Francia: juzgan a un gallo denunciado por cantar demasiado temprano

El gallo Maurice
El gallo Maurice Fuente: AFP
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4 de julio de 2019  • 11:13

PARÍS.- Un gallo denunciado en una isla turística de Francia por cantar demasiado temprano fue acusado hoy en una audiencia judicial de "perjuicio sonoro". El veredicto se conocerá el 5 de septiembre.

Maurice, "cansado", no estuvo presente en la audiencia que se celebró en el tribunal de Rochefort (suroeste), como tampoco sus denunciantes, una pareja de jubilados y vecinos suyos durante las vacaciones que pasan en la isla de Oléron.

Pero Pompadour y Jean-René, un pollito y un inmenso gallo, sí se desplazaron "en apoyo" de la propietaria de Maurice, Corinne Fesseau, así como una decena de personas, incluida una familia de Costa Rica, que visitaba a unos amigos. El grupo agitó pequeñas pancartas: "Nos importan nuestros gallos insulares".

Maurice se ha convertido en un símbolo de la "resistencia" rural en Francia y ha sido incluso portada de The New York Times.

Su cacareo al alba molesta a los propietarios de una residencia secundaria vecina en la localidad de Saint-Pierre de Oléron.

El gallo Maurice, el 5 de junio pasado
El gallo Maurice, el 5 de junio pasado Fuente: AFP

Para el abogado Vincent Huberdeau, que representa a los demandantes, no es un juicio de "la ciudad contra el campo. Es un problema de perjuicio sonoro. El gallo, el perro, la bocina, la música... se trata de un caso sobre el ruido".

Saint-Pierre de Oléron tiene "casi 7000 habitantes en invierno y 35.000 en verano", argumentó. "Mis clientes viven en una zona clasificada residencial en el Plano Local de Urbanismo. ¡No es el campo!", dijo.

Insistió en que no se trata de un conflicto entre "ciudadanos snob y campesinos". "Mis clientes no reprochan al gallo que cante, solo pretenden estar tranquilos entre las 6.30 y las 8,30".

"Estoy estupefacto", replicó el abogado Julien Papineau, que defiende a la propietaria y a su gallo. Irónico, añadió: "No estoy muy seguro de que los demandantes se dijeran +vamos a comprar una casa en la ciudad, en la isla de Oléron".

"El gallinero se puede desplazar. Pero esto significa que en su lugar, habrá las cajas de pesca de Jacky, el esposo de Corinne Fesseau", dijo. "Pero, ¿soportarán los vecinos el olor?"

Y concluyó: "Los gallineros siempre han existido. Entre 40 vecinos, solo molesta a dos".

Para la propietaria de Maurice, "el campo tiene derecho a sus ruidos. El gallo tiene derecho a cantar, los gallos no cantan desde las 4.30 de la mañana indefinidamente".

"Mi gallo no me molesta. Canta y me digo que está muy bien, ¡que viva la naturaleza!", agregó Fesseau.

La criadora Aurélia Schaan-Vozel, que había traído a Pompadour y Jean-René, afirmó: "Estamos aquí porque tememos que el veredicto siente jurisprudencia".

Unas 155.000 personas firmaron peticiones en los últimos meses en apoyo de Maurice. Bruno Dionis du Séjour, alcalde de la pequeña localidad de Gajac (suroeste), promueve incluso que los ruidos del campo sean clasificados como "patrimonio nacional" francés.

Agencia AFP

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