Focos de tensión: la política exterior de Trump se hace sentir como nunca

La diplomacia de EE.UU. tomó relevancia en varios frentes, desde la presión sobre el chavismo hasta la disputa con China; la estrategia del presidente, con la mira en 2020
Donald Trump junto a Xi Jinping en noviembre de 2017
Donald Trump junto a Xi Jinping en noviembre de 2017
La diplomacia de EE.UU. tomó relevancia en varios frentes, desde la presión sobre el chavismo hasta la disputa con China; la estrategia del presidente, con la mira en 2020
Rafael Mathus Ruiz
(0)
12 de mayo de 2019  

WASHINGTON.- Un día antes de subir aranceles a China y escalar la guerra comercial, Donald Trump sembró dudas sobre el futuro de Pekín y Washington. "No tengo idea de lo que va a pasar", dijo. Las negociaciones fracasaron. Después del alza, el presidente fue a Twitter: en un hilo, dijo que usaría los nuevos ingresos para ayudar a los granjeros y para "infraestructura, salud o cualquier otra cosa". El mensaje fue borrado y reemplazado por otro anuncio, minutos después: con el dinero, el gobierno norteamericano enviará productos agrícolas "a países pobres y hambrientos".

Horas después, Trump señaló que las conversaciones con China continuarán, pero aclaró que los aranceles -a los que siempre elogia- "pueden o no pueden ser eliminados".

El último capítulo en la guerra comercial que Trump abrió con China-jugoso en idas y venidas- amplió el abanico de focos de tensión en la política exterior de Estados Unidos. Corea del Norte retomó las pruebas de misiles. Irán se aleja del pacto nuclear. En Medio Oriente, recrudecen las disputas. El acercamiento con Cuba se deshizo y en Venezuela, el régimen de Nicolás Maduro, lejos de ceder, se aferra al poder, reprime y arresta a opositores.

Detrás de esa serie de desafíos para Washington, analistas apuntan a un problema de fondo: un presidente impredecible, impulsivo, cortoplacista, obsesionado con su reelección en 2020, y un equipo de asesores sin cohesión, signado por diferencias, que además carece de la disciplina de los "generales" que movieron los hilos durante los primeros años de la administración. El resultado: contradicciones, inconsistencias y la ausencia de una estrategia clara. Lo que haga la Casa Blanca en el mundo está, hoy, atado como nunca antes a la reelección de Trump. El riesgo latente es qué ocurrirá cuando esta realidad choque contra una crisis seria o, como dicen aquí, cuando haya "un llamado a las 3 de la mañana".

"Ahora es el tuit de las 3 de la mañana, no la llamada de las 3 de la mañana", grafica Michael Shifter, del Diálogo Interamericano, a tono con los tiempos que corren.

A fines del año pasado, el mundo respiró. Pese a todo, Trump había abierto la posibilidad de un acuerdo con China y Corea del Norte. Ese alivio, ahora, empieza a dejar lugar a una mayor ansiedad.

"Todavía hay una sensación de alivio, pero también hay una sensación de ansiedad", apunta Shifter. "La gente está muy ansiosa dado que, por la forma en que hemos visto que el gobierno de Trump maneja los desafíos de la política exterior, todavía hay ansiedad acerca de si hay una crisis terrible en Corea del Norte, Irán o en cualquiera de estos lugares. No hay mucha confianza en su capacidad para manejarlo. Probablemente porque tiene un equipo con muchas contradicciones y posiciones diferentes, y es impredecible. Eso crea ansiedad", indicó.

Shifter dijo que, además de la impulsividad y la imprevisibilidad de Trump, se suman otros factores: el republicano está "muy enfocado" en mantener el respaldo de su base de seguidores, lo que supedita su política exterior a lo que le dé más apoyo interno. Y hay una grieta en su equipo de política exterior. Un artículo del The Washington Post describió a un Trump frustrado con sus asesores por sus promesas incumplidas sobre Venezuela, y con su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, un "halcón" heredado del gobierno de George W. Bush, que "quiere llevarlo a una guerra", según el artículo.

"No trabajan juntos en absoluto. Es un montón de gente. No hay estructura. No hay coordinación", apunta Mónica DeBolle, analista del Instituto Peterson de Economía Internacional y profesora de la Universidad John Hopkins, al hablar del equipo de asesores del presidente.

"Hay una política exterior de Trump, y una política exterior de Bolton", señala Shifter.

