Italia enfrenta uno de sus grandes misterios

Abrieron la tumba de un capo para investigar la desaparición de la hija de un funcionario del Vaticano
Abrieron la tumba de un capo para investigar la desaparición de la hija de un funcionario del Vaticano
Elisabetta Piqué
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15 de mayo de 2012  

ROMA.– Todos los reflectores volvieron a apuntar ayer al caso de Emanuela Orlandi –la hija de un funcionario del Vaticano que se esfumó en la nada el 22 de junio de 1983–, uno de los grandes misterios irresueltos de Italia.

En un nuevo giro en un caso en el cual la realidad parece superar a la ficción, la policía científica abrió por orden judicial la tumba de Enrico De Pedis, famoso jefe de la banda de la Magliana –un grupo criminal que aterrorizó Roma en la década del 80–, vinculado en los últimos años al caso Orlandi. Al margen de identificar al boss, también encontró en la cripta otros restos óseos que deberán ser ahora analizados.

El hallazgo disparó especulaciones de todo tipo, incluso de una resolución del complejo caso Orlandi. Aunque la noticia de que se trataría de restos óseos de época prenapoleónica bajó las expectativas de un eventual esclarecimiento de un misterio lleno de intrigas, cada vez más parecido a un best-seller al estilo El Código Da Vinci.

Acribillado a tiros el 2 de febrero de 1990 en pleno centro de esta capital, De Pedis, un capo sanguinario, fue inexplicablemente sepultado con todos los honores en la cripta de la basílica de Sant’Apollinare, al lado de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, del Opus Dei, territorio del Vaticano, a pasos de la Piazza Navona.

Justamente allí fue vista por última vez Emanuela Orlandi, que desapareció a los 15 años el 22 de junio de 1983, después de asistir a su clase de flauta en un centro de música que funcionaba donde ahora se levanta la Universidad Pontificia.

Apodado "Renatino" y con excelentes conexiones con el Vaticano, De Pedis fue vinculado al caso Orlandi en 2005 por una llamada recibida por el famoso programa televisivo ¿Quién lo ha visto?, que se ocupa de buscar a gente desaparecida. "Si quieren resolver el caso Orlandi, vayan a ver quién está sepultado en la Iglesia de Sant’Apollinare", indicó entonces una voz anónima.

En 2008, las declaraciones de Sabrina Minardi, ex esposa del futbolista Bruno Giordano y ex amante de De Pedis, volvieron a relacionar a "Renatino" con Emanuela. Minardi acusó a su ex gran amor de haber asesinado a la joven por encargo de monseñor Paul Marcinkus, el prelado norteamericano que murió en 2006 conocido como el "banquero de Dios" y famoso por haber estado involucrado en varios escándalos. Marcinkus fue el dueño absoluto de las finanzas vaticanas y estuvo al frente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco de la Santa Sede, incluso después del colapso del Banco Ambrosiano de Roberto Calvi.

Ayer, luego de varios pedidos realizados por parte de familiares de Orlandi, sumados a la intervención de la fiscalía de Roma y la autorización del Vaticano, la policía científica finalmente abrió la tumba de De Pedis.

Este criminal, sepultado en la iglesia "porque fue un gran benefactor de los pobres que frecuentaban la basílica", según explicó en 2005 el rector del templo, también recibió un trato papal de lo más escandaloso.

Los peritos, de hecho, debieron abrir un triple sarcófago: de zinc, cobre y madera. Allí adentro estaba, en relativo buen estado, "Renatino", vestido de traje azul, impecable. En una zona contigua, se encontraron otros restos óseos, que serán analizados en los próximos días. Se cree que la mayoría sería del siglo XVIII.

En 2005, durante una refacción de la basílica, los restos óseos fueron colocados en unos 200 contenedores en un habitación de la cripta. Los huesos serán analizados en el lugar y sólo se realizarán tests de ADN en algunos de dudosa datación, se informó. El féretro de De Pedis, en tanto, una vez concluidos los exámenes, será trasladado al cementerio del Verano, o cremado, según hizo saber su familia.

Si bien no asistió personalmente a la apertura de la tumba de De Pedis, Pietro Orlandi, hermano de Emanuela, sí estuvo en el lugar. "No creo que haya algo relacionado con mi hermana, pero hoy [por ayer] se dio un paso importante para resolver un misterio que lleva años", dijo. "Quizá después de tanto tiempo exista la voluntad de aclarar las cosas."

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