Giro en Cuba: echa empleados públicos

Se eliminarán en los próximos seis meses 500.000 puestos, el 10% de la fuerza laboral; ampliarán también la iniciativa privada
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14 de septiembre de 2010  

LA HABANA.- En un trascendental ajuste de su modelo económico, el gobierno de Cuba anunció ayer que recortará más de medio millón de empleos públicos en los próximos seis meses, una drástica reducción del 10 por ciento de su fuerza laboral estatal, que será acompañada de una expansión del sector privado.

El paso de trabajadores estatales al sector privado es una respuesta a la situación crítica de la economía cubana, con bajísimos niveles de productividad, y se enmarca en un proceso en marcha de "actualización" del modelo socialista de la isla.

El despido o reubicación de la fuerza laboral en los próximos seis meses es el paso más audaz dado hasta ahora por Raúl Castro, que sucedió hace cuatro años en el poder a su hermano Fidel con la promesa de mejorar la calidad de vida de los cubanos.

"En correspondencia con el proceso de actualización del modelo económico y las proyecciones de la economía para el período 2011-2015, se prevé [...] la reducción de más de 500.000 trabajadores del sector estatal y paralelamente su incremento en el sector no estatal", anunció ayer la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en un comunicado.

"Nuestro Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas y pérdidas que lastran la economía, resultan contraproducentes, generan malos hábitos y deforman la conducta de los trabajadores", añadió.

Raúl Castro viene advirtiendo desde abril sobre la necesidad de reducir las plantillas estatales "abultadas", con un supuesto exceso de más de un millón de trabajadores. En una sesión parlamentaria de agosto, había dicho que intentará poner fin a la idea de que "Cuba es el único país del mundo en que se puede vivir sin trabajar". La semana pasada, se difundieron unas sorpresivas declaraciones de Fidel Castro, en las que reconocía que "el modelo cubano ya no funciona ni para los cubanos", aunque luego dijo que fue "malinterpretado".

Para hacer posible la reubicación de los trabajadores estatales en el sector privado de una economía controlada en el 90% por el Estado, se ampliará y diversificará "el actual horizonte de opciones con nuevas formas de relación laboral no estatal como alternativa de empleo". A esas formas, ya puestas en marcha en algunos sectores de manera experimental, como el arrendamiento, el usufructo, las cooperativas y el trabajo por cuenta propia, "se moverán cientos de miles de trabajadores en los próximos años", dijo la CTC. "Estos cambios en la política de empleo se aplicarán de forma gradual y progresiva; se iniciarán de inmediato y, por su magnitud e incidencia, abarcarán a todos los sectores", agregó la central.

Según el Partido Comunista, unas 250.000 nuevas licencias para trabajadores por cuenta propia comenzarán a ser emitidas en octubre, buscando absorber parte de los despidos. Cuba legalizó el trabajo por cuenta propia en 1996 para enfrentar la crisis económica que siguió a la desintegración de la Unión Soviética, pero hubo escasos avances en este campo.

Actualmente, hay unos 143.000 cuentapropistas. Se trata de pequeños negocios, como restaurantes, cafeterías, talleres mecánicos, carpinterías, manicuras y hasta payasos. El gobierno espera que esas nuevas licencias ayuden a generar unos 465.000 nuevos empleos no estatales, ya que por primera vez en décadas los cuentapropistas podrán subcontratar mano de obra.

Las nuevas regulaciones para los pequeños negocios serán más flexibles, según fuentes oficiales. Los empleados por cuenta propia podrán, por ejemplo, acceder por primera vez a créditos y hacer negocios con el Estado. Pero también tendrán que pagar impuestos a las ventas, a la renta y aportar a la seguridad social. Aún no está claro cómo será organizada la venta de insumos a los cuentapropistas, monopolizada por el Estado con un sobrecargo que les deja poco margen de ganancia.

Incertidumbre

El Estado es el principal empleador en Cuba y la decisión de eliminar en total un millón de puestos de trabajo generó gran incertidumbre. Entre el 85 y el 95% de los cinco millones de personas que conforman la fuerza laboral cubana trabajan para el Estado, según diversas fuentes.

"Hay mucha preocupación. Veremos cuáles serán las nuevas ofertas para los que queden afuera, aunque creo que serán pocos o muy pocos los que irían a la agricultura", dijo Eusebio López, un empleado público de 45 años.

El gobierno ha prometido que nadie quedará desamparado y ofreció reubicar a los empleados en sectores como la agricultura, la construcción, la educación y la policía. "Hoy, el Estado tiene un grupo de actividades que se debe descargar de ellas", había anticipado días atrás el ministro de Economía, Marino Murillo.

"Estudiamos una actualización del modelo económico cubano donde van a primar las categorías del socialismo y no el mercado. Seguirá rigiendo la planificación centralizada. No vamos a entregar la propiedad", puntualizó.

El mes pasado se anunció la flexiblización de los permisos de comercialización para que los agricultores pudieran ofertar sus mercancías a los consumidores, y la ampliación hasta 99 años del uso de la tierra a inversores extranjeros.

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