Israel aceptó un Estado palestino

El gabinete de Sharon aprobó por estrecho margen el plan de paz impulsado por Estados Unidos
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26 de mayo de 2003  

JERUSALEN.- Bajo la intensa presión de Estados Unidos y tras un acalorado debate de seis horas, el gabinete del primer ministro israelí, Ariel Sharon, aprobó ayer por escasa mayoría la "hoja de ruta", el plan de paz internacional que prevé un Estado independiente palestino para 2005.

La votación fue considerada un hito porque, por primera vez en la historia del país, uno de los gobiernos más duros de Israel reconoció formalmente el derecho de los palestinos a un Estado, algo que durante décadas fue anatema para los partidos derechistas israelíes, incluyendo el Likud de Sharon.

"Ha llegado el momento de decir sí a los estadounidenses; ha llegado la hora de dividir este pedazo de tierra entre nosotros y los palestinos", declaró el primer ministro antes de la histórica votación, considerada una victoria política para Washington, que durante semanas presionó a Israel para que firme el plan.

Con este paso quedaron establecidas -al menos sobre papel- las condiciones para implementar el plan de paz elaborado por el llamado Cuarteto, integrado por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y la ONU, que se propone solucionar el sangriento conflicto de Medio Oriente en un plazo de tres años.

Sharon exhortó a sus ministros a aceptar la propuesta de paz para rescatar la nación de su recesión económica, aclarando que personalmente no estaba "encantado" con el proyecto, pero que por el momento no había otra alternativa. Finalmente, logró la aprobación de la "hoja de ruta" con 12 votos en favor, siete en contra -emitidos por los ministros más nacionalistas- y cuatro abstenciones (entre ellas la del ministro derechista de Finanzas, Benjamin Netanyahu).

El último viernes, el premier ya había aceptado el plan a regañadientes después de que Washington le aseguró públicamente que tomará en cuenta las 14 objeciones israelíes a algunas de sus disposiciones.

Sin embargo, en una moción adoptada por una aplastante mayoría, el gabinete israelí rechazó ayer por adelantado cualquier derecho de los refugiados palestinos -cerca de cuatro millones- a regresar a Israel.

El asunto del derecho al retorno de los refugiados, que debe ser discutido durante la tercera y última etapa del plan de paz, constituía el obstáculo principal a la aprobación de la "hoja de ruta" por el gobierno israelí.

Los palestinos, por su parte, ya habían aceptado la iniciativa sin reservas, con la advertencia de que cualquier intento de enmendarla sería interpretado como un "sabotaje". Ayer, la Autoridad Nacional Palestina saludó la decisión israelí cautelosamente.

"Se trata de una decisión correcta en la dirección correcta", afirmó el ministro de Información palestino, Nabil Amer, al tiempo que el ministro de Relaciones Exteriores palestino, Nabil Shaath, se declaró "moderadamente optimista".

El responsable de la diplomacia palestina matizó que falta por saber si las reservas que ha planteado el gobierno de Sharon significan que Israel pone condiciones a la aplicación del plan de paz.

Por otro lado, Abdelaziz a-Rantisi, vocero del Movimiento para la Resistencia Islámica (Hamas), denunció que la "hoja de ruta es una coproducción israelí-norteamericana", cuyo objetivo es transformar la lucha en curso entre palestinos e israelíes en una lucha fratricida entre los mismos palestinos.

Mientras, la Casa Blanca aplaudió la decisión del gabinete israelí como "un paso hacia adelante", en tanto la Unión Europea también acogió cálidamente la aprobación del plan.

"Seguiremos trabajando estrechamente con ambas partes durante toda la puesta en vigor del plan", aseguró la vocero del Departamento de Estado, Tara Rigler, sin descartar la versión según la cual la decisión israelí podría abrir la puerta a una reunión cumbre entre el presidente Bush, Sharon y el primer ministro palestino, Mahmoud Abbas.

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