Europa enfrenta su mayor reto

Giscard D´Estaing se encargará de crear un "súper-Estado" a partir de 2004
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16 de diciembre de 2001  

LAEKEN, Bélgica.- Cuando llegó a la presidencia de Francia, en 1974, lo criticaron por ser "demasiado joven". A los 75 años, nombrado ayer presidente de la Convención de Laeken -la comisión que acometerá la más profunda reforma de la Unión Europea- Valéry Giscard D´Estaing se encuentra ahora en la insólita situación de verse tildado de "demasiado viejo".

"Soy un poco más mozo que el primer ministro de China y tengo unos años menos que Shimon Peres -destacó con elegancia el líder neogaullista liberal desde su hogar en París-. Les aseguro que tomaré esta apasionante misión con la vitalidad necesaria."

La inquietud expresada más que nada por la prensa (a tal punto que un periodista preguntó aquí si se había previsto su sucesión "en caso de muerte") se debe al tamaño de la tarea que tendrá que emprender.

Nada menos que "construir" lo que los británicos y escandinavos se niegan a llamar un "súper-Estado europeo", pero que resulta difícil denominar de otra forma. El proyecto que D´Estaing tendrá que diseñar a partir de marzo próximo consiste en dar a la Unión Europea de 25 países, que comenzará a existir en 2004, una Constitución, una frontera externa común y hasta un ejército propio.

El nuevo órgano se planteará también cuestiones polémicas, como la elección democrática y directa del presidente de la Comisión Europea, dar más poderes al Parlamento Europeo y un mayor acceso del ciudadano a los documentos oficiales.

En ese camino a una "centralización abierta", los líderes de los Quince ya anunciaron la puesta en marcha de un sistema de identificación policial único y el establecimiento progresivo de consulados europeos en el exterior en reemplazo de los nacionales.

También declararon "operacional" a la Fuerza Europea de Reacción Rápida, la cual, con 60.000 hombres, está en condiciones "teóricas" de llevar a cabo operaciones de paz. Pero no lo hará en Afganistán, como lo había anunciado erróneamente el canciller belga, Louis Michel, el primer día de la cumbre. Su primer ejercicio se concretará el año próximo y es probable que no entre en acción hasta 2003.

La Convención de Laeken estará formada por un representante de cada gobierno de la UE, dos miembros de cada Parlamento nacional, 16 miembros del Parlamento Europeo y dos representantes de la Comisión Europea. Los 12 países candidatos a ingresar en la UE participarán con igual número de asientos, pero sin poder de veto.

La candidatura del ex titular del Elíseo fue apoyada con particular entusiasmo por el actual jefe del Estado francés, Jacques Chirac, que ha logrado así sacar a su rival de 25 años de la escena nacional a pocos meses de las elecciones presidenciales.

Palos en la rueda

El nombramiento de un francés, sin embargo, puso un "palo en la rueda" de otras decisiones, como el nombramiento de las sedes de las nuevas diez agencias especializadas europeas. Todos esperaban que la delegación gala retiraría la candidatura de la ciudad de St. Nazaire a albergar la Agencia para la Seguridad Marítima, contenta ya con haberse llevado el "premio mayor" de la jornada. Pero no fue así. Tras cinco horas de debate, el primer ministro belga, Guy Verhofstadt, tiró la toalla y todo quedó en la nada.

La cumbre de Laeken fue la última de la presidencia pro témpore de Bélgica, que el 1° de enero pasará el mando a España. Miles de manifestantes anticapitalistas protestaron en las calles. Algunos arrojaron cócteles molotov contra edificios. Setenta personas fueron arrestadas, pero no se registraron heridos. "Esta fue la cumbre más pacífica del año", sostuvo complacido el primer ministro belga con la memoria aún fresca de los sucesos nefastos en Gotemburgo y Génova.

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