Israel dinamitó la sede de la ANP en Hebrón

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29 de junio de 2002  • 08:57

JERUSALEN.- El ejército israelí dinamitó hoy con dos toneladas de explosivos la sede del gobierno palestino en Hebrón, la "Aimara", y es probable que la mayoría de los palestinos refugiados en el complejo haya muerto.

Fuentes militares israelíes no sabían decir esta mañana si en lo que queda del edificio, aproximadamente un tercio, hay sobrevivientes, aunque creen que por lo menos una parte de los palestinos refugiados en él, si no todos, ha muerto a consecuencia de las fortísimas explosiones.

Testigos palestinos que viven en los alrededores del complejo dijeron esta mañana que el edificio está completamente destruido y que excavadoras israelíes remueven los escombros.

El ejército utilizó más de dos toneladas de material explosivo para volar el edificio de grandes proporciones que hasta el martes era la sede del gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y de sus fuerzas de seguridad en la ciudad dividida de Hebrón.

El complejo databa de la época del mandato británico en Palestina (1923-1948) y había servido como cárcel a las fuerzas israelíes hasta que en 1998 se transfirió la ciudad al régimen autonómico de la ANP.

La detonación del complejo, en dos tandas antes y después de la medianoche, y con misiles disparados desde helicópteros, seguía a las advertencias que altos mandos israelíes hicieron el viernes al avisar de que la "Aimara" no se convertiría en una nueva "crisis de la Natividad".

Se referían al polémico asedio del ejército israelí a la Basílica de la Natividad en Belén, que concluyó el 10 de mayo con el exilio de veintiséis de los refugiados palestinos a la franja de Gaza y otros 13 a varios países de la Unión Europea, entre ellos España.

El ejército israelí sostiene que en la "Aimara" se refugiaban entre 10 y 15 milicianos armados "buscados" por los organismos de seguridad.

"El ejército actuó en el complejo de la seguridad palestina y detonó de forma controlada una parte del edificio donde (los palestinos) se refugiaban", dice un escueto comunicado militar difundido esta madrugada.

Las potentes explosiones iluminaron el cielo de Hebrón, cuya población, como la de otras seis ciudades cisjordanas, sigue bajo un estricto toque de queda.

Observadores israelíes coinciden en que después de semejantes explosiones no ha podido quedar ninguna persona con vida, aunque el ejército se ha dado un margen de tiempo antes de demoler o asaltar lo que queda de la sede gubernamental palestina.

Agregaron que la demolición del inmueble se debe a que el Ejército temía que los milicianos hubieran colocado trampas-bomba en el interior del edificio, donde a comienzos de la semana encontró más de 100 artefactos en fase de preparación o listos para su uso.

Fuente: EFE

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