Hubo 112 muertos por violentos combates en el sur de Tailandia

La mayoría son rebeldes musulmanes
(0)
29 de abril de 2004  

BANGKOK.- La policía tailandesa mató ayer a por lo menos 107 rebeldes musulmanes que, armados con machetes, atacaron casi simultáneamente más de 15 puestos de seguridad en el sur del país. Los combates, los más cruentos de la historia moderna de este reinado del sudeste asiático, dejaron además cinco policías muertos.

Según informaron las autoridades, los atacantes eran en su mayoría adolescentes que trataban de robar armas y municiones de una decena de puestos policiales en tres provincias del sur musulmán del país (Yala, Pattani y Songkhla).

Aparentemente, la policía fue informada del ataque y estaba aguardándolos: cuando los insurgentes irrumpieron en motos en las comisarías con sus machetes en alto, se encontraron con un ejército armado de ametralladoras y pistolas.

Los intensos enfrentamientos duraron ocho horas y concluyeron cuando la policía lanzó gases lacrimógenos y granadas antitanques dentro de una mezquita en la que se habían atrincherado unos 32 rebeldes, que fueron ultimados.

La televisión mostró imágenes de cadáveres en la calle, algunos empuñando machetes y con la bandana roja en la frente.

Ningún grupo reivindicó los ataques coordinados, aunque en asaltos anteriores siempre se ha acusado a los separatistas, que buscan crear una nación musulmana en el sur de Tailandia, mayoritariamente budista.

Tal como ocurrió con anteriores ataques, el primer ministro, Thaksin Shinawatra, rápidamente restó importancia a la violencia, que atribuyó a "adolescentes drogadictos" y a "bandidos".

"Se trata de un asunto interno", afirmó Thaksin desde Bangkok, y se apresuró a asegurar que la matanza "no está relacionada con el terrorismo internacional".

La principal fuente de divisas extranjeras para Tailandia, el turismo, es fuertemente dependiente de los balnearios de las playas sureñas de Phuket y Koh Samui, así como de la percepción de que el país es seguro para sus visitantes.

Discriminados

Los separatistas, agrupados en la Organización para la Liberación de Pattani, reanudaron las hostilidades en enero con el asalto a un cuartel del ejército en Narathiwat, donde robaron 300 armas automáticas tras degollar a cuatro soldados.

Las provincias del Sur, una zona donde el 30% de la población vive bajo el umbral de pobreza, son desde entonces escenario de actos de violencia casi diarios que el gobierno ha atribuido sucesivamente a bandidos, movimientos separatistas o radicales islamistas vinculados con redes internacionales, sin aportar nunca pruebas.

El 22 del actual, al menos 50 edificios gubernamentales fueron incendiados casi de manera simultánea en Narathiwat, mientras unos aterrados profesores de escuelas gubernamentales obtuvieron esta semana permiso para llevar armas en clase, tras una serie de bombas incendiarias en colegios y asesinatos de funcionarios gubernamentales.

Los analistas locales afirman que el panorama en el sur del país, ya de por sí una volátil mezcla de extremistas musulmanes, criminales comunes y funcionarios corruptos, se ha visto más complicado aún por la la utilización de la fuerza por parte del gobierno.

Los musulmanes, concentrados en las provincias sureñas de Narathiwat, Pattani y Yala, se quejan de ser discriminados por las autoridades de Tailandia, que anexó hace un siglo el sultanato independiente de Pattani. Este grupo, que representa únicamente el 5 por ciento de la población, de 60 millones, es muy cercano a sus vecinos de Malasia y en su mayoría habla yawi, un dialecto malayo.

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.