Incesante bombardeo sobre Kandahar

EE.UU. volvió a atacar, mientras la Alianza agrupa fuerzas para un asalto final; los talibanes rechazaron ofertas de rendición
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2 de diciembre de 2001  

ISLAMABAD.- Un bombardeo incesante de aviones norteamericanos intentaba ayer socavar la resistencia de los talibanes en la ciudad de Kandahar, el gran bastión del sur del país que las milicias islámicas prometen defender "hasta la muerte" mientras la Alianza del Norte continúa agrupando fuerzas para lanzar un asalto final.

Los ataques habrían causado ayer la muerte de unos 30 civiles, cuando las bombas alcanzaron varios vehículos en la carretera entre Kandahar y Spin Boldak, otra ciudad del sur afgano.

Cinco autobuses, un coche y cuatro tractores se encontraban en el tramo bombardeado por los aviones norteamericanos, dijo la agencia de noticias afgana con base en Paquistán, que precisó que la carretera había sido bombardeada en varias ocasiones a lo largo del día.

El ex embajador de los talibanes en Islamabad, Abdul Salam Zaeef, confirmó que "los ataques fueron continuos, día y noche, en los últimos tres días". Además, informó que los talibanes habían derribado un avión norteamericano, aunque un vocero del Pentágono desmintió la versión y dijo que se trataba de "afirmaciones sin fundamento".

Zaeef había asegurado que los líderes talibanes rechazaron en las últimas horas las ofertas de paz hechas por comandantes pashtunes. "Es mejor una muerte honorable que una humillación", dijo.

En tanto, la Alianza del Norte habría tomado ayer el control total del aeropuerto de Kandahar, pero sigue sin avanzar hacia la ciudad.

El responsable de Relaciones Exteriores de la Alianza, Abdulá Abdulá, dijo ayer que "la ciudad no está rodeada por los combatientes opositores y aún está en manos de los talibanes".

Las fuerzas antitalibanas continúan agrupándose en las afueras del centro urbano y esperando la ocasión para avanzar. La Alianza desplazó ayer unos 4000 hombres hacia Kandahar, en su mayor parte de origen uzbeko, enviados por Rashid Dostum, uno de los comandantes opositores en Mazar-e-Sharif.

Cuestionan otro bombardeo

Un bombardeo de aviones estadounidenses destruyó ayer una aldea del este de Afganistán, donde habrían muerto más de 100 residentes de la zona, dijeron testigos oculares.

Un funcionario provincial coincidió en que la aldea fue bombardeada, aunque estimó exagerado el número de muertos.

Agregó de todos modos que las autoridades municipales antitalibanas se quejaron a los militares norteamericanos de que el bombardeo fue efectuado en un lugar equivocado.

Los aviones realizaron cuatro pasadas sobre la aldea de Kama Ado, a unos 50 kilómetros al sur de Jalalabad, y lanzaron más de 25 bombas, dijo Lalgul, un agricultor de 23 años que afirmó haber presenciado el ataque desde una aldea cercana y que ayudó a rescatar a cuatro sobrevivientes.

Periodista a salvo

  • El periodista canadiense Ken Hechtman, secuestrado por talibanes en la provincia de Kandahar, fue liberado ayer y era esperado en el puesto de Shamán en la frontera afgano-paquistaní, por diplomáticos canadienses. A principios de esta semana, dos emisarios de la embajada canadiense en Paquistán viajaron a la región de Quetta para negociar la liberación del reportero, que trabajaba para el diario Montreal Mirror.
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