Frei y Piñera apelan al decisivo voto de la clase media chilena

Ese sector, que creció con la Concertación en el poder, votaría al candidato opositor
Juan Landaburu
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10 de diciembre de 2009  

SANTIAGO, Chile.- En los últimos 20 años, Chile cambió. Se advierte en la prosperidad de sus calles, en el orgullo de su gente y, principalmente, en la expansión de su clase media, que como nunca antes en este país se ha convertido en el más preciado botín de los candidatos presidenciales que dentro de tres días se enfrentarán en las urnas.

Pero la Concertación, artífice de ese milagro económico que abrió las puertas de la clase media a millones de pobres, no ha sabido capitalizar sus éxitos. Y, en cambio, parece haberle servido en bandeja ese nuevo votante al candidato de derecha, el empresario Sebastián Piñera, que con un discurso basado en las oportunidades ha despertado una adhesión que, según los últimos sondeos, lo consagraría como el próximo presidente de Chile.

"El votante que era de una clase trabajadora, media baja, con una mentalidad de centroizquierda, más leal a la Concertación, ese votante hoy día tiene un perfil de consumo que lo pone en un nivel más liberal", explica a LA NACION el sociólogo Cristóbal Aninat, investigador de Expansiva, el instituto de políticas públicas de la Universidad Diego Portales (UDP).

"Piñera se ha enfocado muy fuertemente en este votante, ofreciendo más oportunidades, más crecimiento", agrega.

Así quedó reflejado ayer en Quilicura, una modesta comuna al norte de Santiago, hogar de una incipiente clase media, donde varios centenares de vecinos se dieron cita para encontrarse con el empresario en un centro partidario, que la noche anterior fue atacado con baldazos de pintura verde. "Esa es la gracia que nos hacen porque nos tienen miedo", dice Dolores del Carmen Díaz Sandoval, militante del partido.

Los vecinos, curtidos con las cicatrices de una vida que no conocerán sus hijos, esperan al candidato que los hace soñar sentados bajo el sol inclemente de la mañana.

"Ahí viene, ahí viene", se oye el rumor de la gente, y de repente aparece Piñera, rodeado de seguidores, en un escenario que en nada recuerda a los sitios donde amasó su fortuna. Se sienta en una tribuna decorada con la bandera chilena, toma el micrófono y lanza las consignas que la gente ansía oír.

"Faltan cuatro días para que el cambio, el futuro y la esperanza lleguen a nuestro país. A todos los hogares, pero muy especialmente a la clase media abandonada y a los sectores más pobres", enfatiza Piñera.

Exuda confianza cuando habla, y no es para menos. Una nueva encuesta publicada ayer pronostica que obtendrá el domingo el 44,1%, frente al 31% del candidato oficialista, Eduardo Frei, y el 17,7% del sorpresivo Marco Enríquez-Ominami.

Víctima de su propio éxito

Esos números sentenciarían la suerte en segunda vuelta de la Concertación. Y no son pocos los que piensan que la coalición que gobierna Chile desde hace 20 años, que históricamente encontró su mayor caudal de votos en los sectores populares, es ahora víctima de su propio éxito.

En 1987, en Chile había un 50% de pobres. Desde entonces, se ha triplicado el ingreso, se han ampliado los programas sociales y un porcentaje grande de esa gente ha pasado a niveles intermedios de consumo. "Las personas que hoy dirigen la Concertación no han sido capaces de sentirse orgullosos del Chile que ellos mismos construyeron", señala Aninat.

Por ese motivo, han descuidado a ese votante a lo largo de toda la campaña.

Y, en respuesta, ese votante, que siente que el gobierno protege a los más pobres pero no a ellos, ha castigado a la Concertación.

Así y todo, en sus múltiples cierres de campaña Frei apela al sentir de esa nueva clase media. Como anteanoche en La Florida, la mayor comuna de Chile, símbolo de ese nuevo estamento, donde casas bajas conviven con modernos shopping centers.

El tren del progreso

La avenida donde se montó el escenario estaba colmada y llena de banderas, y la gente amenizaba la espera escuchando a una cantante de rancheras.

El primero en llegar fue el ex presidente Ricardo Lagos, que suele despertar un fervor en la gente que hace dudar si la Concertación eligió al candidato correcto.

Después llegó el momento de Frei. El candidato recordó a su padre asesinado y luego sí se dirigió a ese votante que quiere subirse al tren del progreso chileno.

"Vamos a seguir trabajando con firmeza y con convicción para construir un país de oportunidades. Para que todos los chilenos puedan gozar de las oportunidades que hemos ido construyendo entre todos. Esa es la tarea de nuestro próximo gobierno", proclamó.

Las urnas dirán si su mensaje ha llegado a tiempo.

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