Intensifica Barak los contactos con Sharon

Busca salvar así su gobierno.
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25 de octubre de 2000  

JERUSALEN.- El primer ministro israelí, Ehud Barak, intensificó ayer sus gestiones en busca de aliados políticos en la derecha para salvar su tambaleante coalición gobernante.

Barak ha hecho una pausa en las negociaciones de paz con los palestinos e intenta sobrevivir políticamente mediante un "gobierno de unidad" con el líder del opositor Likud, Ariel Sharon.

Representantes de Barak se reunieron ayer por segundo día con distintas facciones parlamentarias, incluyendo el mismo Sharon, un controvertido héroe de guerra que es criticado por palestinos e israelíes liberales.

"Debe haber un acuerdo total entre el primer ministro y yo", dijo Sharon a Radio Israel. Si las diferencias no son del todo superadas, Sharon prometió hacer todo lo posible por sacar del gobierno a Barak. El primer ministro laborista controla solamente 30 de los 120 escaños en el Parlamento y necesita 60 o más para salvaguardar el futuro de su gobierno.

La voluntad de Barak de unirse al "halcón" Sharon reforzó todavía más el pesimismo de los palestinos respecto de la posibilidad de una salida pacífica al conflicto.

Las alternativas

"Habrá un gobierno de unidad nacional o elecciones anticipadas", declaró el analista político palestino Ghassan al-Jatib. "De cualquier forma, no habrá proceso de paz por motivos propios a los israelíes", agregó.

"La formación de un gobierno de este tipo matará el proceso de paz", advirtió por su parte Zakariyah al-Aghah, un miembro del comité ejecutivo de la Organización de Liberación Palestina.

Para los palestinos y el mundo árabe, Sharon es un "criminal de guerra", como lo afirmó en Francia la representante de la Autoridad Nacional Palestina, Leila Shahid.

Shahid se refería a la matanza de refugiados palestinos perpetrada por una milicia cristiana aliada a Israel en los campamentos de Sabra y Chatila durante la invasión del Líbano por Israel en 1982, mientras Sharon era ministro de Defensa.

De hecho, según los analistas, el retorno al poder de Sharon, considerado por gran parte de la comunidad internacional como responsable de la ola de violencia que causó su polémica visita a la Explanada de las Mezquitas el 28 de septiembre, causaría serios daños en el exterior a la imagen de Israel.

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