Intentarán rescatar los cadáveres del Kursk

Hay 118 cuerpos a bordo del submarino
Hay 118 cuerpos a bordo del submarino
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21 de octubre de 2000  

Murmansk.- Un equipo internacional de buzos comenzó ayer los preparativos para rescatar los cadáveres de los 118 tripulantes del submarino nuclear Kursk, en medio del escepticismo sobre la voluntad oficial de que la operación tenga éxito.

Tras una travesía de mil millas, la plataforma noruega Regalia, contratada por Moscú para el rescate, ancló a primera hora de la mañana de ayer en la vertical de las aguas árticas donde yace el Kursk desde que naufragó, el 12 de agosto último, por causas no aclaradas.

"Durante el día de hoy (por ayer) la tripulación de la Regalia y los buzos instalaron los aparatos necesarios", informó el vocero de la armada rusa, Igor Digalo.

Propiedad de la filial noruega de la compañía norteamericana de servicios petrolíferos Halliburton, la plataforma Regalia es una estructura semisumergible diseñada para trabajos difíciles en alta mar.

Doce buzos rusos y seis noruegos se sumergirán en equipos de tres para inspeccionar el submarino, cortar siete "ventanas" en el casco y entrar para recuperar los cadáveres, según el plan anunciado.

Las "ventanas", de un metro por setenta centímetros, se abrirán en todos los compartimientos menos en los dos primeros, totalmente destruidos, y el sexto, donde se encuentran los dos reactores nucleares que propulsaban el Kursk.

Pero al interior del submarino hundido sólo podrán entrar buzos rusos, en función de los "secretos militares" que hay a bordo, entre ellos un torpedo de última generación capaz de alcanzar 360 kilómetros por hora y cuya presunta explosión pudo ocasionar la catástrofe.

En tierra, una morgue destinada a recibir los cadáveres fue instalada en Severomorsk. Pero según la sociedad rusa Rubin, que construyó el Kursk, en el mejor de los casos sólo entre el 20% y el 30% de los cuerpos podrán ser sacados de los restos del submarino.

El Kursk se hundió durante unas maniobras navales, según Moscú por una probable colisión con un submarino extranjero, pero datos sismológicos de otros países revelaron dos explosiones internas.

Rescate postergado

El almirante Vladimir Kuroyedov, comandante de la armada rusa, voló hacia la Regalia para fijar definitivamente la fecha del intento de rescate, aplazada varias veces.

Ilia Klebanov, viceprimer ministro y presidente de la comisión de investigación de la mayor tragedia en la historia de la armada rusa, declaró que el rescate "se intentará el martes 24 o miércoles 25".

El inicio de los trabajos estaba previsto para el 18 de este mes, pero altos jefes de la armada y miembros del gobierno culparon del retraso a una tormenta en la zona y dieron a entender que tal vez nunca se llevaría a cabo.

Al menos tres altos mandos cuestionaron en los últimos días la "ética" de la operación por violar "la tradición" de que los marinos deben reposar para siempre en el fondo y su utilidad misma, por la dificultad de los trabajos y el riesgo para los buzos.

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