Europa y EE.UU. se distancian por Arafat

La UE mantiene su respaldo a la ANP
La UE mantiene su respaldo a la ANP
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29 de enero de 2002  

LONDRES.- El endurecimiento de la política norteamericana frente a la Autoridad Palestina no ha ganado adeptos de este lado del Atlántico.

Tanto la Unión Europea como el Consejo de Europa -la organización que representa a 43 países desde Irlanda hasta los Urales- reiteraron esta semana su llamado a un diálogo directo entre el gobierno de Israel y la Autoridad Palestina (representada por Yasser Arafat) como única salida viable a la fase terminal por la que atraviesa el proceso de paz en Medio Oriente.

A diferencia de Washington, los líderes del Viejo Continente no han cambiado de opinión frente a los ataques suicidas en Jerusalén ni ante el escándalo desatado por el presunto intento de la Autoridad Palestina de hacer ingresar en Gaza 50 toneladas de armamentos transportados desde Irán en el carguero Karim A, interceptado por comandos israelíes en el Mar Rojo.

Una acusación que los europeos esperan ver sustanciada con pruebas antes de consideralo, como lo hizo George W. Bush, "un ejemplo del respaldo al terror de parte de Arafat".

"La situación sigue complicándose y empeorando, pero la posición que adoptamos durante la cumbre de Laaken con respecto a Medio Oriente sigue vigente", ratificó ayer el presidente español José María Aznar, a cargo de la presidencia rotativa de la UE, acompañado por quien tomará las riendas europeas en julio próximo, el primer ministro danés, Anders Rasmussen.

Aznar hacía referencia a la declaración adoptada en diciembre último por los jefes de gobierno y Estado de los Quince,en la que afirmaron que "para negociar y erradicar el terrorismo, así como para construir la paz, Israel necesita un socio. Ese socio es la Autoridad Palestina y su presidente electo, Yasser Arafat. Su capacidad de combatir el terrorismo no debe ser debilitada".

Similar opinión expresaron muchos de los 600 miembros de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa tras escuchar alocuciones tanto del canciller israelí, Shimon Peres, como del principal negociador palestino, Saeb Erekat, durante la última semana.

Basta con nombrar las ciudades que dieron nombre a los tratados que pusieron en marcha el proceso de paz (Madrid y Oslo) para comprender la posición europea. Hablar aquí de deshacerse de Arafat o de aplicarle sanciones es lo mismo que proponer echar por la borda 10 años de esfuerzos diplomáticos, económicos y políticos.

Inversiones millonarias

La Unión Europea ha contribuido con 3000 millones de euros al desarrollo de las áreas de Cisjordania y Gaza desde 1994. Muchas de esas inversiones -como el aeropuerto, varias rutas y hasta el tendido cloacal- han sido destruidos en "operaciones antiterroristas" de los israelíes.

A esto hay que agregar razones de carácter cultural y demográfico. Aquellos indignados por el caso judicial presentado en contra del primer ministro Sharon en Bruselas no hacen más que atribuirlo a la presencia de 300 mezquitas en suelo belga. El argumento es simplista, pero nadie puede negar que la presencia de más de 10 millones de ciudadanos de origen árabe en Europa no deja de tener su peso en las políticas emprendidas por el continente.

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