Hillary vs. Trump: golpes bajos en un debate a cara de perro

Hubo momentos de tensión y los candidatos evitaron saludarse antes del inicio; el magnate intentó defenderse del escándalo que estalló el viernes
Hubo momentos de tensión y los candidatos evitaron saludarse antes del inicio; el magnate intentó defenderse del escándalo que estalló el viernes
Silvia Pisani
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10 de octubre de 2016  

Hillary y Trump, ayer, durante el debate en St. Louis, Missouri
Hillary y Trump, ayer, durante el debate en St. Louis, Missouri Fuente: AP - Crédito: Rick Wilking

WASHINGTON.– Voltaico debate y desesperada maniobra del republicano Donald Trump por salvar su campaña. Eso fue lo que se vio anoche en los espinosos cruces entre el magnate y la demócrata Hillary Clinton, cuando falta menos de un mes para las elecciones presidenciales.

Trump llegó a la instancia en el peor momento de su campaña y con la carrera a punto de naufragar, sumamente desprestigiado luego de que el viernes pasado se difundió un video en el que se expresa como un vulgar abusador de mujeres. “No renuncio”, tuvo que decir apenas horas antes de la decisiva instancia. Fue tan duro el cruce que ni siquiera se saludaron al empezar. No hubo ni el tradicional apretón de manos.

“Nadie respeta a las mujeres más que yo”, sostuvo Trump, en un intento de recomponerse, y repitió una y otra vez que el video en cuestión “eran sólo palabras” mientras que el ex presidente Bill Clinton sí había abusado de mujeres. Una especie de “yo seré malo, pero ellos son peores”.

Indudablemente movilizada por el tema, Clinton respondió con la idea de que lo que el video mostraba era “exactamente lo que es Donald Trump”, a quien describió como un hombre mentiroso e incapaz de reconocer errores.

La ex secretaria de Estado apeló a una cita de Michelle Obama para humillar la estrategia de Trump: “Cuando alguien cae tan bajo, vos no hacés más que levantarte”. Una ovación saludó su respuesta. Trump no parecía encontrar por dónde asirse y encontrar pie en la caída de su campaña.

El debate tuvo un formato atípico, el de asamblea deliberativa, en el que los contendientes no sólo debaten entre sí y contestan preguntas de los moderadores, sino también del público. Una instancia que suele abrir mucho el abanico de sorpresas.

Apenas minutos antes de empezar, Trump quiso desviar la atención y sugerir el tono del debate al comparecer con varias mujeres que acusaron en su día al ex presidente Bill Clinton de acoso sexual. La idea era poner en evidencia que su mujer y ahora candidata, Hillary, había actuado en contra de esas mujeres en lugar de protegerlas.

“Podrá decirse que Trump ha expresado algunas cosas ofensivas contra las mujeres. Pero Bill Clinton abusó de mí”, y su mujer, Hillary, encubrió todo, dijo Juanita Broaddrick, una de ellas.

El golpe de efecto estaba sobre la mesa. Por lo que se sabe, varios republicanos, de los que aún intentan asesorar a Trump, no estaban para nada de acuerdo con la maniobra, a la que veían como perjudicial para la imagen presidencial de un candidato. “Lo hace aparecer como un matón desesperado”, deslizó uno de los críticos.

Quienes intentaban salvarlo insistían en mostrar a esas mujeres como “muy valientes” y capaces de desenmascarar “la hipocresía” de Hillary Clinton. De todos modos, y más allá de lo que dijeran unos y otros, el hombre de la televisión optó por montar su propio espectáculo y comparecer con las supuestas víctimas en cuestión.

“Si Trump quiere ofrecer un debate de escándalos en lugar de atender los problemas de los norteamericanos, allá él. Nuestra idea es confrontar sobre las cosas que interesan a los ciudadanos”, reaccionó enseguida la campaña de Hillary.

El magnate llegaba francamente golpeado. Con las encuestas en mala posición, perdedor del primer debate y atrapado en un escándalo de tal tenor que muchas figuras de peso del partido optaron por restarle su apoyo. Entre ellas, su candidato a vicepresidente, Mike Pence. La misma actitud tuvieron una quincena de senadores, que se sumaron al coro de miembros del partido que pedían que Trump se apartara de la candidatura.

Aun a riesgo de que eso signifique entregar una presidencia a los demócratas; algo que, de todos modos, parecen empezar a considerar inevitable.

El clamor para que Trump renuncie fue tan intempestivo en la noche del viernes que pocos –o casi nadie– tenían en claro qué mecanismos podrían aplicarse para designar un sustituto en caso de que lograran apartar al magnate.

El video filtrado marcó parte del debate

Donald Trump - candidato republicano

“Con seguridad no estoy orgulloso de eso. Pero fue una conversación de vestuario”

Hillary Clinton - candidata demócrata

“Él ha dicho que el video no representa quien es, pero yo creo que queda claro para cualquiera que lo escuche que representa exactamente quién es”

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