Irak aún no ha sido liberado

Por Thomas L. Friedman De The New York Times
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5 de mayo de 2003  

NUEVA YORK.- El presidente Bush puede haber declarado que la guerra en Irak efectivamente ha terminado. Pero, juzgando por mi propia casilla de e-mail -donde lectores conservadores me están bombardeando por no aplaudir lo suficiente la liberación de Irak y los liberales por "venderme" a George W. Bush-, la guerra acerca de la guerra todavía está al rojo vivo por aquí.

Los conservadores ahora quieren usar la victoria en Irak para derrotar todas las ideas liberales en casa, y para convertir esta guerra en un modelo para las relaciones de Estados Unidos con el mundo, mientras los liberales -temiendo todo eso- todavía siguen esperando tímidamente que Bush fracase.

Amigos, les guste u odien cómo y por qué nos metimos en esta guerra, el hecho es que Estados Unidos ha asumido la responsabilidad de reconstruir Irak. Estamos hablando de uno de los mayores proyectos de construcción de una nación que Estados Unidos se ha propuesto en la historia, la madre de todos los grandes emprendimientos.

Ahora tenemos un Estado número 51, con 23 millones de personas. Acabamos de adoptar un bebe llamado Bagdad, y éste no es el momento para que los padres se divorcien. Porque la crianza de ese bebe, en el barrio en el que vive, va a ser una tarea gigantesca. Si tanto los republicanos como los demócratas no comienzan a observar clara y honestamente lo que está sucediendo en Irak, todos vamos a estar en problemas.

El derrumbe de la estatua de Saddam no fue la caída del Muro de Berlín. Lo lamento. Esa estatua fue derribada por tropas norteamericanas y unos pocos jóvenes iraquíes. Lo que cantidades mucho mayores de iraquíes estaban haciendo ese día era saquear, no porque sean criminales por naturaleza, sino porque la guerra había dejado un vacío de poder y la gente era tan pobre, estaba tan desesperada, hambrienta y llena de rabia contra el viejo régimen que sólo querían tomar lo que estuviera a su alcance.

Aún no hemos liberado a Irak por completo; hemos creado las condiciones para su liberación. Eso sigue siendo enormemente significativo. Pero los sentimientos de los iraquíes en este momento son un revuelto de liberación, esperanza y gratitud, mezclado con ansiedad, humillación, miedo a la anarquía, miedo a los demás, pesar por hijos asesinados en la guerra y desconfianza hacia los Estados Unidos.

Los conservadores, sin embargo, están tan preocupados por demostrar que George W. Bush está en lo correcto y que los liberales están equivocados, que se han apresurado a imponer una única versión de liberación en esta realidad mucho más compleja.

El rol de los demócratas

Europa del este fue liberada cuando cayó el Muro porque la sociedad civil y las raíces democráticas ya estaban allí para llenar el vacío. En Irak, ese orden y esa sociedad civil autogobernada tendrán que ser creados de la nada. Creo que con el suficiente esfuerzo puede lograrse, y si se logra, Irak será liberado. Si no se logra, Irak será un desastre.

Uno siente, sin embargo, que los liberales detestan a Bush a tal punto que se rehúsan a reconocer lo bueno que ha derivado del fin de la tiranía de Saddam. No hay duda acerca de eso. Si todo el análisis de los demócratas respecto de esta guerra está determinado por si favorece o no a Bush, nunca van a desempeñar el rol que deben desempeñar: formular críticas constructivas sobre cómo reconstruir Irak.

Este es un momento muy importante en la política exterior estadounidense. La opinión de la gente sobre el poder de Estados Unidos está en juego en el desenlace en Irak, y los demócratas no pueden estar desaparecidos en acción. Tienen que ayudar a dar forma a este momento, y no dejarlo al Pentágono de Bush. Pero eso no pasará si los demócratas se quedan malhumorados en una esquina, tratando sólo de señalar lo que anda mal en Irak, sin ofrecer ideas para hacerlo mejor.

¿Por qué deberían los demócratas confiar en la gente de Bush para ganar la paz en Irak de la forma en que ganaron la guerra? Es claro que el equipo de Bush no tenía un plan de posguerra coherente. Esta administración, con su profunda desconfianza de la diplomacia y de los diplomáticos, tal vez sea demasiado ideológica y centrada en el Pentágono para la construcción de una nación.

Necesitamos voces alternativas. ¿Cuál es la visión demócrata sobre el rol apropiado de la ONU o de la OTAN en la reconstrucción de Irak? ¿Cuánto énfasis creen que Estados Unidos debería poner en el proceso de paz árabe-israelí para respaldar la paz en Irak? ¿Un internacionalismo firme y basado en principios es ahora propiedad privada del Partido Republicano?

Si los conservadores exageran lo que ya se ha logrado en Irak, van a interpretar mal todo lo que aún falta hacer y a desperdiciar la oportunidad de dar un sentido a la liberación de Irak. Si los demócratas subestiman la importancia de lo que ya se ha logrado, y su inmenso potencial, van a perder la oportunidad de dar forma a uno de de los puntos de inflexión más importantes en la política exterior de Estados Unidos y Medio Oriente.

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