Imparable, el virus hace sentir su impacto en la economía china

Un empleado farmacéutico atiende con un barbijo en Wuhan, el epicentro de la epidemia
Un empleado farmacéutico atiende con un barbijo en Wuhan, el epicentro de la epidemia Fuente: Reuters
El PBI podría caer hasta dos puntos este trimestre por el freno de la actividad, alertan expertos; se derrumban el consumo y la producción; ya hay 304 muertos
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2 de febrero de 2020  

PEKÍN.- Al altísimo balance en muertes (304) y contagios (más de 13.700) que ya dejó el nuevo coronavirus desde su surgimiento, en diciembre, cuando comenzó su expansión desde Wuhan, China comienza a temer los efectos negativos sobre la economía, justo cuando el crecimiento de la segunda potencia industrial y comercial del mundo pasaba un momento de fragilidad.

Fábricas cerradas, persianas de comercios bajas, inmensos cines vacíos, caminos clausurados, vuelos suspendidos: todo conspira para bajar a la tierra los números de la economía china, por los efectos colaterales del coronavirus en la vida social, productiva y comercial del país.

China no la tenía fácil. Su economía afrontaba un crecimiento de 6,1% -su nivel más bajo en tres décadas- y enfrentaba desde principios de 2018 una guerra comercial con Estados Unidos desatada por las políticas proteccionistas del presidente Donald Trump.

Ahora el crecimiento podría caer dos puntos este trimestre debido al brote, lo que posiblemente empuje al gobierno del presidente chino, Xi Jinping, a introducir más medidas de estímulo, según anticipó esta semana un economista del gobierno y con el que coincidieron fuentes privadas.

Una disminución en esa escala podría significar 62.000 millones de dólares en pérdidas y el riesgo de cientos de miles de empleos por el cierre de fábricas de empresas locales y extranjeras. Un cierre de plantas fabriles que, más que por goteo, se viene dando de manera acelerada.

El economista Zhang Ming, de la Academia China de Ciencias Sociales, estimó que el impacto del nuevo patógeno en la economía nacional podría ser significativamente mayor que el del síndrome respiratorio agudo severo (SARS), un coronavirus que se originó en China y mató a casi 800 personas en 2002 y 2003, y que dislocó por largos meses la producción y el comercio. A diferencia de esa crisis, ahora la fracción de la economía dedicada al consumo de la población es mucho mayor.

Con la vida pública paralizada por la suspensión de eventos y celebraciones y el cierre de comercios, teatros, estadios y otros centros públicos, además del confinamiento voluntario de la población, que intenta no salir sin necesidad a la calle por temor al contagio, el consumo ciudadano se resintió como nunca.

Rubro por rubro, esta caída se tradujo a nivel nacional en serios perjuicios para el transporte, el turismo, la gastronomía y el entretenimiento, todo lo cual podría pesar sobre los empleos, con una tasa de desempleo que probablemente supere el 5,3% en los próximos meses.

Esos sectores se vieron reducidos a la insignificancia precisamente en una época, el Año Nuevo lunar, en que debían florecer en toda su gloria. Por el contrario, China puso en cuarentena a varias ciudades y prohibió los viajes organizados dentro y fuera del país para tratar de contener la contaminación.

El transporte cayó con respecto al Año Nuevo de 2019 en un 28,8%. En el sector ferroviario, el descenso llegó al 41,5%. Y en el aéreo, al 41,6%. En el núcleo industrial de Suzhou, las fábricas tienen prohibido reabrir hasta el 8 de febrero. En Shanghai, las empresas no retomarán su actividad al menos hasta el domingo próximo.

La gigante de la electrónica Apple anunció ayer que cerrará sus 42 locales en el país, así como sus oficinas corporativas, hasta el 9 de febrero. Se trata del último anuncio hasta el momento de suspensiones similares de las multinacionales en China.

Starbucks, que tiene en China su segundo mercado mundial, cerró la mitad de sus 4000 puntos de venta en el país. Cientos de restaurantes McDonald's tampoco abrieron sus puertas en la provincia de Hubei, cuya capital es Wuhan, epicentro de la epidemia. Sin embargo, otros 3000 locales siguen funcionando.

Pizza Hut y KFC también cerraron parte de sus franquicias. Varias compañías aéreas -entre ellas, Air France, British Airways, Air Canada, Lufthansa, American Airlines, United Airlines y Delta- suspendieron sus vuelos a China continental.

Países como Gran Bretaña, Alemania y Estados Unidos desaconsejaron los viajes a China. Algunos, como Singapur o Australia, incluso prohibieron la entrada a su territorio de todos los no residentes que lleguen de China, y Estados Unidos pondrá en vigor esa medida a partir de esta noche.

Y mientras enfrenta el virus a nivel clínico con cuarentenas y medidas de prevención, a nivel económico el gobierno podría recurrir a la reducción de impuestos, el aumento del gasto en salud pública y la capacitación laboral, dijo el economista Zhang, quien espera que los municipios gasten más en infraestructura para paliar la caída privada.

Agencias Reuters, AFP y diario El País

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