Inquietud en la eurozona por el "corralito" bancario en Chipre

Creen que el temor a que la medida se extienda a otros países en problemas puede generar desconfianza en los inversores
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18 de marzo de 2013  

NICOSIA.– El impuesto a los depósitos bancarios en Chipre, acordado por Bruselas como contraprestación a la aprobación de un rescate financiero, podría sentar un peligroso precedente en la eurozona y provocar la desconfianza de inversores y ahorristas, según varios expertos.

Tras largas conversaciones, los ministros de Finanzas de la eurozona aprobaron anteayer un rescate de 10.000 millones de euros para evitar la quiebra económica de Chipre. En una respuesta totalmente diferente a la ofrecida en anteriores paquetes de ayuda, Bruselas exigió a Nicosia que repercutiera parte de la deuda en los ahorristas, al establecer una suerte de "corralito" parcial bancario. La medida contempla un impuesto extraordinario de un 9,9% a todos los depósitos superiores a los 100.000 euros y del 6,7% al resto.

"Es una medida extrema y generará pánico en los países de la periferia de la moneda única", dijo Analiza Piazza, de Newedge Strategy.

"A pesar del pequeño tamaño de su economía, Chipre es importante porque cualquier alteración en ese país pondría en peligro el progreso hecho en 2012 para estabilizar la eurozona", dijo Jörg Asmussen, directivo del Banco Central Europeo (BCE).

Fuentes de la Unión Europea (UE) se apresuraron a rechazar que el caso chipriota pueda sentar un precedente para otros países. En España, uno de los países que podría recibir un rescate, las autoridades señalaron que Chipre representa "un caso único".

La decisión de Bruselas conmocionó a los chipriotas y causó una avalancha en los cajeros automáticos de los bancos. Las transferencias electrónicas fueron suspendidas.

Ante la incertidumbre generada entre los ahorristas, el gobierno de Nikos Anastasiadis trató ayer de convencer a Bruselas de aliviar el impacto entre los depositantes bancarios con una reducción del impuesto. El Ejecutivo se vio presionado a renegociar la ayuda europea, después de que el Parlamento aplazara hasta hoy la votación sobre la medida.

La decisión de cobrar un porcentaje a los depósitos, que podría generar casi 6000 millones de euros, debe ser ratificada por el Parlamento, donde ningún partido tiene mayoría. Si el poder legislativo no refrenda el nuevo impuesto, los dos mayores bancos de Chipre podrían quebrar, según indicó Anastasiadis.

En un discurso televisado, el mandatario conservador, elegido hace un mes, defendió ayer la quita de los depósitos como la única alternativa frente a la quiebra del sistema bancario. Anastasiadis señaló que el Eurogrupo le planteó sólo dos opciones: la quiebra o la quita. "La primera hubiera conducido a la quiebra, pues habría llevado al BCE a interrumpir la ayuda extraordinaria para mantener la liquidez de los dos principales bancos", dijo el presidente chipriota, para quien la segunda opción "acabará llevando el país a la recuperación económica".

El gobierno chipriota prometió que el Estado devolverá la mitad del impuesto pagado a los ahorradores que mantengan sus depósitos durante más de dos años. Anastasiadis planteó entregar a esos ahorristas bonos sobre los futuros ingresos del gas. Chipre cuenta en sus aguas marítimas con grandes reservas de gas, que espera poder explotar en los próximos años.

Agencias AFP, EFE y Reuters

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