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Tensión racial: Baltimore se vuelve un campo de batalla

Quince policías resultaron heridos durante los disturbios que siguieron al funeral de un joven negro; declaran el estado de emergencia
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28 de abril de 2015  

BALTIMORE, Maryland.- La ciudad de Baltimore se convirtió ayer en escenario de violentos conflictos callejeros tras el funeral de un ciudadano negro que murió cuando estaba custodiado por fuerzas de seguridad. Quince policías resultaron heridos durante los enfrentamientos con los manifestantes, que lanzaron piedras a los agentes y destrozaron varios patrulleros. El presidente Barack Obama prometió ayuda al gobierno de Maryland, que puso "en alerta" a la Guardia Nacional y declaró el estado de emergencia.

Según el capitán Eric Kowalczyk, de la policía de Baltimore, uno de los agentes heridos se encontraba inconsciente y varios sufrieron fracturas por los choques y la lluvia de piedras y botellas que cayó sobre la fuerza policial.

Los manifestantes destrozaron varios patrulleros, uno de los cuales fue incendiado, al tiempo que varias personas destruyeron una farmacia. Para contrarrestar los ataques, el jefe policial señaló que sus agentes usaron "los métodos apropiados para preservar la seguridad en la comunidad".

La gravedad de los disturbios llevó a Obama a comunicarse telefónicamente con la alcaldesa de Baltimore, Stephanie Rawlings-Blake, a quien prometió "toda la asistencia necesaria", según la Casa Blanca. Mientras, en una acción coordinada con Washington, el gobernador de Maryland, Larry Hogan, pidió que la Guardia Nacional esté "en alerta" para evitar nuevos disturbios.

Freddie Gray, el ciudadano negro de 25 años muerto el 19 de abril en circunstancias no aclaradas tras ser detenido por la policía de Baltimore una semana antes, fue inhumado ayer. Al comenzar la ceremonia, la policía de Baltimore dijo haber recibido una "amenaza creíble". Al parecer, varias pandillas de la ciudad se habían asociado para "eliminar a agentes policiales".

Desde que se conoció la muerte de Freddie Gray, las manifestaciones se llevaron a cabo casi a diario en Baltimore. Pero la protesta que tuvo lugar el sábado por la noche acabó en incidentes: 34 personas fueron detenidas y seis policías resultaron levemente heridos.

Imágenes filmadas por las cadenas de televisión locales desde helicópteros mostraron una multitud lanzando conos de seguridad, botellas de refrescos y botes de basura contra policías, antes de romper vidrieras de negocios y saquearlos.

Las autoridades han iniciado varias investigaciones para determinar las circunstancias en que se produjeron las heridas de Gray. El Departamento de Justicia inició una investigación federal.

La policía de Baltimore aceptó el viernes que el joven tendría que haber recibido asistencia médica nada más ser arrestado. Cuando falleció, su columna vertebral estaba seccionada a la altura de las cervicales, según los abogados de la familia. Videos de la detención de Gray, grabados por transeúntes, mostraron cómo la policía tiró al piso de forma violenta al joven, que gritaba de dolor, antes de subirlo a una camioneta policial.

Los responsables policiales también reconocieron que el cinturón de seguridad del joven no estaba abrochado dentro de la camioneta, que hizo tres paradas inexplicadas durante su camino hacia el puesto de policía. A la espera de que la policía entregue los resultados de su investigación, el próximo 1° de mayo, seis policías fueron suspendidos por estos hechos.

La de Gray es la última de una serie de muertes de ciudadanos negros desarmados, en su mayoría a manos de policías blancos, que han provocado una ola de protestas en Estados Unidos por acusaciones de racismo y han reavivado el debate sobre el uso excesivo de la fuerza policial.

Antes de los incidentes, unas 3000 personas, entre familiares, amigos y curiosos, rindieron homenaje a Freddie Gray, que reposaba en un ataúd blanco abierto rodeado de coronas de flores blancas en la iglesia bautista Nueva Shiloh. La ceremonia adquirió un tono político con la intervención del abogado de la familia, Billy Murphy. "Estamos aquí por Freddie Gray, pero también porque hay muchos Freddie Gray. Aquí hay una corrosión de la justicia", dijo Murphy. La ceremonia concluyó con un elogio fúnebre pronunciado por el pastor Jamal Bryant, quien declaró: "Freddie Gray ha hecho lo que se ha prohibido a los hombres negros: mirar a los ojos a un policía".

Agencias AP, AFP, EFE y Reuters

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