Expulsan a Al-Qaeda de sus últimos reductos

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29 de enero de 2002  

ISLAMABAD (ANSA).- Seis militantes de Al-Qaeda murieron ayer en el hospital Mir Wais de Kandahar, donde estaban atrincherados desde hacía dos meses, cuando, amenazados por un comando especial afgano que los instaba a rendirse, detonaron granadas que habían atado a sus cuerpos.

Con el apoyo de las fuerzas especiales estadounidenses, el comando afgano tomó por asalto el hospital durante la noche, después de que venció el plazo que se les había impuesto a los militantes de la red terroristas para entregarse.

"Les dimos un ultimátum, no quisieron hablar ni negociar y combatieron hasta el final", dijo Khalid Pashtun, vocero del gobernador de Kandahar, Gul Agha. Sus hombres rodearon el hospital y bloquearon las calles de acceso a la zona.

Inmediatamente se escucharon dos explosiones que provenían del interior del hospital y por la dirección del humo se comprobó que habían tenido lugar en el segundo piso, donde estaban los "árabes", como llaman los afganos a los militantes de Al-Qaeda.

Poco después comenzaron los disparos y testigos dijeron que habían escuchado a los norteamericanos dando órdenes. Doctores y enfermeras fueron apartados, pero no se sabía nada sobre los otros pacientes internados.

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