Guerra comercial: la escalada de EE.UU. y China derrumba a los mercados

Fuente: Reuters - Crédito: Jeenah Moo
Rafael Mathus Ruiz
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13 de mayo de 2019  • 15:29

WASHINGTON.- La guerra comercial mostró su peor cara. Luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ampliara aranceles a China, Pekín respondió con un aumento de los impuestos a las importaciones estadounidenses por unos US$60.000 millones, un anuncio que marcó una nueva escalada en la puja entre ambas potencias, derrumbó a los mercados financieros y arraigó el temor a una recesión global.

Los principales índices de Wall Street sufrieron fuertes caídas, en uno de los peores días del año, luego de que China anunciara que elevará los aranceles hasta el 25% a productos que, hoy, pagan un impuesto del 5 por ciento. En una señal que ofreció un tibio atisbo de optimismo, Pekín dejó la suba en suspenso hasta el 1 de junio, abriendo una ventana de dos semanas para intentar llevar las negociaciones con el gobierno de Trump a buen puerto y cerrar un acuerdo.

El índice Dow Jones retrocedió un 2,38%, mientras que el S&P 500, más amplio, perdió un 2,41%, y el Nasdaq, más expuesto a la guerra comercial por el involucramiento de las empresas tecnológicas de Estados Unidos en China, derrapó otro 3,41 por ciento, una señal unívoca del pesimismo de los inversores. El oro, refugio predilecto en tiempos de turbulencias, subió un 1 por ciento.

El nuevo sacudón financiero reflejó la ansiedad de los inversores por las dificultades que han mostrado Pekín y Washington para llegar a un acuerdo definitivo, pero también un temor creciente a que la prolongación de las negociaciones y la implementación de las subas de aranceles anunciadas por ambos países tengan un impacto irreversible en la economía global. La caída de las acciones desconoció fronteras, y afectó a activos de países desarrollados y emergentes, una muestra del contagio que ya desató la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

"Si es el peor escenario, con aranceles cada vez mayores durante un largo tiempo, las cosas podrían cambiar, podría tener un efecto real en el crecimiento del producto bruto de Estados Unidos", advirtió uno de los presidentes de la Reserva Federal (Fed, en la jerga financiera), Neel Kashkari, en una entrevista con el canal CNBC.

La Argentina no quedó exenta del golpe: el derrumbe del precio de la soja afectará los ingresos del campo y la agroindustria, una merma que le pondrá una cota al ajuste del déficit externo, una de las raíces de la crisis, justo cuando la economía comenzaba a gatear para dejar atrás la recesión.

Lejos de llevar certidumbre, Trump, cuya política exterior comienza a sentirse como nunca antes en un abanico de focos de tensión en el mundo, volvió a ensayar una férrea defensa de los aranceles. Más aún: Trump sugirió que hay empresas que dejarán China, una de las economías más dinámicas del mundo, que se encamina a ser la primera potencia global, para instalarse en otros países.

"Muchas compañías aranceladas dejarán China para Vietnam y otros países similares en Asia. ¡Es por eso que China quiere tanto hacer un trato! No quedará nadie en China para hacer negocios. ¡Muy malo para China, muy bueno para EEUU!", dijo el mandatario por la mañana en Twitter.

Unas horas después, Trump reiteró la misma idea en el Salón Oval de la Casa Blanca, donde recibió al primer Ministro de Hungría, el ultraderechista Viktor Orban, ferozmente criticado por organizaciones de derechos humanos por sus políticas antiinmigrantes, y por su cercanía a Rusia y China. Fue la primera vez que un premier húngaro pisó la residencial oficial en Washington en 14 años. Trump dijo que todavía no decidió si ampliara los aranceles a otras importaciones de China por US$ 325.000 millones, una movida que dejaría a todas las compras chinas bajo el paraguas proteccionista trumpista.

Trump celebró que Estados Unidos ahora recaudará "miles de millones de dólares" en aranceles, y prometió utilizar ese dinero para ayudar a los granjeros del país, principales damnificados por la represalia china.

"Este es un paso muy positivo. Me encanta la posición en la que estamos", afirmó Trump. "Así que nuestros agricultores estarán muy felices. Nuestra industria estará muy contenta. Y nuestro gobierno está muy feliz porque estamos cobrando miles de millones de dólares. Creo que está funcionando muy bien", señaló el mandatario.

La política arancelaria de Trump ha sido criticada por economistas, organismos internacionales, think tanks y demócratas y republicanos. Una de los principales argumentos en contra del aumento en los impuestos a las importaciones es que terminará golpeando el bolsillo de los consumidores. El peor escenario: que la guerra comercial termine por engendrar una nueva recesión.

El horizonte ahora se extendió hasta fines de junio, cuando los líderes globales se reúnan en Osaka, Japón, para una nueva cumbre del G-20. Tras la cumbre de Buenos Aires, a fines del año anterior, donde se forjó una tregua, Trump y el presidente de China, Xi Jinping, volverán a verse en Japón, en busca de un acuerdo que ni Pekín ni Washington parecen apremiadas por cerrar.

Orban visitó a Trump y se llevó elogios

Donald Trump alabó al líder húngaro Viktor Orban describiéndolo como un hombre duro, pero "respetado", durante un encuentro de ambos en la Casa Blanca, pese a las críticas por la visita de este político nacionalista y antiinmigración, que es acusado de socavar la democracia en su país. El encuentro con Trump le ofrece al primer ministro euroescéptico una plataforma a menos de dos semanas del inicio de las elecciones europeas, en las que se espera que los partidos de extrema derecha tengan un papel destacado. "Viktor Orban ha hecho un gran trabajo en muchos sentidos. Es muy respetado. Es respetado en toda Europa. Probablemente es un poco controversial, pero eso está bien. Está bien. Hizo un gran trabajo y garantiza la seguridad de su país", dijo Trump.

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