Guaidó se plantea "todas las opciones" para la reunión del Grupo de Lima

Fuente: Reuters
Daniel Lozano
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24 de febrero de 2019  • 00:58

" Los acontecimientos de hoy me obligan a tomar una decisión: plantear a la comunidad internacional de manera formal que debemos tener abiertas todas las opciones para lograr la liberación de esta patria que lucha y seguirá luchando". Juan Guaidó contraatacó a última hora de la noche tras tomarse un descanso en la rueda de prensa previa, durante la cual había anunciado que se quedará en Colombia hasta el lunes para participar en la reunión del Grupo de Lima.

"Para avanzar en nuestra ruta me reuniré el lunes con nuestros aliados y seguiremos ordenando próximas acciones a lo interno del país. La presión interna y externa son fundamentales para la liberación. ¡La esperanza nació para no morir!", remachó en sus redes sociales el presidente encargado al final de una jornada histórica que no será la última, como reconoció al asegurar que "vamos a luchar día a día". Un mensaje dirigido al interior de su país, sobre todo para levantar los ánimos del pueblo opositor tras una jornada de máxima tensión y nerviosismo.

El jefe del Parlamento compareció junto a su homólogo colombiano, Iván Duque, y junto a Luis Almagro, secretario general de la OEA dispuesto a mantener la moral alta de un país que soñaba con un desenlace tan rápido como imposible.

Tanto el gobierno de Washington como el argentino sumaron sus apoyos a la oposición, además de airear su repulsa ante lo sucedido. "La situación en la que viven los venezolanos es dramática. Quiero condenar la represión desplegada por Maduro y sus acciones para impedir que el pueblo venezolano reciba la ayuda humanitaria", protestó el presidente Mauricio Macri. "EEUU tomará las acciones necesarias", adelantó Mike Pompeo, secretario de Estado.

El día D del desafío opositor se resume mucho más allá de las cifras, que son contundentes, empezando por las 50 protestas realizadas en 24 estados, contabilizadas por la ong Provea. Se desconocía realmente si algún convoy de ayuda humanitaria pudo avanzar dentro del territorio venezolano, más allá de la toma del puente fronterizo en Puerto Santander y de los dos camiones llenos de medicinas quemados por los policías gubernamentales. El barco que zarpó desde Puerto Rico fue amenazado con ser hundido por las fragatas gubernamentales y decidió cambiar su trayectoria.

En horas de la noche continuaba la confusión en torno al número de víctimas mortales. Según el último reporte del Foro Penal, se habrían producido dos asesinatos confirmados en Santa Elena del Uairén, en la frontera con Brasil. Otro de los rebeldes estaba en estado crítico en un hospital de la ciudad brasileña de Boa Vista, con varios balazos en el cuerpo. La ong intentaba confirmar la muerte de otro manifestante, aireada durante el día, pero las pésimas conexiones telefónicas y el apagón que sufrían varias zonas de Santa Elena lo dificultaban.

Amnistía Internacional (AI) también denunció el uso de la fuerza, ataques a manifestantes con armas de fuego, incluidos fusiles tipo AK.

Más de medio centenar de heridos de bala, buena parte disparada por colectivos chavistas (paramilitares) y más de 200 heridos de menor consideración, incluidos los que fueron atendidos por asfixia, resumían la salvaje represión, una vez más en la Historia de Venezuela. El Observatorio de Conflictos Sociales registró el despliegue de colectivos en al menos nueve estados del país. "Esto de hoy fueron actos de guerra contra la población civil", remachó Rocío San Miguel, presidente de Control Ciudadano para la Fuerza Armada.

El gesto de consternación de los dos presidentes en Cúcuta fue aprovechado de inmediato por el aparato propagandístico del chavismo, en el que con tanta agilidad se mueve Diosdado Cabello, número dos de la revolución. "La cara de la derrota… es la cara de la traición a la patria y a los pueblos, me los imagino esperando la llamada de su jefe del norte reclamándoles su ineptitud. Lo volveremos a repetir. ¡Nosotros venceremos!", escribió Cabello en sus redes sociales a la vez que publicaba dos imágenes de los presidentes reunidos en Cúcuta con caras largas.

La respuesta del senador estadounidense Marco Rubio, enemigo personal del jefe radical del chavismo, fue inmediata: ·"¿Este tipo de verdad piensa que él y ellos pueden con nosotros? Él ni puede viajar fuera del país ahora. Lo vas a perder todo y terminas en una cárcel o en Turquía porque ni a Cuba puedes ir".

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