Giro de Grecia: aceptó el ajuste y se queda en la UE

Logró otro rescate a cambio de más austeridad; Tsipras, bajo presión
Luisa Corradini
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14 de julio de 2015  

PARÍS.- La eurozona y Grecia llegaron ayer a la madrugada a un agónico acuerdo que abrió una profunda fisura en Europa, colocó a Atenas bajo un virtual protectorado y dejó la carrera política del primer ministro Alexis Tsipras pendiendo de un hilo.

El acuerdo obtenido tras 17 horas de extenuantes negociaciones en Bruselas permite a Grecia permanecer en la unión monetaria, pero al precio de perder una parte de su soberanía nacional y someterse a una nueva cura de ajuste.

"Teníamos sólo dos posibilidades: aceptábamos esas medidas draconianas o desaparecíamos arrastrados por la muerte súbita de nuestra economía. En esas condiciones, se puede decir que el acuerdo nos ha sido impuesto", confesó el ministro de Reformas de Grecia, Georges Katrougalos.

Tsipras, que llegó al poder hace seis meses con la promesa de poner fin a la austeridad, terminó aceptando condiciones mucho más duras que las que había rechazado en la última semana de junio, cuando decidió llamar a un referéndum.

En esa consulta, el 61,3% de los griegos dijo no a la austeridad. Ahora, aunque aliviados por el acuerdo en Bruselas, muchos consideran que el primer ministro debería renunciar y llamar nuevamente a elecciones.

Con la condición de aplicar esas dolorosas reformas, Atenas obtuvo la apertura de negociaciones sobre un nuevo plan de ayuda de 86.000 millones de euros en tres años.

"Si Tsipras consideró que era un deber democrático consultar al pueblo sobre las medidas de austeridad exigidas el mes pasado, ahora tendría que dejarnos decidir si queremos que siga gobernando el país o no. En cierta forma, y tal vez por inexperiencia, nos mintió a todos", explicó el politólogo Nikos Kokolas.

Hasta entonces, el gobierno espera obtener un crédito-puente para poder cumplir con los vencimientos inmediatos de su deuda, en particular 3500 millones de euros que debe reembolsar al Banco Central Europeo (BCE) el 20 de julio.

El Parlamento griego tiene hasta mañana para aprobar una serie de reformas, sobre todo el aumento del IVA, la reforma del sistema jubilatorio y la independencia del instituto nacional de estadísticas. Después, el programa también tendrá que ser aprobado por algunos parlamentos de la zona euro, entre ellos el Bundestag alemán.

Descartando las virulentas críticas a la intransigencia alemana, la canciller Angela Merkel aseguró que se trataba de un triunfo de Europa. Cuando se le preguntó si las implacables condiciones exigidas a Atenas no se asemejaban al Tratado de Versalles (impuesto a Alemania en 1919, que condujo in fine al ascenso de Hitler al poder), respondió: "No soy una adepta de las comparaciones históricas. Sobre todo cuando no las hago yo misma".

En todo caso, hasta para los analistas más optimistas, este episodio ha provocado un sensible deterioro de la imagen de Alemania en Europa. La etiqueta en Twitter "ThisIsACoup" (esto es un golpe de Estado), lanzada aparentemente en España, recogió centenares de miles de adhesiones en menos de 24 horas.

Divisiones

Consciente de que en ese proceso quedaron al descubierto profundas divisiones entre Berlín y París, el presidente francés, François Hollande -totalmente opuesto a un Grexit-, aseguró ayer que prevaleció "el interés general" de Europa y que todos los actores "manifestaron su voluntad de compromiso hasta último momento".

Alexis Tsipras deberá reducir el gasto público y liberalizar el mercado de trabajo. Colmo de la humillación, también tendrá que derogar todas las leyes sociales que hizo aprobar en los primeros meses de su gobierno sin "autorización" de sus acreedores.

Con ayuda de Francia, y después de resistir durante horas, Tsipras consiguió evitar otra exigencia alemana: que un fondo de garantía, conformado por activos públicos destinados a ser privatizados, fuera domiciliado en Luxemburgo. Radicado finalmente en Atenas, ese fondo por valor de 50.000 millones de euros será, no obstante, supervisado por Europa.

La mitad de esos 50.000 millones servirá para recapitalizar los bancos griegos; la otra mitad, para reducir la deuda. El primer ministro también consiguió la promesa de un reescalonamiento de una parte de la deuda griega, que representa el 180% del producto bruto interno (PBI) del país.

Ese "reperfilamiento", que tomará la forma de una extensión de los plazos de reembolso y menores tasas de interés, constituye el principal argumento de Tsipras para hacer aceptar a sus compatriotas las nuevas medidas de austeridad.

Último punto a su favor, Atenas obtendrá un fondo de inversión de 35.000 millones de euros, destinado a obras de infraestructura, prometido por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Pero la batalla más dura parece recién comenzar para el primer ministro de izquierda radical.

Tsipras sabe que, con el apoyo de la derecha y el centro, logrará antes de mañana hacer votar las leyes exigidas por sus acreedores. El mayor desafío reside en la dificultad de mantener unido a su propio partido, cuya ala más a la izquierda denuncia lo que considera "una humillación y una capitulación".

Casi simultáneamente, Tsipras tendrá que hacer frente a su electorado. Ese 61,3% de griegos que votaron no a la austeridad y que anoche se manifestaban contra el acuerdo en varios sitios del país.

"Todos sabemos que tuvo que firmar con un revólver en la cabeza -reconoció Nikos Kokolas-. Pero no fue para eso que lo elegimos en enero."

Los principales puntos del acuerdo

Paquete de medidas

Antes de mañana, Grecia deberá aprobar una serie de medidas y reformas urgentes que son condición para avanzar en el rescate. El paquete incluye el recorte de pensiones, el aumento del IVA y la reforma de la justicia

El tercer rescate

Aprobado este primer paquete, comenzarán las negociaciones para el tercer rescate de 86.000 millones de euros en tres años, sin quita de deuda. Para hacerlo, Grecia también deberá presentar un calendario preciso de medidas, cantidades y fechas

Recorte de pensiones

Además de los recortes para mañana, durante tres años se deberá regular el sistema de pensiones según el equilibrio presupuestario

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