Venezuela lo deja a la vista. El día que Trump habló con Vladimir Putin, ofreció una mirada antagónica a la de su gobierno acerca del papel de Rusia en la nación caribeña. Trump dijo que Putin "no quiere involucrarse para nada" en la política de Caracas. Ese mismo día, Bolton tuiteó que Maduro se aferraba al poder "gracias al apoyo de Rusia y Cuba, las únicas fuerzas militares extranjeras en Venezuela".

"Para Trump, Putin tiene más credibilidad que la inteligencia de Estados Unidos", indica Shifter. El presidente también ha dicho que cree la versión rusa sobre la injerencia del Kremlin en la campaña presidencial de 2016, contradiciendo a todo Washington.

DeBolle recordó que antes, cuando la política exterior estaba en manos de "los generales" John Kelly, Jim Mattis y H. R. McMaster, y Rex Tillerson en el Departamento de Estado, había, al menos, cierta disciplina. Ya no. Para DeBolle, los focos de tensión dejan al descubierto la ausencia de un norte nítido. "Es una falta completa de cualquier sentido de dirección. Con cada problema de política exterior que puedo pensar, nunca ha habido ningún tipo de estrategia coherente", afirmó.

DeBolle ve ahora una escalada en la guerra comercial con "efecto derrame" en la economía global. Hay una problema, señala, que dificulta un acuerdo: Trump negocia con "2020 en su mente", mientras que Pekín piensa "a largo plazo".

"Es muy cortoplacista. Los chinos están trabajando a largo plazo. Hay una inconsistencia", remarca.

Con la campaña presidencial ya en marcha, Shifter cree que existe una posibilidad "mayor" de que Trump tome decisiones en política exterior que, a su juicio, lo ayuden a "consolidar su apoyo" en su base. "Es un hecho tan abrumador que le dará importancia secundaria al interés nacional. Eso pone a mucha gente nerviosa", indica. Para DeBolle, hay dos temas muy importantes para los seguidores de Trump: Irán y China.

Algo de eso ya se vio, hace poco, en un acto de campaña en Florida, uno de los estados donde se decidirán las elecciones. Trump atacó a algunos de los candidatos demócratas, y mencionó a China varias veces. Buscó reforzar un mensaje que se trasladó a sus políticas: ser la antítesis de Barack Obama.

"Hicimos una ruptura decisiva del fracaso de la política exterior del establishment que sacrificó nuestra soberanía, entregó nuestros trabajos y nos ató a infinitas guerras extranjeras", dijo el presidente. "En todo lo que hacemos, ahora estamos poniendo a Estados Unidos primero".

Frentes abiertos de la Casa Blanca

China

  • Alarmado por el déficit comercial con China, Trump encaró desde abril de 2018 una guerra tarifaria con el gigante asiático que afectó a la economía mundial. El republicano insistió la semana pasada con otra suba de aranceles, tras alegar que Pekín no estaba cumpliendo con un acuerdo negociado entre las partes.

Venezuela

  • La administración republicana subió drásticamente el tono contra el régimen de Nicolás Maduro, lanzó sucesivas baterías de sanciones, se convirtió en el principal respaldo del presidente encargado, Juan Guaidó, y afirma mantener "todas las opciones sobre la mesa". Hasta ahora, el chavismo respondió con más represión a la oposición.

Corea del Norte

  • Trump sostuvo un duelo de amenazas durante un año con Kim Jong-un por el programa nuclear norcoreano. La relación cambió de manera radical tras una cumbre bilateral, en 2018, pero el fracaso de otra reunión en febrero pasado enfrió la estrategia diplomática y llevó a Kim a reanudar las pruebas de misiles en los últimos días.

Irán

  • A mediados de 2018, Trump abandonó el acuerdo que labró Barack Obama con líderes de otras cinco potencias y el gobierno iraní, por el cual Teherán prometió suspender su programa nuclear a cambio de la quita de sanciones. Esta semana, Irán dijo que retomaría en parte el proyecto y Trump ordenó el envío de un portaviones.

Cuba

  • Desde su llegada a la Casa Blanca Trump se dispuso a deshacer uno por uno los sucesivos avances diplomáticos y económicos que se dieron con el histórico deshielo entre Estados Unidos y Cuba durante la administración Obama. El presidente republicano ordenó dar marcha atrás en temas como comercio, inversiones y viajes.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.