Israel está cansado de las promesas incumplidas

Por Dori Goren Para LA NACION
(0)
14 de diciembre de 2001  

Más bombas, más muertos. El mundo pudo ver anteayer, nuevamente, cómo otro atentado terrorista destrozaba los cuerpos de ciudadanos israelíes y de aquellos que habían acudido en su auxilio al escuchar una primera detonación.

Hace quince meses Arafat dio la espalda a la negociación pacífica y eligió recurrir al terrorismo, al odio y la violencia como instrumentos políticos. A partir de esta decisión, los terroristas palestinos recibieron carta blanca para lanzarse a una campaña sangrienta contra Israel y sus ciudadanos. Esta violencia desenfrenada, se ha unido a una retórica de odio y de incitación oficialmente autorizada, difundida por las estaciones de radio, predicada en las mezquitas y enseñada en las escuelas palestinas.

Israel, demostró en varias oportunidades que estuvo dispuesto a tomar riesgos graves y a reaccionar con contención frente a las provocaciones y atrocidades palestinas, con el fin de facilitar el regreso a las negociaciones.

Lamentablemente, la reacción palestina se tradujo en la multiplicación de atentados terroristas, con un número de víctimas enorme, jamás conocido en el pasado. Como resultado, el gabinete israelí tomó una difícil decisión, que estuvo tratando de evitar durante muchos meses. Esta decisión declaró a la Autoridad Palestina como una entidad que respalda el terrorismo. Como consecuencia de ello, Israel se encuentra ahora en una guerra contra el terrorismo.

El gabinete israelí en su última reunión, el miércoles, después del último atentado, decidió romper todos los contactos con el líder de la Autoridad Palestina por considerarlo irrelevante para la detención del terrorismo y la consecución de la paz. De ahora en adelante, Israel se defenderá por sus propios medios.

El mensaje para Arafat y los demás dirigentes palestinos es claro: un régimen que respalde al terrorismo no será tolerado. La crueldad no puede ser recompensada y las aspiraciones políticas no pueden materializarse a través del terrorismo.

Sin embargo, Israel no ha perdido las esperanzas de arribar a una paz. Los acuerdos firmados serán respetados pero se exigirá que los palestinos también los respeten. Israel no cierra la puerta a la negociación con los palestinos. La decisión del gabinete israelí es reversible: se deja abierta la opción de la paz, declarando que la resolución de considerar a la Autoridad Palestina como entidad que respalda el terrorismo es susceptible de cambio. Pero hay que precisar que Arafat ya no es ni será el referente. Israel se cansó de sus promesas, de sus mentiras y dobles discursos.

Es una hora crucial. Arafat rechazó el rol de estadista y optó por el de incentivar al terrorismo. Los palestinos deben ahora encontrar la manera de desmantelar la organizaciones terroristas, confiscar las armas ilegales, y poner fin a la incitación a la violencia en los medios de comunicación. Israelíes y palestinos merecemos vivir en paz, seguridad y prosperidad. Israel espera sinceramente, que el pueblo palestino sea capaz de tomar una decisión inteligente.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.