India y Paquistán despliegan sus misiles

En una creciente disputa por Cachemira, ambos países ordenaron posicionar proyectiles a lo largo de la frontera común
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27 de diciembre de 2001  

NUEVA DELHI.- India y Paquistán desplegaron ayer sus baterías de misiles y pusieron en alerta a todas sus fuerzas armadas en anticipación a un nuevo conflicto bélico por la región de Cachemira. Ambas potencias nucleares se encuentran más cerca que nunca en los últimos años de una guerra, pero anoche, bajo presión internacional, hacían esfuerzos para evitar otra contienda.

En un creciente intercambio de acusaciones, el primer ministro indio, Atal Behari Vajpayee, acusó ayer a Paquistán de querer imponer una guerra sobre su país, colocó sus misiles "en posición" y ordenó a aviones indios sobrevolar constantemente la frontera con su país vecino e histórico enemigo.

"Nosotros no queremos una guerra, pero nos la están imponiendo", denunció Vajpayee.

El ministro de Defensa indio, George Fernandes, advirtió que misiles balísticos Agni II -con alcance de 2500 kilómetros- fueron puestos "en posición" y que por ahora no se desplegarán proyectiles de mayor alcance.

Paquistán, por su parte, ubicó misiles M-11 y M-9 -con un alcance de 600 a 750 kilómetros-, en un movimiento de topas y armamento que ayer obligó a Washington, China y las Naciones Unidas a exhortar a ambos países a detener la escalada y la tensión.

El premier indio reunió ayer a su gabinete de seguridad, pero postergó hasta hoy, cuando Fernandes regrese de Cachemira, la decisión sobre las próximas medidas militares y diplomáticas contra Islamabad, a la que acusa de alentar el terrorismo separatista islámico en la región de Cachemira.

Medidas contra terroristas

Nueva Delhi afirmó ayer que en la línea que separa la divida región fronteriza hubo intensos combates que dejaron 16 soldados paquistaníes muertos y búnkers destruidos. Pero, a través de un vocero del ejército, Paquistán calificó las afirmaciones como "basura total", mientras desde Islamabad, el secretario de Información, Anwar Mahmood, advertía que su país actuaría "con restricción".

Varios miles de personas comenzaron en los últimos días a escapar de la violencia en la parte india de Cachemira. Según medios locales, Nueva Delhi también ordenó colocar minas terrestres a lo largo de la frontera en las provincias de Rajsthan y Punjab.

Los dos países -que poseen arsenales nucleares- han librado tres guerras desde su violenta división tras independizarse de Gran Bretaña, en 1947, dos de ellas por la disputada región de Cachemira, al pie de los Himalaya. Un ataque con pistolas y granadas el 13 de diciembre al Parlamento indio dejó 14 muertos y encendió nuevamente la chispa bélica, los movimientos de tropas y tiroteos diarios en la frontera.

India acusó a la agencia de inteligencia paquistaní de patrocinar el ataque, que habría sido provocado por Lashkar-e-Taiba y Jaish-e-Mohammed, dos grupos musulmanes militantes basados en Paquistán que luchan por la independencia de Cachemira. Islamabad rechaza esa imputación sin renegar de su apoyo al movimiento de liberación de la disputada región.

De hecho, en India, crece la presión sobre el premier Vajpayee para que decida una incursión contra las bases de los extremistas en la parte paquistaní de Cachemira, lo que definitivamente desataría un nuevo conflicto bélico.

El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, por su parte, aseguró que Paquistán "está en condiciones de responder a todos los desafíos internos y externos".

Estados Unidos, que considera a Paquistán un aliado regional y recibe su apoyo en la guerra contra el terrorismo, aumentó ayer su presión sobre Musharraf. El secretario de Estado, Colin Powell, indicó ayer que la Casa Blanca apoya la afirmación india y anunció que Washington congeló los bienes de los dos grupos militantes.

Esas dos organizaciones "tratan de agredir la democracia, socavar la paz y estabilidad en el sur del Asia y destruir las relaciones entre la India y Paquistán", afirmó Powell.

Hasta el momento, Musharraf ordenó detener al líder de Jaish-e-Mohammed, Azhar Masood, y congelar bienes de Lashkar-i-Toiba, pero India consideró ayer insuficientes las medidas.

En una esperanza para la calma, el canciller indio, Jaswant Singh, confirmó anoche que sigue en pie para la semana próxima una cumbre de mandatarios del sur del Asia -incluidos Vajpayee y Musharraf- en Nepal. Eso daría a los dos líderes la posibilidad de conversar directamente para evitar una cuarta guerra.

Dos líderes en conflicto

Atal B. Vajpayee

  • Para el jefe moderado del partido nacionalista Bharatiya Janata, India debe ser una potencia nuclear para mantenerse como líder regional del sur de Asia. Este ex periodista de una de las castas superiores del centro de India ordenó los ensayos atómicos de mayo de 1998 que provocarón tensión con Paquistán, pero también abrió canales de diálogo con sus vecinos.
  • Pervez Musharraf

  • Al mando de las fuerzas armadas paquistaníes, derrocó al ex premier Nawaz Sharif en 1999 y suspendió la asamblea nacional. Una de las razones habría sido que Musharraf se oponía a las intención de Sharif de resolver el conflicto de Cachemira a través de la vía diplomática; tras su llegada al poder, la tensión en la región creció.
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