Expectativa por avances en derechos humanos

El régimen los ha violado sistemáticamente desde el triunfo de la revolución
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28 de noviembre de 2016  

CIUDAD DE MÉXICO.- Derrocó a un dictador, llevó salud y educación gratuita a su país y enlistó a cubanos en lo que dijo que eran luchas por la libertad. Pero Fidel Castro también mantuvo un mando férreo en casa, donde encarceló a disidentes y homosexuales, limitó la libertad de viajar y expresarse, y declaró ilegítima prácticamente cualquier actividad fuera de su control.

Los grupos defensores de los derechos humanos esperan ahora que el régimen se movilice con más rapidez para permitir que los cubanos tengan una mayor libertad de expresión, reunión y otros derechos básicos.

"La pregunta ahora es: ¿cómo se verán los derechos humanos en la Cuba del futuro? -dijo anteayer Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas-. La vida de muchas personas depende de esa respuesta."

Con Raúl, Cuba dejó el encarcelamiento de prisioneros políticos condenados a sentencias extensas; en su lugar se han realizado miles de arrestos breves cada año, lo que según los disidentes es un modo de acosarlos e interrumpir cualquier intento de crear organizaciones políticas.

Geoff Thale, director de programas de The Washington Office on Latin America -un organismo defensor de los derechos humanos-, dijo que la muerte de Fidel significa que los políticos de línea dura que se oponen a las modestas reformas de su hermano se debilitarán y tienen esperanzas en que "tome fuerza un debate político abierto".

Guevara-Rosas hizo notar que el medio siglo que Castro permaneció en el poder se caracterizó por lo que ella califica de "una represión despiadada a la libertad de expresión".

En los primeros años que siguieron a la revolución se realizaron cientos de ejecuciones sumarias mientras los nuevos líderes de la nación exhortaban a aplicar lo que describían como justicia revolucionaria. Entre los casos más recientes de ejecuciones están las de tres hombres acusados del secuestro de un transbordador en 2003, que coincidieron con una aplicación de medidas enérgicas y sentencias de cárcel de hasta 28 años para 75 críticos del gobierno, acusados de recibir dinero y colaborar con diplomáticos estadounidenses para minar el liderazgo de Cuba.

Anita Snow

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