Insólito "premio" para Hugo Chávez

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13 de mayo de 2003  

MIAMI.- Es hora de nominar al presidente populista de Venezuela, Hugo Chávez, para el Premio Milton Friedman al trabajo incansable por la causa del libre mercado y la armonía política en los países en desarrollo.

¡No estoy bromeando! Ningún otro presidente ha hecho más en menos tiempo por arruinar la economía de su país y por hacer que a ninguno de sus vecinos se le ocurra adoptar las políticas de confrontación social que produjeron una fuga de capitales masiva y el aumento de la pobreza en Venezuela.

Si no hubiera sido por el fracaso de la "revolución pacífica´´ de Chávez, lo más seguro es que el presidente izquierdista brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, hubiera impulsado las políticas populistas que predicó durante los últimos 30 años, según me dijeron diplomáticos extranjeros y políticos durante una reciente visita a Brasil. Y Ecuador y la Argentina probablemente hubieran seguido sus pasos.

Toda la región, desencantada con los mediocres resultados de las políticas de libre mercado de la década de los años 90, hubiera vuelto a las políticas irresponsables que arruinaron a América latina en la década de los 70. Si eso no ocurrió, es en buena parte gracias a Chávez.

Fíjense lo que ocurrió en Venezuela desde que Chávez asumió el poder en febrero de 1999, declaró que la democracia representativa "no le sirve a ningún país latinoamericano´´, proclamó que Cuba es "un mar de felicidad´´ y comenzó a hacer cadenas por radio y televisión -que ya suman 1011 horas, a un promedio de cuatro horas por discurso- culpando a la "oligarquía´´ por el deterioro de su país.

Indicadores en picada

A pesar de un enorme aumento de los ingresos petroleros de Venezuela, casi todos los indicadores económicos se han desplomado:

  • El producto bruto cayó un 8,8 por ciento en 2002, y se proyecta una nueva caída del 10 por ciento este año, según la Comisión Económica de América latina de la Organización de las Naciones Unidas. El desplome venezolano es igual, si no mayor, que el de Argentina, dicen los economistas.
  • La fuga de capitales ha aumentado de US$ 7200 millones en 1999 a US$ 10.500 millones en 2002, según datos de la Corporación Andina de Fomento. Desde que Chávez asumió el poder, se fugaron de Venezuela US$ 36.200 millones.
  • Casi 7000 empresas han cerrado sus puertas desde 1998, según anunció esta semana la agrupación de industriales Conindustria. De las 11.539 empresas que había en el país, hoy hay 4550.
  • Las inversiones extranjeras han caído casi un 90 por ciento, de US$ 4200 millones en 1998 a US$ 496 millones en 2002, según la CAF. Este año se prevé una caída aun mayor, según economistas independientes.
  • El desempleo ha aumentado del 15 por ciento, cuando Chávez inició su gobierno, al 21 por ciento, actualmente, según datos oficiales. Para Ricardo Hausmann, ex jefe de economistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el número de pobres ha aumentado en 2,5 millones de personas en lo que va del mandato de Chávez.
  • No es casualidad que, cuando visité Brasil hace pocas semanas, varios funcionarios me aseguraron en privado que Brasil seguirá una política económica responsable, en parte porque han visto lo que ocurrió en la vecina Venezuela. "El presidente (Lula) rechaza comparaciones con Venezuela´´, decía un titular del diario O Estado de Sao Paulo el 27 de enero.

    De hecho, Brasil se ha esforzado al máximo por no repetir los errores de Chávez. Lula ha tomado medidas drásticas para reducir el déficit público, crear un Banco Central independiente y lograr la aprobación del Congreso de reformas al sistema de pensiones y las leyes laborales, que le han ganado aplausos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el gobierno de Estados Unidos.

    Y le está dando resultado: desde que inició su gobierno, el 1° de enero, Lula ha logrado detener la fuga de capitales, bajar el riesgo país y fortalecer la moneda brasileña en un 15 por ciento, lo que está haciendo renacer a la economía nacional.

    Según la revista Veja, Lula dijo el mes pasado: "No aguanto más a los presidentes latinoamericanos que le echan las desgracias del Tercer Mundo al imperialismo. Eso es una bobería´´.

    Es cierto que Chávez no es el primero en hacer aumentar la pobreza en nombre de una revolución para los pobres.

    El presidente vitalicio cubano, Fidel Castro, ha logrado hacer caer el ingreso medio de su país al equivalente de US$ 10 por mes (sí, leyeron bien), uno de los más bajos del mundo. Pero Castro vive en una isla, y ha prohibido investigaciones económicas independientes durante tanto tiempo que hasta hace poco muchos en América latina todavía creían que los cubanos vivían bien.

    Hay que reconocer que nadie en tiempos recientes ha hecho más que Chávez por la causa del liberalismo económico. Si no hubiera arruinado a su país, Brasil -que representa más de la mitad del producto bruto de la región- se hubiera encaminado por la senda del populismo y hubiera arrastrado a gran parte de la región detrás de sí. ¡Gracias, Hugo!

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