Francisco: "No es justo identificar al Islam con la violencia"

El Papa en el vuelo de Cracovia a Roma, junto a periodistas
El Papa en el vuelo de Cracovia a Roma, junto a periodistas Fuente: EFE
El Papa separó la religión del terrorismo en el vuelo que lo llevó desde Cracovia a Roma; habló sobre diversos temas, como la situación en Venezuela y en Turquía
Elisabetta Piqué
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31 de julio de 2016  • 18:27

A BORDO DEL VUELO PAPAL.- “No se puede decir, no es verdad y no es justo, que el Islam sea terrorista”. Fue lo más fuerte que dijo hoy Francisco en la tradicional conferencia de prensa que concedió en el vuelo que desde Cracovia lo llevó de regreso a Roma, en la que respondió diversas preguntas, aunque sin dar contestaciones precisas. Habló de la posible mediación de la Santa Sede en Venezuela, sin confirmarla; de la situación en Turquía después del fallido golpe, que aún está siendo analizada por el Vaticano; y de las investigaciones por presuntos abusos sexuales que penden en Australia sobre la cabeza del cardenal George Pell, el “zar” de las finanzas del Vaticano.

Sí respondió una pregunta sobre su estrepitosa caída, el jueves pasado, al principio de una misa. “Yo miraba la Virgen y me olvidé del escalón... Estaba con el incensiario en la mano. Cuando sentí que caí, me dejé caer y esto me salvó, porque si hubiera hecho resistencias hubiera tenido consecuencias... Estoy bien, fenómeno”, aseguró, sonriente y en buena forma pese a la maratón de cuatro días y medio en Polonia.

En una conferencia de prensa de media hora, con seis preguntas, el Papa no sólo dijo que “no es justo identificar al Islam con la violencia, no es justo y no es verdadero”, sino que también planteó una extraña comparación entre la violencia terrorista y los femicidios. Lo hizo ante un pregunta sobre por qué nunca menciona la palabra “islam” cuando condena el terrorismo, realizada en el marco de la brutal oleada de atentados terroristas que sacudió Europa, y especialmente dejó en estado de shock a Francia, donde un anciano sacerdote fue degollado en una Iglesia por presuntos “soldados” del grupo terrorista Estado Islámico (EI).

“No me gusta hablar de violencia islámica, porque todos los días cuando hojeo los diarios veo violencias”, dijo. Y agregó que en Italia a diario salen noticias de brutales asesinatos: “Éste que mata a su novia, otro que mata a la suegra, y estos son católicos bautizados, son violentos católicos”, afirmó. “Si hablo de violencia islámica, debo hablar de violencia católica. Y no, no todos los islámicos son violentos, y no todos los católicos son violentos. Es como la macedonia, hay de todo”, agregó. Acto seguido, aseguró que lo único cierto en este contexto es que “en casi todas las religiones hay un pequeño grupo fundamentalista”. “Nosotros tenemos”, admitió, refiriéndose a los fundamentalistas católicos: “Se puede matar con la lengua, como dice el apóstol Santiago”, remató, irónico.

Al reiterar que “no es justo identificar Islam con violencia”, Francisco también evocó el largo diálogo que tuvo hace unos meses con el imán de la universidad de Al-Azhar, la máxima autoridad musulmana sunnita. “Sé cómo piensan ellos, buscan la paz, buscan el encuentro”, dijo. Contó que el nuncio de un país africano le dijo que en la capital donde vive hay colas de católicos para cruzar la puerta santa para el Jubileo, pero que la mayoría va a rezar al altar de la Virgen: “Son musulmanes que quieren el Jubileo, son hermanos”. Evocó asimismo su viaje a la República Centroafricana, en noviembre pasado, cuando visitó una mezquita, cuyo imán se subió al papamóvil. “Se puede convivir bien, pero hay grupitos fundamentalistas”, reiteró.

En lo que resultó un dardo para al Viejo Continente, por otro lado, pareció culpar las políticas económicas de los últimos tiempos de la explosiva situación actual. “Pero me pregunto: ¿cuántos jóvenes que nosotros, europeos, dejamos vacíos de ideales, que no tienen trabajo, que caen en las drogas, en el alcohol y van allá y se enrolan en grupos fundamentalistas?”. Finalmente, reconoció: “Podemos decir que el llamado Estado Islámico, es un estado islámico que se presenta como violento, porque nos deja ver en su carta de identidad cómo en las costas libias degolla a egipcios y otras cosas. Pero esto es un grupito fundamentalista que se llama Isis”. “No se puede decir, no es verdad y no es justo, que el Islam sea terrorista”, insistió.

En un conferencia en la que hubo una torta de despedida para el padre Federico Lombardi, que después de 10 años de vocero, mañana dejará su cargo -será reemplazado por el norteamericano Greg Burke, ex periodista de Fox News, laico y del Opus Dei-, el Papa también respondió una pregunta acerca del silencio del Vaticano ante la represión y purgas que hubo en Turquía luego del fallido golpe militar contra el presidente Recep Tayip Erdogan.

“¿Por qué el Papa no intervino, por temor a que haya repercusiones sobre la minoría católica?”, fue la pregunta. Al respecto, Francisco dijo que cuando tuvo que decir algo sobre Turquía, lo dijo, “con las consecuencias que se conocen”, refiriéndose, sin mencionarlo, al centenario del genocidio armenio, el año pasado, que provocó un cortocircuito diplomático. Y explicó que hasta ahora no habló “porque, con la información que recibí, no estoy seguro de lo que está pasando ahí”. Aseguró, no obstante, que está analizando la situación con información de la Secretaría de Estado del Vaticano, de analistas y asesores. “Es verdad, siempre debe evitarse el mal a los católicos, pero no al precio de la verdad. Está la virtud de la prudencia, pero en mi caso, ustedes son testigos de que cuando tuve que decir algo que tocaba a Turquía, lo dije”, reiteró.

Sobre una posible mediación con Venezuela, admitió que no estaba seguro de lo que estaba sucediendo, aunque confirmó la existencia de “contactos” y la posibilidad de que la Santa Sede forme parte del grupo de la mediación formado actualmente por tres ex presidentes: el panameño Martín Torrijos, el dominicano Leonel Fernández y el español José Luis Rodríguez Zapatero. “Pero no estoy seguro”, recalcó.

Finalmente, ante una pregunta sobre qué debería hacer el cardenal australiano George Pell -uno de sus máximos colaboradores, prefecto de la Secretaría de Economía del Vaticano y miembro del G9, el grupo de 9 cardenales consultores-, recientemente acusado en su país de abusos sexuales, Francisco fue claro. “Si yo emitiera un juicio a favor o en contra del cardenal Pell no sería bueno porque juzgo antes. Es verdad, hay dudas, pero está el principio “in dubio pro reo” (en caso de duda, se falla a favor del reo)”, dijo. “Debemos esperar la justicia y no hacer nosotros un juicio antes, un juicio mediático, un juicio de los chimentos. Cuando la justicia hable, hablaré yo”, concluyó.

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