Israel intensifica su represalia y ocupa una ciudad palestina

Es la primera vez en seis años que realiza una operación de tal magnitud La incursión militar, que dejó cuatro muertos, fue criticada por las Naciones Unidas Tel Aviv argumentó que busca "terroristas" Arafat, cercado, afirmó que seguirá resistiendo
Es la primera vez en seis años que realiza una operación de tal magnitud La incursión militar, que dejó cuatro muertos, fue criticada por las Naciones Unidas Tel Aviv argumentó que busca "terroristas" Arafat, cercado, afirmó que seguirá resistiendo
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22 de enero de 2002  

TULKAREM, Cisjordania.- Por primera vez desde hace seis años, cuando retiró sus tropas de los centros urbanos palestinos, el ejército israelí ocupó ayer toda una ciudad cisjordana, donde impuso un toque de queda, allanó viviendas y arrestó a presuntos terroristas, en una acción militar que causó al menos cuatro muertos y suscitó las críticas de las Naciones Unidas.

La ocupación de la ciudad de Tulkarem -la más reciente represalia por el ataque suicida de un terrorista palestino durante una fiesta en Israel, la semana última- fue un golpe más a la posición del líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, que no ha podido salir de sus oficinas en Cisjordania desde el viernes, debido a un riguroso cerco militar israelí.

Alrededor de las 3 de la mañana de ayer, docenas de tanques y vehículos blindados y transportes israelíes, respaldados por helicópteros artillados, irrumpieron en Tulkarem. Palestinos armados dispararon contra las tropas israelíes, y éstas respondieron el fuego. Los choques más intensos se produjeron en un campamento de refugiados junto a Tulkarem, donde muchos buscaron refugio después de que las tropas israelíes ocuparon la ciudad. Los médicos dijeron que cuatro personas murieron y que otros 14 fueron heridos de bala.

El alcalde de Tulkarem, Izzedine Sharif, instó a los residentes por medio de los altavoces de las mezquitas a desafiar el toque de queda y resistir a las tropas israelíes, que ocuparon ocho edificios, incluyendo un colegio y la residencia del alcalde, donde erigieron parapetos con sacos de arena en los techos e izaron banderas israelíes.

Los soldados ocuparon también una sede de la policía y detuvieron a dos agentes palestinos, dijeron testigos; el edificio central de la policía ya había sido destruido la semana última por un ataque aéreo israelí.

Casa por casa

Los soldados fueron de casa en casa en busca de sospechosos, incluyendo miembros de las Brigadas Al Aqsa, una milicia vinculada con el movimiento Al Fatah de Arafat, dijo el gobernador Sharif.

Funcionarios de Tel Aviv argumentaron que el objetivo de la ocupación de la ciudad es "detener terroristas" e "impedir otros ataques a israelíes".

Sin embargo, la incursión fue considerada por el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, como una "contravención" de los acuerdos bilaterales entre palestinos e israelíes.

Annan, que expresó su "gran preocupación" por la ocupación de Tulkarem y afirmó que sigue muy de cerca los acontecimientos en Medio Oriente, deploró también en un comunicado la destrucción de las estaciones de radio y televisión palestinas en Ramallah.

También el coordinador de la ONU para Medio Oriente, Terje Roed Larsen, calificó la reocupación de Tulkarem de "peligrosa escalada que acarreará más pérdidas humanas para las dos partes".

Roed Larsen pidió además el rápido retiro de las fuerzas israelíes de Tulkarem y "el levantamiento de las severas medidas impuestas en Ramallah".

El emisario de la Unión Europea para Medio Oriente, Miguel Angel Moratinos, también visitó a Arafat en Ramallah para expresarle su "solidaridad" y dijo a la prensa que "la ocupación de Tulkarem no ayuda a crear el ambiente necesario" para relajar la tensión y consolidar un alto el fuego.

Por otra parte, un miembro de las fuerzas de seguridad palestinas murió ayer como consecuencia de sus heridas tras un enfrentamiento entre el ejército israelí y palestinos armados en Ramallah, según fuentes palestinas de seguridad.

Omar Wahdan, de 20 años, sucumbió a las heridas tras ser alcanzado por disparos a la tarde en el barrio de Al Tirá, a dos kilómetros del cuartel general de Arafat.

Tras estos hechos, la Autoridad Palestina decidió pedir una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU y Arafat pidió al presidente ruso, Vladimir Putin, que haga todo lo posible para que cesen las operaciones de Israel.

En tanto, un desafiante Arafat, que había instado a una tregua con Israel el mes pasado, afirmó que los palestinos resistirán. "Nuestro pueblo nunca mantendrá silencio sobre todos estos ataques israelíes", dijo a visitantes a su sede central en la ciudad cisjordana de Ramallah, donde, sitiado por tanques israelíes, recordó episodios del pasado de los que logró zafarse e insistió en que el futuro le deparará un Estado palestino.

"Por Dios que lo veré (el Estado palestino), ya sea como mártir o en vida. Por favor, Dios, concédeme el honor de convertirme en un mártir en la lucha por Jerusalén", dijo Arafat, que consideró que el gobierno israelí ya "superó todos los límites".

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