"Fue algo feroz, un enorme poder destructivo en plena ciudad"

Así describió la explosión un diplomático argentino en Madrid.
(0)
31 de octubre de 2000  

MADRID (De nuestra corresponsal).- "Fue algo feroz. Un enorme poder destructivo desatado en plena ciudad que me hizo salir de casa pensando en qué momento ocurría de nuevo. Con miedo."

El relato corresponde a un testigo argentino que vio el momento del estallido e incluso tomó fotografías de los instantes que siguieron a la explosión del coche bomba de la ETA que terminó con la vida del magistrado José Francisco Querol, de su custodia y de su chofer.

Se trata de Héctor Monacchi, un joven secretario de la embajada argentina en Madrid que, en el momento del estallido, se encontraba -según su propio testimonio- "de casualidad frente a la ventana de mi dormitorio, ubicado en el piso once de un edificio a cinco cuadras de donde todo ocurrió.

"Jamás pensé que vería algo así -dijo-. Primero todo ocurrió en silencio, como en una larga secuencia sin sonido. Vi una enorme lluvia de chispas anaranjadas elevarse a cuarenta metros del piso. Mucho más alto que cualquier edificio de la zona. Luego, un ruido atronador que hizo vibrar las ventanas y la pared de mi casa.

"Sólo atiné a gritarle a mi mujer, que se encontraba en otra habitación, ¡cuidado! ¡es una explosión terrible!

"Inmediatamente después se levantó una enorme columna de humo gris que hizo desviar los aviones que operaban en la zona de Barajas. Duró varios minutos. Abajo, la calle era un caos", recordó Monacchi.

El diplomático lleva más de dos años destinado en Madrid. "Es la primera vez que veo la violencia de la ETA tan cerca. No quiero pensar qué hubiese ocurrido si todo sucedía unos minutos después", dijo, en tácita referencia a su propia suerte.

Monacchi cumplió luego su jornada de trabajo en la embajada. Allí, tal como se informó a La Nación en el consulado de nuestro país en Madrid, no hubo registro de argentinos entre los más de sesenta afectados por la detonación.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.