Héctor Rodríguez, la carta fresca y joven de Maduro para mantener el poder

El gobernador de Miranda participa de las negociaciones con la oposición, con la que tiene buen diálogo
El gobernador de Miranda participa de las negociaciones con la oposición, con la que tiene buen diálogo
Daniel Lozano
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13 de julio de 2019  

CARACAS.- El gobernador Héctor Rodríguez llegó ayer desde las islas Barbados para sentarse junto a su líder, Nicolás Maduro. Desde que en 2013 accediera a la presidencia del país, el "hijo de Chávez" hizo saber a los suyos que el antiguo dirigente estudiantil sería su delfín y que, mientras tanto, lo protegería dentro de las filas revolucionarias. Lo demostró nombrándolo ministro de Juventud en su primer gabinete y lo confirmó al ascenderlo en 2014 a la cartera de Educación, clave en la propaganda chavista.

Maduro reafirmó su apuesta al presentarlo esta semana ante el país como hombre clave en las negociaciones que se realizan con la oposición gracias a la mediación de Noruega. Como si fuera el ungido para su sucesión, cuando realmente se trata de la segunda carta en el juego del poder con el que Maduro pretende mantenerse al frente del país al precio que sea.

Un "caballo ganador", como lo define Luis Salamanca, antiguo rector del Consejo Nacional Electoral, para cualquier escenario a plazo mediano (2020) o largo (2025), al que Maduro estaría entrenando al considerarlo un candidato con posibilidades futuras. Pero sin olvidar que la primera carta del "presidente pueblo" es él mismo.

Rodríguez aceptó el reto de su jefe-aliado y respondió como esperaban quienes apoyan su fulgurante carrera política: "Tengo la percepción de que los venezolanos y partes políticas del país podemos llegar a un acuerdo de convivencia pacífica, de normalidad dentro del juego democrático, donde nos reconozcamos mutuamente. Hemos sentido por parte de la oposición la voluntad de trabajar por el pueblo".

Todo un espaldarazo presidencial cuando horas antes Diosdado Cabello, número dos del chavismo y alternativa sempiterna al Palacio de Miraflores, había dado un fuerte tirón de orejas mediático a la esperanza blanca del madurismo. Sin citarlo nunca, el presidente de la Asamblea Constituyente hizo especial énfasis en los "compañeros desesperaditos" de la revolución que dicen que "el gobierno va a Barbados porque habrá elecciones presidenciales y los candidatos son X e Y", en referencia clara a Rodríguez y al presidente encargado, Juan Guaidó.

"Aquí no hay elecciones presidenciales, aquí el presidente se llama Nicolás Maduro y apenas tiene seis meses (en su segunda presidencia)", añadió el jefe de los radicales bolivarianos.

"Por fin tenemos pruebas del choque entre Maduro y Cabello: me parece que Maduro le dice a Cabello que se prepare porque este (Rodríguez) va a ser tu contrincante si finalmente tú también quieres ser candidato", resume Salamanca a LA NACION.

Un contrincante valorado por los diplomáticos asentados en Caracas, quienes lo ubican en las antípodas de los radicales, tanto en materia económica como política. La misma que exhibió durante las tres rondas negociadoras en Oslo y en Barbados, la que lo lleva a insistir en llegar a acuerdos para confirmar la vía electoral, en connivencia con Stalin González, vicepresidente opositor del Parlamento y antiguo antagonista en las luchas universitarias.

Toda la Caracas política sabe que Rodríguez mantuvo puentes con la dirigencia opositora que en 2007 le ganó a Chávez el referéndum constitucional. A algunos de ellos, como a Stalin González, lo considera un amigo.

El gobernador, nacido hace 37 años en la costeña Río Chico, adonde acude siempre que puede, sabía que le tocaba vender cuál es su propuesta para el futuro. Rodríguez cuenta desde 2014 con un grupo de empresarios de la "boliburguesía" que lo eligieron como su candidato para el futuro, la única forma de hacer competitivo al chavismo cada vez más lastrado.

Sus socios políticos apoyaron sin fisuras la decisión de Maduro de lanzarle como diputado y jefe de la bancada chavista en el Parlamento en 2016. Unas pocas semanas durante las que también demostró que si hace falta se convierte en un radical dispuesto a repartir puñetazos, como cuando se encaró con el diputado Rafael Guzmán.

Al retirarse el chavismo de la Asamblea, se preparó para vencer a la oposición en uno de sus feudos más fuertes, la gobernación de Miranda, bajo control de Henrique Capriles. El aparato del Estado y las famosas artimañas electorales de la revolución se confabularon con su imagen fresca para recuperar el poder. Una victoria electoral por todo lo alto que consolidaba la hoja de ruta presidencial del coordinador y fundador de las Juventudes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

El desespero nacional y los movimientos en todos los sectores políticos dispararon los rumores en Caracas, pese a que ningún hecho sostenga que Rodríguez será el candidato electoral del chavismo en unas supuestas elecciones. "Me sorprende cuando algunos concentran su interés en candidatos alternativos del chavismo para una elección y evalúan sus cualidades, desde la óptica opositora. La verdad es que no está ni siquiera claro que habrá elecciones y mucho menos que no estará Maduro", precisó Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

Un baño de realpolitik en el que Salamanca introduce otra certeza, evidente en las encuestas, en las que Rodríguez no aparece o lo hace de forma residual: "Cualquier elección, incluso amañadas o manipuladas, las ganaría un opositor, un candidato unitario como Guaidó. La única carta que le quedaría al chavismo en ese entorno sería un fraude".

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