Israel expulsaría a las familias de suicidas

El gobierno de Sharon analizará las posibilidades jurídicas de desterrarlas de Cisjordania y confinarlas en Gaza La medida incluiría a asesores de Arafat El muro genera divisiones en el gabinete El líder palestino acusó a Israel de buscar administrar los territorios ocupados
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24 de junio de 2002  

JERUSALEN.- Dispuesto a endurecer su ofensiva para erradicar a los atacantes suicidas, el gobierno de Israel aprobó ayer la construcción del muro que separará el país de Cisjordania, reforzó sus tropas allí -que ya retomaron seis ciudades- con la convocatoria de 2000 reservistas, y ahora analiza la posibilidad de expulsar de los territorios ocupados a las familias de los kamikazes palestinos.

"Hoy estamos en guerra y, más allá de los medios defensivos, como la edificación de una valla de seguridad, debemos tomar acciones ofensivas, como la expulsión de las familias de terroristas hacia la Franja de Gaza",enfatizó el ministro sin cartera israelí Effi Eitam.

El gabinete de Ariel Sharon examinará en los próximos días las posibilidades jurídicas de desterrar a las familias de los atacantes suicidas de Cisjordania a la Franja de Gaza, según anunció el secretario del gobierno israelí, Gideon Saar. También podrían ser expulsados estrechos colaboradores de Yasser Arafat, a quienes un artículo del diario Maariv -citando imprecisas fuentes estadounidenses- vincula con los últimos atentados en territorio israelí.

La medida se comenzó a analizar la semana pasada, luego de que Jerusalén fue golpeada por dos atentados suicidas consecutivos que ocasionaron la muerte de 24 israelíes. La decisión podría incluir además a los jefes de los movimientos islámicos, como Hamas y Jihad, que recluten jóvenes para actuar como kamikazes. Todos ellos serían confinados a la Franja de Gaza.

La decisión fue condenada de inmediato por la Autoridad Nacional Palestina. "Las amenazas de expulsar a las familias o a los individuos palestinos constituyen un crimen conforme a la Cuarta Convención Internacional de Ginebra", advirtió Saeb Erekat, jefe negociador palestino.

La Franja de Gaza, a diferencia de Cisjordania, de donde proviene la mayoría de los atacantes suicidas, ya está separada de Israel por un vallado que actúa como obstáculo para la filtración de posibles kamikazes. Ayer, un dividido gabinete israelí aprobó definitivamente la construcción del muro que aislará Cisjordania a lo largo de 115 kilómetros y estará dotado de sensores electrónicos y otros dispositivos para impedir el paso de los suicidas.

Eventualmente, la muralla, que se comenzó a levantar hace una semana, alcanzará un recorrido de 364 kilómetros, el perímetro total de Cisjordania. Pero su trazado causó divisiones en el gobierno. El ala izquierda quiere que se siga en cuanto sea posible la "línea verde" que separa Cisjordania de Israel, mientras que la derecha insiste en que avance sobre territorio palestino.

Dentro del gabinete, el único voto en contra de la construcción del muro fue el del canciller, Shimon Peres. El ministro laborista amenazó incluso con dimitir si el gobierno apoya la propuesta de la derecha y anexa territorio palestino a Israel, con la población incluida. Peres teme que la muralla se convierta en una nueva frontera política. "Ese mapa causará grave daño a Israel", advirtió Peres.

Más ciudades retomadas

Israel anunció el sábado que lanzaría una "ofensiva aplastante" para detener definitivamente a los suicidas palestinos. Ayer, en una medida que hace prever preparativos en ese sentido, el ejército israelí convocó a una brigada de 2000 reservistas que por un período de 30 días podrían pasar a reforzar las tropas ya desplegadas en Cisjordania desde mediados de la semana pasada.

Las tropas y los tanques israelíes irrumpieron ayer en otra ciudad cisjordana, Kalkilya; con ella, ya son seis las ciudades retomadas por Israel: Belén, Jenín, Nablus, Tulkarem y parte de Ramallah.

La reocupación condujo ayer a Arafat a acusar a las fuerzas israelíes de tratar de controlar todos los asuntos civiles en las zonas palestinas. Pero el ministro de Defensa israelí, Benjamin ben Eliezer, negó que las tropas tuviesen entre sus planes asumir el gobierno civil.

Sin embargo, un ex jefe de la administración civil, el brigadier general Gadi Zohar, dijo que el ejército tendría que hacerse cargo de los asuntos palestinos conforme pasara el tiempo. "No habrá ninguna elección, porque nosotros somos responsables de lo que pase aquí", dijo Zohar.

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