Indígenas: cómo se fortaleció y qué quiere el movimiento que jaquea a Lenín Moreno

Protesta indígena en Quito
Protesta indígena en Quito Fuente: Reuters
Ramiro Pellet Lastra
(0)
12 de octubre de 2019  • 17:13

Viajaron de la selva amazónica. De las sierras andinas. De pequeñas comunidades y de grandes provincias. Se volcaron a raudales sobre la capital con sus demandas a cuestas, algunas ancestrales, otras inmediatas, para exigirle soluciones al gobierno de Lenín Moreno.

Tal es el movimiento indígena que tiene contrariado al gobierno y que copó la ciudad de Quito, el centro del poder, encabezando las protestas contra la suba de combustibles que anunció Moreno y que encendió la mayor crisis de Ecuador en más de una década.

"¡Han afectado directamente la economía de nuestros compañeros, de nuestros campesinos indígenas, por eso estamos aquí, compañeros", clamaba en un mitin el dirigente indígena Leónidas Iza Salazar, uno de los hombres al frente de las protestas. Era una de las reuniones previas al viaje a Quito, en la provincia andina de Cotopaxi.

El alza de los combustibles representa una escalada automática de los precios del transporte, de los que cientos de miles de campesinos indígenas, de lejos el sector más pobre de la sociedad, dependen para comercializar sus productos. Para quienes cada centavo cuenta, la escalada los puso contra la espada y la pared y salieron en defensa de sus medios de vida.

Lo que siguió fue un flujo interminable de caminantes que enfilaron desde Cotopaxi por las rutas hacia el norte, mientras por otros caminos, y por otros medios, pero con las mismas reivindicaciones, se acercaban los indígenas amazónicos achuar, por ejemplo, de donde proviene Jaime Vargas, líder de la poderosa agrupación Conaie.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) pasó a protagonizar una lucha en la que se mezclaron otros actores, algunos mucho más violentos y al servicio de otros intereses y que fogonearon un clima de por sí exacerbado. Al punto que Moreno debió escapar de Quito e instalarse provisoriamente en Guayaquil.

Represión en Ecuador
Represión en Ecuador Fuente: Reuters

En Ecuador conocen bien a la Conaie y al movimiento indígena que representa. O deberían conocerla. Porque las protestas que llevaron adelante en la década de 1990, por rezagos históricos y promesas incumplidas, fueron determinantes en la caída de tres presidentes.

Tras esa caída en dominó asumió el presidente Rafael Correa (2007-2017), que estabilizó el país y puso al movimiento indígena, como otros movimientos sociales, de su lado. Pero fue una alianza provisoria. Pronto los socios pasaron a ser subordinados, el acuerdo se deshizo y el movimiento quedó a la deriva. Hasta ahora.

En su página web la Conaie señala que las nacionalidades y pueblos indígenas del Ecuador "han resistido formas de dominación, explotación y discriminación desde la colonia". El analista político Farith Simón coincide con que los pueblos originarios son el sector más postergado del país, y con la denuncia de racismo, del que son eternas víctimas. Pero también destaca su fortaleza, su capacidad de resistencia ante la adversidad.

"Su discurso es básicamente en defensa de sus territorios y sus medios de vida. Levantan las banderas contra la minería y la explotación de recursos. También asumieron una participación importante en la política nacional, en las últimas elecciones ganaron prefecturas regionales y alcaldías", dijo Simón a LA NACION.

Manifestante en Quito
Manifestante en Quito Fuente: Reuters

La Conaie y el brazo político del movimiento, el partido Pachakutik, sostienen propuestas socialistas, lo que facilitó el acercamiento en su momento con el bolivariano Correa. Eso hizo sospechar que indígenas y correístas actuaban en estas protestas en tándem, como en los buenos viejos tiempos, para derribar a Moreno.

Según esas sospechas, Correa, enemigo mortal de su antiguo discípulo, estaría usando a los indígenas como punta de lanza para forzar elecciones anticipadas. Y hacer que Moreno se vaya de una vez. Serían el ariete para derrumbar a los golpes las puertas del Palacio de Carondelet. Pero luego se desmintió la nueva alianza y se detectó que las marchas fueron infiltradas por sujetos violentos.

"No creo que estén aliados con el correísmo. Correa los debilitó, como hizo con otros movimientos sociales y con los sindicados. Les quitó su sede en Quito, por ejemplo. Tienen sus propios reclamos contra el alza de los combustibles y el acuerdo con el FMI", dijo a LA NACION José Hidalgo Pallares, director de la consultora Cordes. "Si existe otra agenda, es la del expresidente".

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.