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Hoy, un día clave en el caso Pinochet

La Corte Suprema anunciará si su liberación será revisada o aceptada
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31 de enero de 2000  

LONDRES.- Los preparativos para el regreso de Augusto Pinochet a Chile se han intensificado en las últimas horas a juzgar por las numerosas entradas y salidas de vehículos policiales y particulares del chalet del Wentworth Estate, donde reside en forma forzada desde hace 15 meses.

La llegada en la noche del sábado de un avión de la fuerza aérea chilena al aeropuerto militar de Brize Norton, en el condado de Oxfordshire, incrementó aún más esta expectativa. La nave fue supuestamente detenida en las islas Bermudas por órdenes de Santiago a la espera de contar con una señal desde Londres de que el caso sería finalmente cerrado.

Este es el tercer avión que las autoridades chilenas envían al Reino Unido con la esperanza de repatriar al ex dictador desde su detención, en octubre de 1998. Y bien puede no ser el que finalmente cumpla con esa delicada misión. La nave que se despidió en Chile con dirección a Inglaterra fue un Boeing 939, mientras que la que descendió en Brize Norton es un Boeing 707.

Muchos creen que el primero se encuentra aquí desde hace dos semanas y que será el que, desde otro aeropuerto, conducirá a Pinochet a su patria.

Todo esto depende, sin embargo, de la decisión que anuncie esta mañana el juez de la Corte Suprema Maurice Kay.

Si no da lugar a la petición presentada por Bélgica y cinco organizaciones de derechos humanos para que se realice una "revisión judicial" de los exámenes médicos realizados a Pinochet, se cree que el ministro del Interior, Jack Straw, confirmará rápidamente su decisión de dejar en libertad al ex dictador "por razones humanitarias". Es probable que tome la medida entre esta tarde y mañana.

Pero aun cuando el juez autorice la revisión, la audiencia en la que ésta se dirimirá tendrá lugar en algunos días. Las posibilidades de un fracaso entonces son altas, lo que pondría de todas formas a Pinochet en ruta a Chile antes de que concluya la semana.

Los opositores al régimen pinochetista están haciendo lo imposible por frenar su partida. La prensa británica les ha dado la espalda en los últimos días, pero siguen contando con el apoyo del resto de la prensa europea.

Especialmente el periódico madrileño El País, que contribuyó este fin de semana a avergonzar al ministro Straw aportando supuestas pruebas de su iniciativa de mantener los resultados de los tests en secreto, tal como lo aseguró hace una semana el periódico conservador The Daily Telegraph.

Sin embargo, lo que se desprende de la lectura de una serie de cartas entre el abogado de Pinochet Michael Caplan y la funcionaria a cargo de extradiciones en el Ministerio del Interior británico, Fenella Tayler, es más una "metida de pata" de parte de la empleada que una verdadera oferta de parte de Straw.

Cuestión de gentileza

Todo habría comenzado el último 5 de noviembre, cuando Tayler preguntó a Caplan si Pinochet estaría dispuesto a someterse a un examen médico, subrayando, probablemente por una cuestión de gentileza, que se haría "todo lo posible por asegurar la completa confidencialidad del informe resultante".

El representante legal de Pinochet se asió a esto rápidamente, y en una carta del 11 de noviembre confirmó que su defendido se sometería al chequeo "bajo el entendimiento de que ninguno de los contenidos del informe serán revelados a nadie que no sea del Ministerio del Interior o nosotros mismos".

Fue entonces cuando Tayler se dio cuenta del error que había cometido. El 26 de noviembre, advirtió a Caplan por escrito de la "dificultad potencial que podría presentarse si Pinochet es hipotéticamente puesto en libertad", y solicitó que el informe pudiera ser entregado, por lo menos, al director de la fiscalía británica (Crown Prosecution Service), David Calvert-Smith, y al abogado del Estado Ross Cranston.

Caplan aceptó esto durante una charla telefónica, pero tras concretarse los exámenes, envió una carta rechazándolo todo.

"No puedo consentir que el informe sea puesto a disposición de España, de cualquier otro país o de cualquier otra persona", indicó.

Todo este material será, sin duda, útil en el momento de escribir un libro de historia, pero como no fue presentado durante las dos jornadas de audiencia en las que el tema se debatió en la Corte Suprema, el juez Kay no podrá tenerlo en cuenta hoy para alcanzar su fallo.

El costo británico

El ministro Straw quebró este fin de semana el "voto de silencio" en el que se había sumergido desde su sorprendente anuncio del 8 de enero, al dar a conocer por primera vez la cifra de los costos que le insumió al Reino Unido el arresto del ex dictador.

En respuesta a una pregunta presentada por escrito por los parlamentarios conservadores John Taylor y John Townend, Straw dijo que la cifra total es de 1.322.326,83 libras, es decir, poco más de 2 millones de dólares.

La cifra oficial está compuesta por los siguientes considerandos: honorarios de los fiscales (£ 353,000); otros gastos de la fiscalía, incluidas fotocopias y horas extras de personal (£ 238.000); servicios de interpretación (£ 4200); honorarios de consejeros legales de la fiscalía (£ 70.000); reembolso de viáticos (£ 18.000); honorarios de abogados del Ministerio del Interior (£ 144.000) y de los abogados de la Tesorería (£ 36.000); costos de la primera audiencia en la Cámara de los Lores (£ 270.935,89); gastos para rescindir el primer fallo de la Cámara de los Lores (£ 151.361,30); todas las audiencias realizadas en la corte de primera instancia (£ 31.328,39), y los exámenes médicos del último 5 de enero (£ 5501,25).

Esto no incluye, sin embargo, los desembolsos de las audiencias en la Corte Suprema, los gastos de la seguridad de Pinochet (éstos deberán ser cubiertos por el presupuesto normal de Scotland Yard y la policía de Surrey) ni el impuesto al valor agregado que en este país alcanza el 17,5 por ciento.

La carta

MADRID (ANSA).- El diario madrileño El País dio a conocer ayer el contenido de la carta en la que, por medio de una colaboradora, el ministro del Interior británico, Jack Straw, habría propuesto a los abogados de Pinochet mantener en secreto el examen médico del ex dictador, invocando su derecho a la privacidad.

"Huelga decir que se harán todos los esfuerzos por parte de los doctores y su equipo y del Home Office (Ministerio del Interior) para asegurar la completa confidencialidad del informe", escribió Fenella Tayler, del Departamento de Extradición de esa cartera, al abogado de Pinochet Michael Caplan.

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