Francia: acusan a ministros de corrupción

El ex canciller Dumas involucró a dos actuales funcionarios el escándalo de Elf
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19 de junio de 2001  

PARIS.- Dos ministros en ejercicio fueron ayer por primera vez vinculados en el vodevilesco affaire Elf, que ha conmocionado a Francia en los últimos meses.

El ex canciller Roland Dumas, condenado recientemente a treinta meses de cárcel por recoger millonarios sobornos de la compañía petrolera estatal francesa, aseguró al diario Le Figaro que tanto el fallecido presidente Franois Mitterrand como todo su entorno en el Elíseo habían avalado la operación por la cual Elf compró la refinería germano-oriental Leuna en 1992, para derivar así fondos al Partido Demócrata Cristiano alemán, liderado por Helmut Kohl.

Se estima que las comisiones pagadas por esa transacción alcanzaron los 39 millones de dólares.

Dumas acusó a la justicia francesa de proteger "a aquellos que todavía se encuentran en los comandos", para luego arremeter específicamente contra el canciller, Hubert Védrine, y la ministra de Empleo, Elisabeth Guigou.

"Los asuntos de las comisiones los llevaban tres personas: el presidente de la república, el ministro de Finanzas y el secretario general del Elíseo", afirmó Dumas, y reiteró que él nunca tuvo "conocimiento directo" de esos pagos a pesar de que era vox pópuli "en los círculos gubernamentales".

"Se sabía que Elf era una de las vacas lecheras de la República, que servía para tener buenas relaciones con los jefes de Estado africanos, que éstos tenían buenas relaciones con algunos partidos políticos franceses y que todo eso permitía irrigar ciertas redes y financiar a ciertas personas. Esto era bien sabido y el sistema existía desde hacía tiempo", señaló.

Pagar por otros

"Cuando Le Floch (el ex director de Elf, también procesado) dice haberle consultado al presidente y que todo el ambiente del Elíseo estaba informado del asunto, la señora Guigou, el señor Védrine... esto seguramente es cierto. Si usted quiere decir que yo estoy pagando por Guigou, no lo puedo desmentir", puntualizó Dumas.

El hombre a quien Mitterrand había colocado antes de morir al frente de la Corte Constitucional agregó también a varios neogaullistas en la lista de responsables, como el ex primer ministro Edouard Balladur y el ex ministro del Interior Charles Pasqua.

Tiembla la república

Ante esta nueva ola de "revelaciones", los franceses se hacían ayer una sola pregunta: ¿será éste el primer temblor que hará "caer a la república" como había vaticinado el ex ejecutivo de la Elf Alfred Sirven, al ser capturado hace casi un año en Filipinas?

La respuesta parece ser no. La ministra Elisabeth Guigou recordó que entonces no formaba parte del equipo del Elíseo, sino que era ministra delegada de Asuntos Europeos, al tiempo que aseguró no haber participado "ni de cerca ni de lejos" en las negociaciones relativas a la compra de Leuna.

En un comunicado, también destacó que Dumas "parece no aceptar que este gobierno de coalición de izquierdas, liderado por Lionel Jospin, haya optado sin excepción por no intervenir en asuntos judiciales".

De esta forma, la ministra -a cargo hasta hace cuatro meses de Justicia- refutó la acusación de que no ayudó a su viejo correligionario a defenderse en los estrados.

"La Justicia debe ser la misma para todos", concluyó Guigou.

El canciller Védrine también negó haber tenido conocimiento de la existencia de comisiones, mientras el veterano Balladur dijo que él privatizó la compañía y que las decisiones finales sobre Leuna fueron tomadas por los directivos de la petrolera. Dumas, como otros procesados, amenaza con "defenderse atacando" públicamente a más figuras políticas.

Su anhelo de venganza está alimentado por la humillación sufrida durante su juicio, que se concentró en la relación con su amante, Christine Deviers-Joncour. Ella recibió millones de dólares de los ejecutivos de Elf con la misión de seducirlo para ganar la aprobación oficial de todos los proyectos de la compañía. Dumas admitió haber formado parte de un "sutil juego de sombras y luces" para beneficio exclusivo de Francia y no en busca de un enriquecimiento personal.

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