Haidar, la activista del Sahara que tiene en vilo a España

Se encuentra en las islas Canarias y no puede regresar a Marruecos sin un acuerdo con Rabat
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9 de diciembre de 2009  

MADRID.- La situación de la activista saharaui Aminatu Haidar, cuya salud se encuentra muy deteriorada por la huelga de hambre que mantiene desde hace 24 días en el aeropuerto español de Lanzarote, amenaza con provocar una nueva crisis entre Marruecos y España, cuyas relaciones en los últimos 30 años han estado marcadas por sucesivos altibajos.

Haidar, de 42 años, reclama su regreso al Sahara Occidental desde que hace algo más de tres semanas las autoridades marroquíes la expulsaran a las islas Canarias cuando aterrizó en El Aaiún -la capital de la ex colonia española ocupada por Marruecos en 1975- procedente de los Estados Unidos. La activista regresaba de recoger un premio por su lucha pacífica por la autodeterminación del pueblo saharaui. Como las autoridades marroquíes le retiraron el pasaporte, Haidar no puede salir de Lanzarote sin un acuerdo diplomático previo entre España y Marruecos. "El gobierno español todavía no ha usado todas sus posibilidades de presión sobre Marruecos; en lugar de eso, está presionándome a mí", dijo la activista.

Después de más de tres semanas tomando sólo agua con azúcar, anteayer rechazó definitivamente toda asistencia médica y, según sus representantes, ha expresado por escrito su voluntad de no ser alimentada en caso de caer en coma.

La presión sobre el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se incrementa, pero no sólo por parte de la "Gandhi del Sahara", como se conoce a esta mujer que estuvo cuatro años recluida en una prisión marroquí, sino también por parte de Rabat.

El canciller del reino alauí, Taieb Fasi Fihri, ha advertido que la cooperación con España en materia de inmigración ilegal y de seguridad puede verse afectada por el caso Haidar. Unas declaraciones que en España se han interpretado como un intento de presión, e incluso de intimidación, sobre el ejecutivo socialista, que necesita de la cooperación marroquí para mantener a raya la inmigración ilegal en España.

Zapatero indicó el domingo que su gobierno no se plantea llamar a consultas al embajador español en Rabat, tal como le piden algunos grupos parlamentarios. "La relación de vecindad prima porque es del interés general", dijo. El gobierno socialista, cuya actuación en el caso Haidar está siendo muy criticada por una parte de la sociedad española, no parece dispuesto a que estalle una crisis con Marruecos con el conflicto del Sahara como telón de fondo.

Pero la posición de Haidar parece inamovible. La pacifista saharaui está dispuesta a morir antes que pedir el perdón que solicita Marruecos para darle un pasaporte que le permita viajar a El Aaiún, donde la esperan sus dos hijos. Ayer se hizo pública una carta de los menores (una adolescente de 15 años y un niño de 13) en la que solicitan de forma dramática el regreso de su madre: "Ayuden a nuestra querida mamá, eviten la tragedia", exigen los hijos de Haidar en la misiva.

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