Feroz ofensiva contra los rebeldes en Irak

Fuerzas de EE.UU. atacaron Fallujah y Najaf, principales focos de la resistencia, con aviones de guerra y artillería pesada En Najaf se libraron los enfrentamientos más sangrientos desde el inicio de la revuelta chiita Las tropas españolas completaron su retirada de esa ciudad
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28 de abril de 2004  

BAGDAD.- Las fuerzas de la coalición lanzaron ayer su mayor ofensiva contra la insurgencia desde la caída de Saddam Hussein con un feroz bombardeo por aire y por tierra en los dos principales bastiones rebeldes: Fallujah y Najaf, donde se registraron numerosas víctimas iraquíes.

En Najaf, por lo menos 64 milicianos chiitas murieron en violentos enfrentamientos con los soldados norteamericanos que se prolongaron durante varias horas. En Fallujah, 60 kilómetros al este de Bagdad y baluarte de la resistencia sunnita, aviones caza y bombarderos artillados C-130 estadounidenses atacaron varios blancos en el centro de la asediada ciudad, poco después de que concluyera un plazo fijado para que los rebeldes depusieran sus armas. La entrega de estas últimas era una de las condiciones de la tregua acordada en Fallujah hace dos semanas y cuya vigencia pasó casi inadvertida.

El comando estadounidense inició los bombardeos apenas cayó la noche en Irak, luego de la muerte de un marine a manos de la resistencia.

Mientras las fuertes explosiones resonaron durante cerca de dos horas y las densas columnas de humo se elevaban sobre la ciudad, desde los altavoces de las mezquitas partían las encendidas convocatorias de los religiosos para defender a la ciudad del asedio norteamericano.

"Puedo oír más de 10 explosiones por minuto. Los incendios están iluminando la noche. La tierra se estremece bajo mis pies", relató un residente a la agencia Reuters.

Fallujah se encuentra rodeada por unos 2000 militares norteamericanos desde el último 5 de abril, cuando una turba asesinó y descuartizó en esa ciudad a cuatro civiles estadounidenses.

Por tierra, en tanto, las tropas intentaron quebrar la defensa de Najaf, bastión chiita del clérigo Muqtada al-Sadr, buscado vivo o muerto por las fuerzas estadounidenses desde que encabezó la revuelta contra las tropas norteamericanas que se extendió por todo Irak.

En las puertas de la ciudad santa, los soldados estadounidenses libraron por la noche una batalla campal con milicianos de Al-Sadr. El ejército norteamericano anunció que los combates dejaron un saldo de 64 rebeldes muertos y la destrucción de un sistema de baterías antiaéreas que pertenecía a la resistencia.

Fue uno de los combates más encarnizados y letales desde que el clérigo rebelde y su milicia lanzaron la revuelta contra las fuerzas de ocupación hace tres semanas. El fuego se abrió horas después de que Washington emitiera un ultimátum a Al-Sadr para que retire a su milicia y las armas que ha acumulado en las mezquitas fuera de la ciudad sagrada.

La situación era más calma en Sadr City, barrio chiita de Bagdad, donde sin embargo la resistencia mató ayer a un soldado estadounidense en una emboscada, elevando la cifra de militares norteamericanos muertos en lo que va del mes a 115, la misma cantidad de caídos en los dos primeros meses de invasión a Irak, hace un año.

En tanto, y al tiempo que las tropas españolas se retiraban de Najaf, los soldados estadounidenses tomaban posiciones en la base para que no cayera en manos de las brigadas de Al-Sadr.

La salida de la ciudad santa supone la primera fase del repliegue de las tropas españolas destacadas en Irak ordenado por el nuevo presidente del gobierno español, el socialista español José Luis Rodríguez Zapatero.

"El 27 de mayo no habrá ningún efectivo español en territorio iraquí", declaró ayer Zapatero, quien hace 10 días anunció la retirada de los 1432 soldados españoles desplegados en Irak desde agosto pasado.

Por su parte, el primer ministro británico Tony Blair dijo ayer que, con 7900 soldados, su país cuenta con "suficientes tropas" en Irak, dando a entender que descarta por ahora un despliegue adicional de militares británicos, a pesar de que Estados Unidos pidió refuerzos a sus aliados.

Blair añadió que en sus conversaciones con Estados Unidos y otros miembros de la coalición se analizó cómo encarar la retirada de los soldados españoles del sur de Irak, así como los de Honduras y la República Dominicana. Por otro lado, el premier recordó que Japón y Corea del Sur se han comprometido a enviar contingentes a la región.

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