Fuerte ataque de Dilma a EE.UU. por el espionaje

Dijo que la vigilancia a otros países es una violación de los derechos humanos y un quiebre del derecho internacional
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25 de septiembre de 2013  

NUEVA YORK.- Quizá desde que el venezolano Hugo Chávez disparó su famoso "aquí huele azufre" en alusión al "diablo" George W. Bush que la Asamblea General de las Naciones Unidas no veía a un presidente sudamericano cargar con tanta dureza contra los Estados Unidos.

Ayer, siete años después, el encargado de atacar verbalmente a Washington no fue un heredero político de Chávez ni un aliado de su eje bolivariano, sino la presidenta brasileña, Dilma Rousseff , habitualmente ajena a los discursos y actitudes de confrontación "antiimperialista".

En un encendido discurso en el plenario de líderes mundiales, en efecto, Rousseff se despachó sin atenuantes sobre el espionaje digital de Washington a las comunicaciones del gobierno de Brasil, de una de sus principales empresas y de sus propias llamadas.

Rousseff, que en señal de protesta ya había suspendido una visita de Estado a Washington, agendada para el 23 de octubre, declaró que el espionaje internacional de los servicios de inteligencia norteamericanos constituye una "grave violación de los derechos humanos".

"Estamos frente a un caso grave de violación de los derechos humanos y de las libertades civiles, de invasión y captura de información confidencial relacionada con actividades empresariales y, sobre todo, de un irrespeto a la soberanía nacional", lanzó ante la multitud de jefes de Estado y de gobierno congregados en Nueva York.

"Semejante injerencia es un quebrantamiento del derecho internacional y una afrenta a los principios de las relaciones entre los países, especialmente si son amigos", insistió en referencia a las revelaciones filtradas por el topo de la CIA Edward Snowden, perseguido por los Estados Unidos y refugiado en Rusia.

Snowden reveló, entre las filtraciones que desnudaron la vigilancia de Washington a países amigos y enemigos por igual, que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) intervino las comunicaciones personales de Rousseff, de funcionarios del gobierno y de la petrolera estatal Petrobras.

"Le transmitimos al gobierno norteamericano nuestra protesta, exigiendo explicaciones, disculpas y garantías de que estos procedimientos no se repetirán", señaló en su discurso de ayer. Los países "no pueden permitir que acciones ilegales se produzcan como si fuesen normales", agregó.

Como marca la tradición, Rousseff, en calidad de presidenta de Brasil, fue la primera en dirigirse al plenario, luego de los discursos del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y del presidente de la Asamblea General, John Ashe. También por tradición, quien seguía en la lista era Barack Obama, lo cual agregó condimento a la airada acusación en su contra.

Obama tenía otros temas en agenda, sobre todo Irán y Siria. Pero la andanada de acusaciones de Rousseff lo obligó a tomar un desvío provisorio de su discurso sobre Medio Oriente y responder, más no fuera al pasar y de manera muy general, a las que llamó "preocupaciones" de sus aliados como Brasil.

"Hemos comenzado a revisar el modo en que obtenemos información de inteligencia para tener un equilibrio correcto entre las legítimas preocupaciones de seguridad de nuestros ciudadanos y aliados, y las preocupaciones privadas que comparte todo el mundo", señaló.

Pero Rousseff no mostró ningún interés en el equilibrio del que luego habló Obama. Por el contrario, dejó en claro que la vigilancia de la que fue objeto era un abuso en toda regla. Consideró "totalmente inaceptable" el espionaje a empresas, y dijo que era "insostenible" justificar esas prácticas con la lucha contra el terrorismo. "Brasil sabe cómo protegerse, lucha contra los grupos terroristas y no los alberga", clamó.

Luego fue más allá de la denuncia y pidió una acción internacional concertada para evitar que esas maniobras puedan repetirse. Con ese fin propuso que la ONU se enfoque en crear las condiciones "para evitar que el ciberespacio sea usado como un arma de guerra, a través del espionaje, sabotaje y ataques contra los sistemas y las infraestructuras de otros países".

  • Dilma Rousseff

    Presidenta de Brasil
  • "Estamos frente a un caso grave de violación de los derechos humanos y de las libertades civiles"
  • "Es un quiebre del derecho y una afrenta a los principios de las relaciones entre los países"
  • Agencias AFP, ANSA, EFE y AP

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