Irán derribó un dron y elevó aún más la tensión con la Casa Blanca

Irán anunció haber derribado "un dron espía estadounidense"
Irán anunció haber derribado "un dron espía estadounidense" Fuente: Reuters - Crédito: Jonathan Ernst
Luisa Corradini
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21 de junio de 2019  

PARÍS.- La temperatura geopolítica ascendió brutalmente ayer a un peligroso nivel de tensión en el Golfo Pérsico, después de que Irán anunció haber derribado "un dron espía estadounidense" que "había violado su espacio aéreo".

Tras horas de gesticulación entre Washington y Teherán, el presidente Donald Trump decidió poner paños fríos para calmar la tensión, señalando un eventual error humano cometido por un oficial iraní "descontrolado y estúpido".

"Imagino que fue un general o algún otro [sin autorización de Teherán] quien cometió el error de abatir ese dron", dijo después de haberse reunido con los miembros de su equipo de seguridad nacional para analizar el derribo de un avión espía Global Hawk, el miércoles por la noche.

Horas antes, Washington confirmó que uno de sus aviones de inteligencia sin piloto había sido abatido por Irán, pero negó enfáticamente que el aparato hubiese violado el espacio aéreo iraní.

La aeronave se hallaba "en el espacio aéreo internacional" y "las informaciones iraníes según las cuales sobrevolaba su territorio son falsas", escribió el Pentágono en un comunicado.

"¡Irán cometió un grave error!", advirtió Trump en un tuit en un primer momento. "Por suerte no teníamos a nadie en el dron. Eso hubiese sido muy diferente", agregó. Interrogado sobre cuál sería la respuesta norteamericana, agregó: "Ya lo verán".

Más tarde rectificaría el tiro, esforzándose por desactivar la tensión: "Me resulta difícil creer que fue deliberado", concedió el mandatario, que ya dejó en claro que no quiere una guerra con el régimen chiita.

Según los Guardianes de la Revolución, el poderoso cuerpo militar de elite del régimen iraní que ejecutó el disparo de misil, el dron había despegado a las 0.44 (hora de Teherán) desde una base norteamericana "en la orilla sur del Golfo Pérsico", "apagó todos sus dispositivos de reconocimiento", cruzó el Estrecho de Ormuz -punto de paso neurálgico para el aprovisionamiento mundial de petróleo- y puso rumbo al este, hacia el puerto iraní de Chanabar.

Según las mismas fuentes, el dron fue derribado al regresar de su misión, después de entrar en el espacio aéreo iraní.

Línea roja

La violación de fronteras iraníes "representa la línea roja" para nuestro país, advirtió el general de división Hossein Salami, nuevo comandante en jefe de los Guardianes. "Irán no tiene ningún interés en hacer la guerra. Pero estamos listos", advirtió.

Teherán anunció su intención de llevar el caso ante la ONU para demostrar que "Estados Unidos miente" y que agredió a la república islámica, dijo a su vez el canciller Mohammed Javad Zarif.

Para los responsables militares estadounidenses, la utilización de un potente misil contra un blanco que circula en espacio aéreo internacional representó "un peligro para las aerolíneas comerciales en la región".

"Se trató de un ataque, sin ninguna provocación previa, contra un dispositivo de vigilancia de Estados Unidos que no había violado el espacio iraní en ningún momento", insistió el general Joseph Guastella, principal responsable del Comando Central de la Fuerza Aérea.

"El ataque fue un intento de obstaculizar nuestra capacidad de monitorear el área después de las recientes amenazas contra la navegación internacional y la libre circulación comercial", agregó.

El dron de vigilancia más grande del mundo, equipado con un ultra-sofisticado sistema electrónico, el Global Hawk mide 14,5 m y tiene una envergadura de 39,8 m. Su precio asciende a 130 millones de dólares. Las Fuerzas Armadas iraníes ya habían derribado drones norteamericanos del tipo Reaper. Pero este es el blanco más importante que consiguieron abatir.

La repetición de incidentes inquieta cada vez más a la comunidad internacional. La actual escalada hace temer que una chispa pueda provocar un estallido de dramáticas consecuencias.

"Estados Unidos no excluye recurrir a la fuerza. Eso sería catastrófico para la región", advirtió ayer el presidente ruso, Vladimir Putin. El miércoles pasado, el jefe de la diplomacia alemana, Heiko Mass, estimó que no se había disipado "el riesgo de guerra en el Golfo". Y el presidente francés, Emmanuel Macron, envió a Teherán a su consejero diplomático, Emmanuel Bonne, con la misión de "contribuir a una distensión".

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