Haití, un antecedente con más diferencias que semejanzas

Rafael Mathus Ruiz
Rafael Mathus Ruiz LA NACION
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26 de febrero de 2019  

Washington.- Había una dictadura y hubo una ofensiva internacional liderada por Estados Unidos, bajo la doctrina de política exterior llamada "multilateralismo asertivo", un término que acuñó Madeleine Albright, secretaria de Estado de Bill Clinton. El país en crisis: Haití. La solución: una invasión militar bautizada Operación Defender la Democracia.

Ese operativo internacional, desplegado a fines de 1994, terminó con el regreso a Haití de Jean-Bertrand Aristide, quien llevaba años en el exilio tras ser derrocado en un golpe de Estado en 1991 liderado por el general Raoul Cédras. Diez años después, la historia se dio vuelta: en 2004, Aristide fue derrocado de nuevo; esta vez, acusó a Estados Unidos de ser cómplice del golpe, y de secuestrarlo y forzarlo a abandonar el país.

La ofensiva que terminó en la intervención militar en Haití en 1994, que contó con el respaldo y la participación de la Argentina, ofrece marcadas diferencias con la crisis que azota a Venezuela y sirve para mostrar las dificultades que enfrentan los aliados internacionales del gobierno de Juan Guaidó para forzar la salida de Maduro.

La principal diferencia respecto de la situación en Venezuela es que la invasión de Haití estuvo ungida por una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que dio luz verde a la operación militar para restaurar la democracia.

A diferencia de lo que ocurre con la crisis venezolana, en la cual la ONU ha mantenido una posición equidistante, durante la crisis de Haití el organismo multilateral estuvo muy activo. Antes de la invasión, las Naciones Unidas impusieron un bloqueo a ventas de petróleo a Haití, y buscó una salida diplomática -fallida- a través de negociaciones con Cédras y la Organización de Estados Americanos (OEA). También un bloqueo naval, para el cual la Argentina aportó tres corbetas clase Drummond.

Ese "cerco diplomático" fracasó. El 31 de julio de 1994, el Consejo de Seguridad aprobó la primera resolución que autoriza el uso de la fuerza para restaurar la democracia en un estado miembro. Hubo consenso: la resolución tuvo 12 votos a favor, y ninguno en contra. Cuatro de los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Rusia) aprobaron la movida. Hubo dos abstenciones: China y Brasil, que ese año ocupaba la silla que le toca a América Latina.

China y Rusia son, ahora, los dos principales aliados internacionales de Maduro. A eso se suma que varios países de la región, principalmente México y Uruguay, han pedido una negociación con el régimen de Maduro, y el Grupo de Lima se ha mostrado en contra de una nueva intervención militar en la región.

La fuerza de invasión de la "Operación Defender la Democracia" contó con casi 25.000 efectivos militares respaldados por dos portaaviones y apoyo aéreo. Con los preparativos para la invasión en marcha, Clinton envió a Haití al expresidente Jimmy Carter y al entonces jefe del Estado Mayor Conjunto, Collin Powell, quien conocía personalmente a Cédras. Tras un ultimátum final, ya con las tropas norteamericanos en ruta hacia la isla, Cédras aceptó entregar el poder.

Las tropas se transformaron en fuerzas de paz, encargadas de asegurar la transición del poder. Aristide regresó a Haití a mediados de octubre. Una década después, su vínculo con Washington ya se había deshilachado. Powell, devenido en secretario de Estado de George W. Bush, dijo sentirse "decepcionado" con el mandatario haitiano. Aristide fue derrocado a fines de febrero de 2004 y forzado al exilio. Powell negó todas sus acusaciones.

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