entregaban miles de millones a los gobiernos y a los bancos.

“La gente tiene que luchar por sus derechos –dijo Moreira, de 51 años–. Tiene que luchar contra lo que está ocurriendo.”

Las políticas del gobierno han “arrojado a la gente a la pobreza”, afirmó el líder sindical Manuel Carvalho da Silva, al señalar que los empleados públicos portugueses sufrirían el año próximo recortes de salario del 5%.

Los estudiantes italianos ocuparon ayer edificios universitarios y plazas para denunciar los recortes educativos que están siendo debatidos en el Parlamento; hubo choques con la policía en Roma y bloqueos de cinco puentes sobre el río Arno, en Pisa.

En Gran Bretaña, los estudiantes protestaron contra el plan del gobierno de triplicar el precio de las matrículas. “La educación no es un juego de chicos ricos”, dijo Tash Holway, de 19 años. “Si esto sigue así, toda la industria cambiará. Ya no se centrará en el talento, sino en quien pueda pagar.”

Mientras las acciones de los bancos irlandeses se derrumbaban por tercer día consecutivo en medio del miedo a que quiebren, los costos crediticios de Portugal y España se dispararon a causa de los temores a que sean los próximos en necesitar un rescate europeo. El premier irlandés, Brian Cowen, anunció que ahora espera que el rescate de la UE y el FMI totalice US$ 130.000 millones. Algunos expertos acusaron a Dublín de minimizar la verdadera escala del desastre, y opinaron que necesita un rescate de US$ 173.000 millones debido a los enormes defaults de las hipotecas.

Constantin Gurdgiev, un profesor de finanzas del Trinity College, de Dublín, comparó la situación de Irlanda con la de Grecia, que recibió en mayo un rescate de la Unión Europea y el FMI por US$ 146.000 millones. “Nuestra economía está endeudada más del triple que la de Grecia. Si Grecia es insolvente, ¿qué queda para nosotros?”, preguntó.

Eurasia Group, una consultora de Nueva York, advirtió que los problemas de la eurozona no terminarán con la crisis de Irlanda. Predijo que Portugal podría necesitar un plan de rescate el año próximo, cuando tenga que vender bonos del gobierno para financiar sus gastos. “Hay una fuerte convicción de que será necesario un rescate para Portugal, y ya se está planificando”, dijo Eurasia Group.

Los analistas calculan que Portugal necesitará por lo menos US$ 66.700 millones, pero un rescate para España podría ser mucho más costoso. La ayuda externa a España –la cuarta economía de la eurozona– podría significar incluso el fin de la eurozona misma, ya sea con la expulsión de España o con el regreso de Alemania a su propia moneda, el marco. “España es la Crisis Máxima… la que sería verdaderamente importante”, dijo Eurasia Group.

Ateniéndose a un manual usado por todas las naciones endeudadas hasta el momento, la ministra de Finanzas de España, Elena Salgado, reiteró ayer que el país no necesita un rescate y que la imposición de reglas estrictas a los bancos, junto con medidas de austeridad para recortar presupuestos, salarios y pensiones bastarán para proteger el sistema financiero.

Pero incluso otros políticos se mostraron escépticos y manifestaron su nerviosismo al admitir lo grave que podría llegar a ser la crisis.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy –los dos mayores pesos pesados de la eurozona–, se reunirán hoy para debatir “los actuales problemas de la eurozona”.

Los desbordes temperamentales ayer llegaron incluso al Parlamento Europeo, en Estrasburgo, donde el legislador británico Godfrey Bloom fue expulsado de un debate sobre la crisis irlandesa por calificar a un legislador alemán de “fascista no democrático”.

Los críticos afirman que la dura postura de Merkel con respecto a las medidas de ajuste ha asustado a los mercados y es una de las razones por las que otros países tienen necesidad de rescates tan cuantiosos.

En Londres, estudiantes universitarios marcharon desde Trafalgar Square hasta el Parlamento entonando: “¡Ningún recorte educacional!”. Para peor, los analistas advierten que el malestar podría agravarse aún más, porque no hay a la vista ningún final a la crisis financiera europea.

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