Inquietud mundial: Obama y los republicanos, más lejos del acuerdo

El presidente lanzó anoche un dramático llamado a evitar el default; la oposición redobló las críticas
Silvia Pisani
(0)
26 de julio de 2011  

WASHINGTON.- Alarma en los mercados internacionales e inquietud en esta ciudad donde nada -ni siquiera un discuso a última hora de Barack Obama- sirvió para quebrar la parálisis política entre demócratas y republicanos, cuando sólo queda una semana para evitar que Estados Unidos entre en default.

Con esa amenaza en ciernes, Obama usó ayer la cadena nacional para hacer un dramático llamado, al prevenir sobre los "incalculables riesgos" que implicaría caer en quebranto público e imposibilidad de pago. "El pueblo norteamericano quizá votó por un gobierno dividido, pero no votó por un gobierno disfuncional", añadió, en una alusión a que la oposición republicana controla la Cámara de Representantes, a la que acusa de obstruir su gobierno. "No podemos permitir que los norteamericanos se conviertan en daño colateral de la guerra política de Washington", enfatizó y agregó: "Esta no es forma de gobernar el país más grande de la Tierra".

Cuando falta una semana para que expire el plazo para que el Capitolio le autorice a emitir más deuda, Obama pidió responsabilidad y "compromiso" para llegar a una solución que impida consecuencias nefastas a la economía. Pero no convenció a los republicanos, que se niegan a darle "un nuevo cheque en blanco", para desesperación de los mercados internacionales.

Luego de trazar un sombrío panorama si el país cae en default, Obama apeló a los ciudadanos a que presionen al Congreso mediante el "envío de mensajes". En la cornisa del quebranto, ése fue el único recurso que pudo presentar a los mercados, que vienen reclamando señales "concretas" de que se supera la crisis de deuda. Lo mismo que el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ayer previno sobre "el duro shock" que podría sufrir el mundo si el país entra en default.

Fue evidente que, en el comienzo de la cuenta regresiva, los mercados piden certezas. Poco alentador para ese reclamo debe haber resultado la tajante negativa republicana a recoger el guante propuesto por Obama. "Me sorprende que el presidente siga pidiendo cheques en blanco. Pero es hora de que sepa que la fiesta del gasto se terminó", dijo, desafiante, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner. "La mejor manera de que Washington no gaste plata es que no la tenga", bramó, en un discurso de fuerte tono político.

Pero si algo faltaba para sumar desconcierto a los mercados fue la desautorización implícita que, en su discurso de anoche, Obama hizo de la propuesta que los demócratas habían hecho en el Senado apenas horas antes. Allí, Harry Reid, el jefe del bloque demócrata, había propuesto un nuevo plan a los republicanos a quienes ofreció, como contraparte, ceder en el reclamo inicial de no subir impuestos. "Ni los propios demócratas saben lo que quieren", decían anoche los comentaristas republicanos.

Tal el cierre de una jornada que había comenzado con un dramático llamado del FMI, en el que previno sobre el "grave shock" que podrían sufrir Estados Unidos si el Congreso no actúa a tiempo. "Es evidente que el tope de deuda debe elevarse para evitarlo", añadió el organismo.

Los mercados soportaron bien la presión ayer, pero con evidente nerviosismo. El dólar cayó frente al euro y al yen, mientras que Wall Street y las principales bolsas del mundo sufrieron impacto.

"Los inversores están cada vez más ansiosos, pero se ve que todavía confían en un arreglo", sintetizó Jessica Hoversen, de MF Global. Eso, sin perder de vista que el próximo 2 de agosto "puede ser el peor día de los mercados en mucho tiempo", según dijo Hank Smith, de Haverford Trust, de Filadelfia. Aludió así a la fecha tope para que Estados Unidos no caiga en moratoria si no consigue una solución.

Después de semanas de negociaciones hostiles, acusaciones y recriminaciones mutuas, ambas partes parecen aún más lejos de un acuerdo para reducir el déficit, requisito indispensable para lograr que los republicanos voten en el Capitolio la extensión del techo de 14,3 billones de dólares.

Los dos planes

Lejos de eso, republicanos y demócratas presentaron ayer dos planes diferentes para salir del bloqueo y se aferraron cada uno obcecadamente al suyo, aún sabiendo que ninguno de los dos tiene -por sí mismo- la fuerza necesaria como para hacerlo avanzar en el Capitolio.

"Esto es algo a lo que los republicanos no pueden decir no", desafió el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, al presentar su nuevo plan de reducir el gasto en 2,7 billones de dólares. Buena parte de ese recorte recae en la reducción de los presupuestos de agencias federales, incluido el Pentágono y el gasto militar. "La guerra es uno de los principales factores de déficit", dijo Reid.

La otra novedad es que, como contrapartida y prenda de paz, los demócratas cedieron en su hasta ayer irreductible posición de subir impuestos a los sectores más prósperos de la sociedad.

"Podemos dejar el tema de los impuestos para más adelante", dijo Reid. Pero los republicanos dijeron el tan temido no y presentaron una propuesta alternativa para recortar el gasto un poco más: 3 billones de dólares en los próximos 10 años.

El proyecto alternativo fue presentado en la Cámara de Representantes -donde los republicanos son fuertes- y enunciado por Boehner, devenido ya en una pesadilla para Obama.

Pero la madre de la diferencia no está en esos millones de dólares sino en el tiempo: los republicanos quieren aumentar el techo de la deuda y "volver a discutir el asunto" dentro de pocos meses, cuando la campaña electoral haya entrado en pleno ritmo.

"Nos quieren tener agarrados del cuello", se encolerizó ante La Nacion un asesor demócrata. Sin llegar a perder los estribos, el propio Reid dijo que "no se puede ceder el debate ni el destino del país a los radicales de derecha". Aludió así a los republicanos que juraron a sus votantes del conservador Tea Party mantener "mano dura" con el gasto público.

Los principales mercados no quitaban ayer los ojos de esta disputa. China, el mayor acreedor extranjero de Estados Unidos, con 1,16 billones de dólares invertidos en bonos del Tesoro, presionó con frecuencia a Washington para que ordene el asunto de una buena vez. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, en gira en Hong Kong, insistió ante inversores en que el país "no caerá" en incumplimiento de sus compromisos financieros.

"Es evidente que el límite de la deuda debe ser elevado rápidamente para evitar un shock grave para la economía norteamericana y los mercados financieros mundiales", subrayó ayer el FMI en su informe anual sobre la economía norteamericana.

Dixit

  • "Me sorprende que el presidente siga pidiendo cheques en blanco. [...] La fiesta del gasto se terminó"
  • "Yo sé que el presidente está preocupado por las próximas elecciones. ¿No debería preocuparse por el país?"
  • "No podemos permitir que los norteamericanos se conviertan en daño colateral de la guerra política"
  • ¿Somos un país que sólo pide a la gente de la clase media y a los pobres que cargen con el peso?
  • Moody’s rebajó la nota de Grecia

    PARIS (AFP).– Una nueva rebaja en la calificación de la deuda soberana de Grecia por parte de la agencia Moody’s agregó ayer más incertidumbre a los mercados financieros. La calificadora dijo que es casi seguro que el país se declare en cesación de pagos como resultado del segundo plan de rescate griego anunciado el jueves pasado. Moody’s degradó su nota de Caa1 a Ca, lo que la deja a un escalón de la cesación de pagos. Con este último rescate, la deuda externa griega asciende a 508.000 millones de euros.

    ADEMÁS

    MÁS leídas ahora

    ENVÍA TU COMENTARIO

    Ver legales

    Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

    Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.