Hillary Clinton-Donald Trump, el debate: golpes de fondo y sin pausa en su segundo debate

Hubo reproches por el video del escándalo, pero el republicano sobrevivió a la noche que prometía ser una pesadilla
Silvia Pisani
(0)
10 de octubre de 2016  • 00:43

WASHINGTON.- Con golpes bajos, amenazas de cárcel y reproches de incapacidad transcurrió el segundo debate entre Donald Trump y Hillary Clinton en el que ambos hicieron de las desventajas del otro el principal argumento para convocar votantes.

Clinton atacó duramente durante la primera media hora del cruce y aseguró que el video en el que el republicano se expresa como un abusador de mujeres “muestra exactamente cómo es Donald Trump. Un hombre que divide, que persigue, que abusa, que miente” y que no debería ser presidente de los Estados Unidos porque “Estados Unidos no es como él”.

Fue el momento más tenso de un cruce que empezó con tanta tensión que ambos ni siquiera se dieron el tradicional apretón de manos inicial. Era evidente que Clinton estaba indignada: Trump había llevado a la sala a cuatro mujeres que dijeron ser abusadas por su marido, el ex presidente Bill Clinton .

“Lo mio fueron palabras de vestuario, nada más”, dijo Trump. “Lo de Clinton fue abuso y Hillary lo enmascaró”. Ella replicó con una cita de la primera dama Michelle Obama : “Cuando los otros caen tan bajo, tu no haces sino elevarte”. Y se llevó una ovación del público.

Superado el “momento video” del debate –una instancia que puso a Trump frente al reclamo de renuncia de varios de los suyos- el cruce siguió hacia temas de gobierno. De modo inexplicable, Clinton dejó pasar que el republicano pueda estar de acuerdo con su número dos en temas centrales, como la situación de guerra en Siria y cómo abordarla.

“No he hablado con él y se que no pensamos lo mismo”, confesó Trump. A esta altura, la fórmula que integra con Mike Pence –quien tampoco lo ayudó con el affaire del video- parece existir. Pero Hillary no recogió ese guante. Tampoco otro de los más llamativos que dejó caer: “No se nada sobre Rusia”, dijo de pronto.

Fue uno de los moderadores, Anderson Cooper, el que arrancó al republicano una de las confesiones de la noche. Que sí, efectivamente, se benefició con importantes exenciones impositivas.

“Por supuesto que sí”, contestó, cuando este le preguntó si había reportado pérdidas millonarias en 1995 para luego esquivar importantes cargas fiscales. Fue uno de los datos de la noche.

Hubo momentos que dispararon carcajadas. Uno de ellos fue cuando Trump aseguró que “nadie respeta a las mujeres como él”. Su estrategia con el affaire del video fue admitir que se había equivocado, pero que los Clinton eran peores.

Hubo reproches por el video del escándalo, pero el republicano sobrevivió a la noche que prometía ser una pesadilla
Hubo reproches por el video del escándalo, pero el republicano sobrevivió a la noche que prometía ser una pesadilla Fuente: AFP - Crédito: ROBYN BECK

Hillary repitió la estrategia del debate anterior, de dejarlo hablar y que se enrede solo. Pero esta vez no pareció tan efectiva. Más ordenado en sus ideas, el republicano insistió con una misma muletilla: “Hillary es solo palabras, palabras y palabras. Lleva 30 años en política y no hace más que prometer que va a arreglar lo que hace 30 años que no arregla”.

Ese fue su argumento central. Que la política “de siempre” no arregla las cosas.

La atacó también con los correos electrónicos. “Ya dije que fue un error y me disculpé por ello”, atajó Clinton. Impiadoso, el republicano insistió con que si llega a la presidencia nombrará un fiscal especial para investigarla “y llevarla a la cárcel”.

Clinton atacó con los vicios de carácter y con la idea de que Trump “piensa primero en él y solamente en la gente como él”, augurando que una presidencia de su liderazgo beneficiaría solamente a los más ricos y no habría distribución para los más desposeídos.

“Lo dice ella, que permite leyes que beneficien que sus amigos, como los millonarios Warren Buffet y George Soros se beneficien con enormes ventajas impositivas”, contraatacó el republicano, mucho más afilado esta vez. Por momentos, más enérgico que una Clinton que, sobre todo en la segunda mitad, dio alguna muestra de cansancio, más allá del aire tranquilo y calmo que exhibió toda la noche.

Uno de los mejores momentos fue el final. Uno de los espectadores pidió a cada uno que dijera algo que le resulte admirable en el otro. Tomada por sorpresa, Hillary contestó con una fórmula casi de cortesía.

“Los hijos de Donald. Yo no estoy de acuerdo con casi nada de lo que dice y hace. Pero creo que ha hecho un excelente trabajo con sus hijos y eso habla bien de él. Como madre y abuela, eso para mi es importante”, dijo.

Cuando le llegó el turno, el republicano elogió directamente a su adversaria. “No pienso como ella y discrepo mucho. Pero reconozco que es toda una guerrera y jamás se rinde. Eso es admirable”, subrayó.

Fueron tal vez, esas palabras, las que permitieron que la noche cerrara con el apretón de manos que no se dieron al comienzo. La noche prometía ser una sangría para Trump, pero Clinton no quiso o no supo estoquearlo a fondo.

En medio, hubo propuestas y críticas en un abanico de temas. Seguridad, salud, legislación. Más o menos de lo mismo. Hillary subrayó que Trump no entiende el sistema de gobierno. El, que ella no hace nada por mejorarlo.

Las encuestas muestran a Trump por debajo de Hillary. Queda por ver cómo se digiere lo visto y si algo de todo eso tiene impacto en las cifras.

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.