Fuertes críticas a Bush tras los atentados

Republicanos y demócratas lo acusan de haberse concentrado demasiado en Irak, ignorando el peligro de Al-Qaeda
Jorge Rosales
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15 de mayo de 2003  

WASHINGTON.- Los atentados en Arabia Saudita, cuyos blancos principales fueron empresas y civiles norteamericanos, dispararon una ola de críticas en el Congreso contra el gobierno de George W. Bush, al que acusan de haberse concentrado en la guerra contra Irak subestimando la reorganización del grupo terrorista Al-Qaeda, el principal sospechoso de los ataques en Riad.

Después de las explosiones en la capital saudita, que dejaron por lo menos 34 muertos -siete de ellos estadounidenses-, la administración republicana comenzó a evaluar seriamente la posibilidad de que haya un recrudecimiento de la acción de la organización terrorista fundada por Osama ben Laden, autora de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001, que dejaron 3000 muertos.

De hecho, al cierre de esta edición, lanzó una fuerte advertencia sobre el peligro de inminentes ataques en Africa.

Estados Unidos teme ahora que pueda haber una ola de atentados en Medio Oriente, específicamente en la península arábiga, donde Washington ha comenzado a tener una fuerte intervención después de la guerra contra Irak. La mayor preocupación estaría centrada en una docena de ciudades de la región donde la seguridad de ciudadanos norteamericanos no resulta tarea sencilla en complejos residenciales similares a los atacados en Riad.

En ese sentido, la administración Bush pidió a las embajadas norteamericanas en la zona que informen de manera urgente si consideran que existen objetivos "fáciles" que deben ser mejor protegidos.

Según fuentes del Departamento de Estado, el golpe del lunes por la noche en Riad "tiene la marca de Al- Qaeda", que hace siete días había anunciado en una entrevista con el semanario árabe Al Majalla, con sede en Londres, que planeaba un nuevo gran ataque en contra de los intereses de Estados Unidos, después de haber completado su reorganización.

Recomendaciones

Esos datos estaban en manos de los servicios de inteligencia norteamericanos, que advirtieron sobre la posibilidad de un ataque en Arabia Saudita, y el Departamento de Estado recomendó a los ciudadanos estadounidenses no viajar a ese país ante esta sospecha.

Frente a ello, la administración de Bush lanzó ayer tenues críticas al gobierno árabe por no haber reforzado la seguridad en las zonas residenciales que fueron objeto de los ataques pese a haber recibido la advertencia de Estados Unidos.

En un discurso en el Capitolio, el senador demócrata Russell Feingold dijo que tenía temor de que la campaña contra el terrorismo "se haya oscurecido y nuestra lucha haya perdido su enfoque" con las operaciones militares que Estados Unidos lideró en Irak para derrocar a Saddam Hussein.

Su par Bob Graham fue muy crítico de la administración Bush al decir que contaba con información sobre un posible ataque, como ocurrió con los atentados del 11 de septiembre, "y no se hizo algo" para detenerlos.

El senador republicano y uno de los legisladores con mayor ascendencia en el Capitolio, John McCain, acusó directamente a los sauditas por no haber colaborado con Estados Unidos en las tareas de inteligencia para tratar de desarticular la organización Al-Qaeda. Arabia Saudita, "en un grado muy importante, es responsable de sus propios problemas", disparó McCain.

Tom Daschle, el líder de los senadores demócratas, se sumó al ex precandidato presidencial republicano, al reclamar que es imperativo que los sauditas "cooperen no sólo en este incidente, sino también en todos los asuntos que los vinculan con el terrorismo".

Los autores del atentado en Riad fueron 15 terroristas de origen saudita, el mismo número que los que secuestraron y estrellaron los aviones contra las torres en Nueva York y el Pentágono, en las cercanías de esta capital.

Una semana atrás, un vocero de Al-Qaeda, Thabet ben Qais, dijo a una revista árabe que se edita en Londres que los viejos integrantes de la organización terrorista, que fueron perseguidos por Estados Unidos tras los ataques del 11 de septiembre, fueron reemplazados por nuevos miembros que están planeando un ataque contra intereses norteamericanos.

"Vieja inteligencia"

"Los norteamericanos sólo tienen predicciones y vieja inteligencia -señaló Ben Qais-. Les llevará mucho tiempo entender la nueva forma de Al-Qaeda. Un golpe contra Estados Unidos está definitivamente llegando", dijo el vocero.

Hace una semana, antes de que se conociera esa advertencia, el jefe de la división de contraterrorismo del FBI, Pasquale D´Amuro, dijo en el Congreso que Al-Qaeda "sigue siendo una amenaza para el país".

El vocero presidencial, Ari Fleischer, trató ayer de bajar el tono de las críticas hacia Arabia Saudita por su responsabilidad en no haber actuado con suficiente vehemencia frente a las advertencias. "El presidente está satisfecho con la cooperación de Arabia Saudita no sólo en este caso, sino desde el comienzo de la guerra contra el terrorismo", señaló Fleischer.

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